El ABC  de la
 Espiritualidad Humana 


Una Metafísica para Todos

(Aprendiendo a Defender la Alegría)

 

SEGUNDA PARTE: La Humanidad Hoy

 

CAPÍTULO 4.- El ABC de la Espiritualidad Humana

 

Los Tres Estadios del Hombre

Si hemos aceptado transitoriamente la idea de la existencia de Creadores que cumplen un Plan Divino, cuyo atisbo es el Proceso Evolutivo, y para lo cual emplean dos elementos básicos que podemos denominar Espíritu y Materia, que luego de eones de trabajo fecundo plasmaron sobre la Tierra cuatro Reinos, de los cuales nos interesa particularmente el Cuarto Reino al que llamamos Humanidad, es posible definir el proceso de desarrollo de cada criatura humana por medio de la siguiente síntesis histórico-religiosa:

 

 

 

 

 

El ABC de la espiritualidad humana puede verse en la síntesis que se inicia con el estado original de Adán, el habitante de un mítico sitio entre el Cielo y la Tierra, denominado  Edén o Paraíso Terrenal por la Biblia. Adán es movido por los instintos, como un animalito más. Es parte del Ecosistema, como lo es hoy una gran parte de la Humanidad. Hecho a imagen y semejanza de Dios, sin embargo. Pero en etapa de perfeccionamiento. Cuando comió del fruto del Árbol del Conocimiento, fue expulsado junto con su mujer y la serpiente, comenzando así una inmersión profunda en los caminos de la materia.

 

Luego de eones de exploración y experimentación, Buda se iluminó bajo el árbol y comprendió que el fin del sufrimiento en la Tierra termina cuando el hombre puede reconocer su naturaleza dual: un animal poderoso en el que está encarnado un Ser Divino más poderoso, unidos por la mente autoconsciente. Siguiendo el consejo de Platón, intenta calmar a la Bestia y emprende el camino de regreso al Hogar, al verdadero Hogar del Padre, donde reside su naturaleza espiritual.

 

Cristo lo logra, cuando llega a decir “Yo y mi Padre somos Uno”, para culminar crucificado sobre el árbol. El conocimiento profundo de las leyes que rigen la materia, demostrado al transformar el agua en vino, resucitar a los muertos y al multiplicar los panes y los peces, le permite generar un cuerpo inmortal del Luz, que puede operar en todos los ámbitos de la Realidad sin las dificultades de la oscuridad y de la muerte. El Sabio Vencedor de la Muerte nos dijo: “Haréis cosas más grande que las que Hice”.

 

Estos tres hitos del desarrollo de cualquier ser humano resumen todos los estadios posibles. Grandes masas de población intentando desarrollar su intelecto, dominadas aún por sus instintos. Algunos tratando de reconocerse como lo que son: seres divinos autoconscientes encarnados en poderosos animales. Pocos, aún, transitando el Camino de Regreso al Hogar del Padre.

 

¿En qué tramo del Sendero me  encuentro yo, hoy?

 

El primer tramo, de inmersión del Espíritu en la materia, recibe el nombre de Involución, cuyas características son el olvido de nuestra naturaleza espiritual, el sentido de separación y la experiencia entre los pares de opuestos que por respuesta a la  Ley de Atracción y Repulsión, determinan relaciones en las que aprendemos, intentando satisfacer nuestros deseos (atracción), que eso tampoco era... y sobreviene la repulsión. Tantas veces, durante tantas vidas, hasta que, como le sucedió al Hijo Pródigo, “cuando estaba compartiendo su asquerosa comida con los cerdos, recordó que tenía un Padre, y emprendió el regreso al Hogar del Padre”, a su verdadero hogar espiritual.

 

El camino de Retorno al Hogar del Padre se denomina Evolución, y el diseño de este sendero  puede ser reconocido en todos los libros sagrados de todas las religiones, y en los trabajos de todos los héroes mitológicos que acceden a la Inmortalidad. En particular, la Vida, Milagros, Muerte y Resurrección de Cristo, empleando el cuerpo excelso de Jesús, son para nosotros el Camino, la Verdad y la Vida.

 

 

La Educación en el Tercer Milenio

Educar el instinto, el intelecto y la intuición, con el fin de dejar aflorar lo que cada niño es, permitiendo que florezcan en bondad, haciéndoles saber que todos somos uipidiles, es decir seres únicos, irrepetibles, poderosos, inmortales, divinamente inteligentes y libres, es el propósito común de los sistemas educativos que ya están engalanando la atmósfera de la nueva cultura planetaria, transformando los viejos modelos mentales limitados y limitantes, generadores de sufridores inútiles esclavizados por la ignorancia y por el miedo. La clave de esta nueva educación será ayudar a todos los humanos a crecer armónicamente, y a descubrir con su mente qué les gusta de corazón, y a hacerlo.

 

Destruir los modelos mentales viejos (tanto los milenarios enfoques ignorantes de los teólogos de la culpa y del  miedo, como los novedosos sistemas occidentales de esclavitud materialista), es el principal objetivo de la educación de seres plenos.

 

No es una tarea fácil, puesto que la resistencia es extraordinaria. Pero esta misma fuerza cristalizada de los sistemas educativos vigentes oculta la simiente de la destrucción. Como todos sabemos, la cristalización es la antesala de la muerte. Muere todo aquello que no puede incorporar los vientos del cambio trascendente. Muere todo aquello que es incapaz de imaginar y plasmar en las mentes jóvenes el paradigma de “la nueva Tierra y los nuevos Cielos”.

 

Del resultado de esta tarea depende el futuro de la Humanidad. Por eso Krishnamurti decía que la educación es la más sagrada de las profesiones. ¿Les recordamos a nuestros niños que son seres inmortales?

 

 

 

 

Por supuesto, indicar el modelo o señalar el potencial más alto al que puede aspirar cualquier ser humano, no significa que toda la Humanidad funcionará como un conjunto de Cristos Resucitados en la próxima década. Pero ocultar la verdad es un crimen.

 

En todas las culturas, en todas las religiones, han existido los pobres mortales, los héroes y los dioses. El único, y quizás más grande pecado de nuestra civilización ha sido el de la separatividad, es decir, el enfoque de que algunos son “elegidos” y otros están condenados a la estupidez, a la pobreza y al dolor. “El Pueblo Elegido por Dios”, “La Raza Elegida”, han sido algunas de las manifestaciones de esta separatividad elitista que culminó con el Holocausto.

 

“Todos Somos Hijos del mismo Padre”, y todos somos seres divinos, aunque estemos cada uno en un diferente nivel de desarrollo evolutivo. Nuestra naturaleza esencial es idéntica, aunque la manifestación perceptible es infinitamente diversa. Unidad en la Diversidad es el principio vigente, recientemente confirmado por el Proyecto Genoma Humano: para la Ciencia hay una sola raza, la raza humana. Las diferencias de color de piel y de otro tipo son irrelevantes. Sin embargo, somos todos diferentes, razón por la cual el ADN (como las huellas digitales) confirman nuestra condición de únicos e irrepetibles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué irradiamos? ¿O somos el Agujero Negro del barrio?

Según la ecuación de Einstein, cada persona que pese 62 kilos reúne en su cuerpo físico la energía equivalente a la de 10 bombas atómicas como la que destruyó Hiroshima. La parte activa del artefacto pesaba 6,2 kg. Pero no lo sabemos. Y lo que es peor, algunos que sí lo saben, no lo creen. Por esta razón funcionan como pedidores pusilánimes, en lugar de cumplir la función principal para la que fue creado el individuo autoconsciente del Cuarto Reino: IRRADIAR las energías del Alma.

 

 

 

Veamos algunos párrafos del libro “Libertad Total (Una Exploración de los Aspectos Inmortales del Hombre)” Ed. ERREPAR, del que procede también el gráfico anterior.

 

“Aceptemos por un momento la hipótesis siguiente:  “Si somos ignorantes y estamos la mayor parte del tiempo conectados con el miedo, nos convertimos en el agujero negro del barrio:  chupamos energía, vivimos pidiendo cosas (amor, dinero, salud, etc.).  En cambio, si estamos conectados con el amor y la sabiduría, nos convertimos en seres dadores: irradiamos belleza, entusiasmo, serenidad, inteligencia”.

 

          ¿Cuál de las dos es la condición humana real?

 

          Ambas condiciones son posibles.  Todo depende de qué parte de la realidad estamos percibiendo y cómo respondemos a esa percepción.

 

          Conciencia es, precisamente, la capacidad de percepción y de respuesta a la realidad.

 

          Entonces, el hombre, cada hombre, cada uno de nosotros, es un ser que puede estar ubicado en diferentes niveles de conciencia en distintos momentos de la vida.  Podemos reconocer nuestros estados PEDIDORES y nuestros estados de IRRADIACIÓN.

 

          ¿Cuáles son los límites posibles a estos estados?

 

          Probablemente, no haya límites conocibles.  En el gráfico hemos representado los distintos estados de irradiación, que van desde el NIVEL 1 denominado NIVEL DEL BÍPEDO IMPLUME, donde es muy poco lo que irradiamos.  En el nivel 2 “MARILYN MONROE”, irradiamos belleza en el plano físico y atracción erótica en el emocional.  El nivel 3 nos encuentra irradiando ideas para beneficio de la humanidad.

 

          Entre el nivel 3 y el 4 hay una gran distancia que no refleja el gráfico, por razones de escala.

 

          En él se podrían ubicar todos los hombres sabios, los santos, los Maestros de la humanidad y los héroes mitológicos.

 

          El nivel 4 es el de un Buda irradiando sabiduría, el nivel 5 es el hombre perfecto, el Cristo resucitado que intentó enseñarnos a irradiar amor.

 

          Deben existir un nivel planetario y un nivel solar, este último de cualidades irradiantes más perceptibles cotidianamente, y otros niveles estelares y probables niveles universales...”

 

 

 

¿Qué modelos mentales nos impiden Irradiar?

 

En 1932 María Montessori, una reconocida  y genial educadora, pronunciaba las siguientes palabras ante el Bureau Internacional de Educación:

 

“En el niño escolarizado, siempre desalentado y reprimido, se crea aquella condición de falta de confianza en sí mismo y de pánico que denominamos timidez, la cual se vuelve a encontrar después en el hombre bajo la forma de falta de coraje y de sumisión, de incapacidad de resistencia moral.  La obediencia a la cual es sometido el niño en la familia y en la escuela, obediencia que no admite razón ni justicia, prepara al hombre para ser sometido fatalmente: aquel castigo tan difuso en la escuela, lo vuelve incapaz de hacer recriminaciones públicas y lo condena al suplicio de la vergüenza, le infunde en el ánimo un terror insensato e irracional de la opinión pública, aunque esta sea injusta y esté evidentemente errada.  Y entre estas y otras muchas adaptaciones que conducen a una conciencia de inferioridad, se abre la vía hacia el espíritu de devoción, casi de idolatría hacia los conductores, que representan para el hombre restringido el padre y el maestro, figuras que se impondrán al niño como perfectas e infalibles.  Así la disciplina llegar a ser casi sinónimo de esclavitud.

 

El niño no podrá nunca probar los caminos morales que su impulso vital latente había buscado con ansiedad en un mundo nuevo para él, no podrá nunca experimentar y medir sus propias energías creativas, nunca llegará a establecer el orden interior que tiene como su principal consecuencia una disciplina segura e inmutable.

 

Sus intentos de saber qué cosa es la verdadera justicia fueron desviados y confundidos, el niño ha sido castigado por haber intentado actos de caridad cuando ayudaba a los compañeros en la escuela más oprimidos y menos abiertos de mente que él.  Por el contrario, encontraba tolerancia si lograba practicar el espionaje y ser un delator.  La virtud que le fue presentada como digna de coraje y de elogio fue siempre aquella de superar y vencer a sus compañeros a través de la competencia, y obtener la victoria final de aprobar los exámenes y pasar de un año a otro de escuela continuando su vida uniforme y perpetua de esclavitud.  Los hombres educados de esta forma no han sido preparados para la conquista y posesión de la verdad, ni para la solidaridad hacia los otros hombres y para asociarse con ellos en una vida mejor.  La educación recibida más bien los preparó para aquello que puede considerarse un episodio de la vida colectiva y real: la guerra.  Porque, de hecho, la guerra no es causada por las armas sino por el hombre.

 

Si el hombre creciera psíquicamente sano, con un desarrollo pleno, un fuerte carácter y una inteligencia clara, no podría admitir en si mismo principios morales opuestos, ni participar contemporáneamente de dos justicias, una que defiende la vida y la otra que la destruye; ni cultivar en su corazón dos virtudes como amar y odiar.  Y no podría concebir dos disciplinas, una que reúne las energías humanas para construir y la otra que las reúne para destruir aquello que ha construido.  Un hombre fuerte no puede estar sujeto a un desdoblamiento de su conciencia, y, mucho menos, obrar en dos sentidos opuestos.  Si, por lo tanto, la realidad humana es diferente de aquella que aparece en la vida, debo decir que los hombres son pasivos y arrastrados de aquí para allá como hojas muertas.

 

 Más recientemente, unas líneas del diálogo de la película “Matrix” pueden ayudarnos a ratificar esta fundamental cuestión.

 

 

 

MORFEO
Ya era hora 
Bienvenido, Neo 
Como ya habrás imaginado yo soy Morfeo.
NEO
Es un honor conocerte.
 
MORFEO
No. El honor es mío 
Por favor pasa. Siéntate 
Supongo que ahora, te sentirás un poco como Alicia... cayendo por el hoyo del conejo. ¿Hm?
NEO
Se podría decir que sí. 
 
MORFEO
Puedo verlo en tus ojos. Tienes la mirada de un hombre que acepta lo que ve porque espera despertarse. 
Irónicamente, no dista mucho de la realidad  ¿Crees en el destino, Neo?
NEO
No.
MORFEO
¿Por qué no?
NEO
No me gusta la idea de no ser yo el que controle mi vida.
MORFEO
Sé exactamente a lo que te refieres. 
Te explicaré por qué estás aquí. 
Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. 
Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. 
Esa sensación te ha traído hasta mí ¿Sabes de lo que estoy hablando?
NEO
¿De Matrix?
MORFEO
¿Te gustaría saber lo que es? Matrix nos rodea. 
Está por todas partes incluso ahora, en esta misma habitación. 
Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. 
Puedes sentirla, cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. 
Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.
NEO
¿Qué verdad?
MORFEO

Que eres un esclavo, Neo.

Igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar.

Una prisión para tu mente .

Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix.

Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad.

 Después, ya no podrás echarte atrás Si tomas la pastilla azul fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte.

 Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré cuán profundo es el hoyo de los conejos...

Recuerda lo único que te ofrezco es la verdad . Nada más.

Sígueme. Apoc, ¿Estamos en línea?

 

 

Esta el la descripción moderna de una antigua cuestión, denominada La Gran Ilusión. Nuestros sentidos, que definen el ámbito de la percepción de la Realidad, son muy limitados, y en consecuencia, sólo percibimos la millonésima  parte de las energías con las que entramos en contacto a cada instante. Y todos sabemos que conciencia  es la capacidad de cualquier ser, de percibir la realidad y responder más o menos inteligentemente a esa realidad.

La Gran Ilusión, entonces, indica nuestro limitadísimo nivel de conciencia.

 

Con el fin de aclarar este asunto desde el punto de vista científico, veamos gráficamente la capacidad de percepción del sentido más rico y poderoso, el de la vista.

 

 

Cualquiera puede imaginar que por el hecho de observar la Vida a través de una rendija tan estrecha, sea tan necesario generar modelos mentales rudimentarios acerca de Qué Somos y Qué es la Vida. Esta Necesidad configura aquello que denominamos Sistema de Creencias, con el que cada uno se mueve, habitualmente,  como un “ciego guiando a otros ciegos”.

 

Este sistema de creencias, propio de cada uno, queda generalmente definido por aquello que nos dicen que es la Realidad. Mamá, papá, la maestra, el cura, los diarios y la tele, los libros que leemos y las experiencias que vivimos. Y como nadie nos dijo que somos inmortales, poderosos y libres, no lo creemos. Nuestra vida tiene la calidad, la riqueza y la profundidad de nuestro sistema de creencias, o de nuestros modelos mentales, o de nuestro nivel de conciencia.

 

Una educación tan estrictamente materialista como la que han generado los teólogos junto con los científicos ignorantes, es la responsable de la ínfima calidad de nuestro sistema de creencias, razón por la cual estamos tan definidos por los aspectos materiales de nuestro Ser. Y tan apegados a ellos. Creemos que la felicidad consiste en acumular bienes, poseer a personas (mi mamá, mi mujer, mi hijo) y generar relaciones tan animales como las que vemos y experimentamos con mayor frecuencia de lo que quisiéramos. Vivimos mucho más como animalitos miedosos o enojados que como seres inmortales.

 

Se impone un dramático cambio en los contenidos de los sistemas educativos occidentales, con el fin de ayudar a nuestros niños a florecer en bondad, a conectarse con la belleza del alma, a expresar la inteligencia divina y a emplear el inconmensurable poder espiritual para beneficio de la humanidad, de los animales, de las plantas y de la Tierra toda.

 

 


CAPÍTULO 5.- La Ciencia de la Religión

Ni Agnosticismo ni Adoración: Asombro

Agnosticismo es no creer en nada. Adoración es creerse todo lo que nos dicen.

 

Tenemos, en poco tiempo, que prepararnos para el asombro, emergiendo de las cárceles mentales que hemos creado en milenios de oscuridad y estupidez.

 

 


Lo más asombroso que nos depara el futuro inmediato, es la comprobación científica de la inmortalidad humana, situación prevista por muchos desde hace bastante tiempo.

 

Freud, por ejemplo, escribía en 1919:

 

“La biología aún no ha logrado determinar si la muerte es el destino ineludible de todo ser viviente, o si sólo es una contingencia habitual, pero quizás evitable, en el reino de la vida. El axioma de que “Todos los hombres son mortales” aparece, es verdad, en los textos de lógica, pero no convence a nadie, y nuestro inconsciente sigue resistiéndose, hoy como antes, a asimilar la idea de nuestra propia mortalidad.”

Sigmund Freud

Lo Siniestro II (1919)

Fragmento de la edición Obras Completas. Traducción levemente corregida de López-Ballesteros

 

Víctor Frankl sostenía, con precisión, que cada ser humano es un individuo autoconsciente, pero inconsciente aún, tanto de su subconsciente como de su supraconsciente.  La naturaleza real de un ser humano puede ser graficada de la siguiente manera:

 

 

Las dos fuentes de poder de un ser humano han sido definidas por la psicología, tanto personal como transpersonal, como EROS y TÁNATOS, o la BELLA y la BESTIA, ambas vinculadas por la mente autoconsciente, atributo divino que los griegos llamaros ATENEA, y que más recientemente reconocemos como la triplicidad ALMA. MENTE y CUERPO.

La Divinidad Inmanente

Con estos antecedentes, y a partir de la Primera Teoría Científica de la Existencia del Alma, surge con fuerza el concepto de Dios Inmanente en cada individuo humano, no importa cuál sea su aspecto visible.

 

Esta hipótesis a confirmar será la premisa fundamental de la nueva Ciencia de la Religión, que contendrá las siguientes modos de acceder conscientemente a este estado divino que, durante el reinado de Zeus, estaba reservado a los Héroes que se atrevieran a enfrentar las duras pruebas. Como Hércules, como Psique.

 

 

Reconocimiento teórico de la naturaleza real de los seres humanos.

 

Intento cuidadoso de actuar Como si lo fuéramos. La experiencia generará la convicción. O no.

 

Reorientación de la propia vida para dejar de vivir como un animalito miedoso o enojado, y comenzar a vivir como un ser Divino e Inmortal.

 

Renacimiento en vida.

 

 

El Fin del Temor a la Muerte

La locomotora del tren de nuestros innumerables miedos es el temor a la muerte. Insuflado en nuestras mentes durante milenios como consecuencia de interpretaciones teológicas desafortunadas del Nuevo Testamento, hecho que se manifiesta en nuestra vida cotidiana como 364 días por año de un Cristo muerto, crucificado y sangrante, y solamente un día por año del verdadero Cristo Resucitado, triunfador sobre la muerte y diciéndonos “Haréis cosas más grandes que las que Yo Hice”.

 

La también cotidiana verificación de la muerte y descomposición de los cuerpos físicos de nuestros seres queridos, sumada al materialismo de los científicos que viven en la ignorancia pre-socrática y en la autolimitación pre-einsteniana, ha producido en nuestro cultura una perplejidad tan brutal que de eso no se habla. Es de mal gusto hablar de la muerte.

 

Cuando lleguemos a darnos cuenta que la muerte, tal como la comprendemos hoy, no existe, y esto sea comprobado por la Ciencia de la Religión, se producirá la más grande revolución cultural de los tiempos modernos y posmodernos.

 

Cuando comprendamos que lo único que muere es una forma inservible, que la muerte es una Ley inexorable que garantiza que jamás quedaremos atrapados en una forma que ya no sirve, tendremos un atisbo de la belleza de la Vida.

 

Si comenzamos a reconocernos teóricamente como seres inmortales, en pocos lustros desaparecerá el miedo a la muerte. Y con él, el resto de los temores que hacen que siendo, como realmente somos, milagros vivientes, Reyes poderosos, magnánimos y amorosos, vivamos como esclavos de nuestras necesidades y de nuestros deseos.

 

Sobre la base de los miedos que en realidad ocultan cualidades divinas, y de su comprensión, se fundarán las escuelas espirituales donde nuestros niños serán ayudados a florecer en bondad.

 

 

Las Escuelas de Iniciación

“La Doctrina Secreta” de Helena Petrovna Blavatsky, seis tomos publicados a partir de 1888, constituyeron la ETAPA INTRODUCTORIA de un plan educativo diseñado para una humanidad avanzada, a pesar de (o quizás por?) las desastrosas experiencias generadas por liderazgos sociales crueles, retrógrados y materialistas.

 

Los libros de Alice Bailey, escritos entre 1919 y 1949 forman la ETAPA PREPARATORIA, de la que surge la Escuela Arcana como avanzada de una explosión planetaria de escuelas espirituales que alcanzaron escala mundial a partir de 1975, tal como estaba previsto en estos escritos extraordinarios. En nuestro país existe Sophia, Escuela de Estudios Espirituales, como una proyección de la Escuela Arcana.

 

El siglo XX, confirmando la tendencia descripta, ostenta el record de guerras de toda la historia conocida de la Humanidad: 261 (doscientas sesenta y una guerras) con un total de 110 millones de muertos. En este caldo hirviente de cultivo, en el que son destruidos todos los sistemas de creencias por la caída inexorable de la Civilización Occidental globalizada, emergen otras escuelas espirituales como la Soka Gakkai, la Antroposofía de Rudolf Steiner, Sai Baba y sus devotos, la Universidad Mundial Espiritual Brahma Kumaris, Findhorn en Escocia, y una miríada de programas, enfoques y sistemas educativos como jamás ocurriera antes (entre los cuales figura el autóctono “Proyecto VIDA PLENA”), que enseñan la existencia y la manifestación de la divinidad inmanente en todo ser humano. Todo esto gracias a la valiente contribución del Papa Juan Pablo II, quien se animó a pedir perdón a la humanidad por los errores de la Iglesia (entre ellos, explícitamente, los 1110 años de terror de la Inquisición, custodiando el decreto por el cual los teólogos del 869 declararon que es una herejía considerar al ser humano como un ser espiritual), y con su valiente acto de contrición generó la Libertad de Sabernos Divinos, disminuyendo de esa forma la capacidad pública de reacción de los numerosos Inquisidores del planeta que todavía pululan.

 

Así las cosas, en este crisol al rojo vivo, serán creadas por trasmutación las escuelas de iniciación grupal que constituirán la quintaesencia de los métodos educativos, por medio de los cuales cada niño del mundo podrá desarrollar su potencial inmanente en la medida de sus posibilidades, aprendiendo a reconocer y a dominar conscientemente su instinto, su intelecto y su intuición.

 

Transcribimos a continuación algunos párrafos de una carta fechada el 26 de setiembre de 1920 y firmada por el D.K., el Maestro que le dictara los libros a Alice Bailey, publicada en el libro “Cartas Sobre Meditación Ocultista”

 

“Ante todo quisiera hacer hincapié, en forma vehemente, que todo cuanto digo aquí es parte de un plan provisional, cuyo objeto es acelerar la evolución de la mente superior y enseñar a controlar los cuerpos de los hombres por el poder del Dios interno. Este plan ha sido formulado teniendo en cuenta la doliente y urgente necesidad del mundo, donde las facultades mentales del hombre se están acrecentando fuera de toda proporción en relación con su equilibrio emocional y su equipo físico. El rápido avance del conocimiento, la difusión de los sistemas educativos que pone el producto de numerosas mentes al alcance de los muy pobres, la capacidad de todos para leer y escribir, especialmente en los países de América y en otros países de origen anglosajón, han sido causa de que se les plantee (casi diría inesperadamente) un problema realmente serio a los Grandes Seres.

 

El desarrollo mental debe ser una aspiración para todos, a condición de que vaya acompañado de estabilidad emocional y de un cuerpo sano. Pero ahora tenemos un desenvolvimiento mental, acompañado de inestabilidad astral y de un cuerpo físico débil, desnutrido y deficiente. De allí proviene el desorden, la falta de equilibrio, el oscurecimiento de la visión y las discusiones desproporcionadas. La mente inferior, en lugar de ser un medio para un fin y un instrumento para ser utilizado, está en camino de convertirse en regente y tirano, impidiendo la actuación de la intuición y excluyendo la mente abstracta.

 

En consecuencia, los Maestros tienen en proyecto un movimiento cuyo objeto es metodizar la mete inferior valiéndose de los individuos mismos. Con este objetivo en vista, proyecta utilizar el entrante Séptimo Rayo y el período inmediatamente coincidente, o el siguiente, al advenimiento de Cristo, para iniciar estas Escuelas (al principio en forma limitada e inconspicua) y llevar a la conciencia del hombre los cuatro puntos fundamentales siguientes:

 

  1. La historia de la evolución del hombre, desde el aspecto mental.
  2. La constitución septenaria del macrocosmos y del microcosmos.
  3. Las leyes que rigen al ser humano.
  4. El método de desarrollo ocultista.

 

El trabajo ya se ha iniciado... por medio de las diferentes escuelas que existen actualmente... Constituyen los principios del plan. Cuando estén firmemente afianzadas, trabajen sin dificultades y  sean reconocidas públicamente; cuando el mundo de los hombres haya sido matizado por ellas y por su énfasis subjetivo;  cuando egresen de ellas escolares y obreros, políticos y científicos y también líderes educacionales que puedan hacer sentir su influencia en el medio ambiente, quizás llegue el momento para fundar con carácter exotérico la verdadera escuela de ocultismo. Con esto quiero significar que si las escuelas y colegios iniciales desarrollan satisfactoriamente su trabajo, habrán demostrado al mundo de los hombres que lo subjetivo es la verdadera realidad y que lo inferior no es más que el escalón hacia lo superior. Esta realidad subjetiva, una vez admitida universalmente, permitirá fundar una cadena de escuelas internas... que serán reconocidas públicamente...

 

Helena Petrovna Blavatsky colocó la piedra fundamental de la primera escuela en este particular ciclo menor. ... Ésta es la piedra clave. ... Si se hace todo lo que es posible, cuando Cristo venga con Sus Maestros, la tarea recibirá otro ímpetu y se expandirá y crecerá gradualmente, hasta convertirse en un poder en el mundo. Llegará el día en que las escuelas de ocultismo prepararán a los hombres para la iniciación.  

 

 


CAPÍTULO 6.- La Autorrealización y el Quinto Reino de la Naturaleza

 

“Pregunta, y se te responderá”

¿Cuál es el sentido de los términos autoeducación, autoconocimiento y autorrealización, entre otros que comienzan con la palabra “auto” que en estos casos indica surgido desde uno, o generado por la misma persona?

 

Estas palabras evocan la consecuencia de la principal Ley del desarrollo de los seres humanos, que es la del Libre Albedrío. Esto significa que hemos sido creados libres, y en consecuencia, estamos “condenados a elegir”. Si elegimos quedarnos en la ignorancia o en la aparente seguridad material, la Vida respeta cuidadosamente nuestra elección. En cambio, si elegimos preguntar qué somos, para qué vivimos y por qué morimos, la Vida hace que aparezcan las respuestas, los libros, los maestros, las películas y las experiencias que responden a nuestras preguntas.

 

Por eso, la Biblia aconseja:

 

                              “Pregunta, y se te responderá”

                              “Busca y encontrarás”

                              “Golpea, y se te abrirán las puertas”

 

En idioma inglés, esta recomendación se duplica en un acróstico doblemente significativo:

 

                              ASK

                              SEEK

                              KNOCK

 

Si no surge de nuestra elección libre, intencionada y consciente, ninguna acción genera el despertar. Nadie puede hacerlo por mí. Nadie, tampoco, me salvará de la ignorancia ni del miedo si yo no elijo hacerlo por medio del antídoto más eficaz: la pregunta. Pero en nuestra sociedad la pregunta se ha transformado en un tabú moderno. Por arrogancia o por desesperanza.

 

¿Qué Buscamos?

Todos buscamos la felicidad. Una vida más plena y abundante. Sin miedos ni broncas. Más libre, menos dependiente.

 

¿Alguien la habrá encontrado alguna vez?

 

Según las investigaciones de Abraham Maslow,  que datan de alrededor de 1950, existe en el mundo una cantidad interesante de individuos AUTORREALIZADOS, que están intentando vivir de manera que lo superior de su ser gobierne sabiamente sobre los aspectos inferiores.

 

¿Cómo Lograrlo?

La síntesis de la Psicología actual, tanto de la Personal como de la Transpersonal (creación del citado Maslow, que fuera Presidente de la Asociación Norteamericana de Psicología), puede verse en “LA CEBOLLITA”

 

 

¿Qué estructura de seguridad tenemos que dejar para nacer?: el útero materno. Perfecta estructura de seguridad donde estamos alimentados, protegidos del frío, del calor, de la luz, y del ruido, y también de la fuerza de gravedad porque flotamos en el líquido amniótico. Pero cuando llega el momento, debemos abandonarla para evitar graves problemas tanto al bebé como a la madre.

 

¿Qué estructura de seguridad debemos dejar para seguir creciendo?: la teta: Bella y nutriente como es , debemos abandonarla para poder acceder a la experiencia de un cuerpo físico relativamente independiente del de la madre.

 

Y así sucesivamente , como está indicado en LA CEBOLLITA (¿Dónde está el Piloto de nuestro Ser?), es necesario trascender estructuras de seguridad en las que nos apoyamos transitoriamente para seguir creciendo: la familia biológica, el rebaño de amigos, el yo o el egoísmo natural de la adultez generalmente arrogante de una personalidad integrada, la necesidad, el deseo y los miedos naturales de la madurez, para acceder al estadio de AUTORREALIZACIÓN, en el que la Personalidad Integrada está al servicio del Alma, y opera como un canal de energías espirituales inconmensurables, como un Mago Blanco capaz de transformar el agua en vino, entre otras cosas aparentemente milagrosas.

 

Finalmente, hay que dejar el cuerpo físico.

¿Qué tenemos que dejar hoy para seguir creciendo?

 

Del análisis de la figura puede extraerse el concepto de DESAPEGO, por el que resulta necesario VACIAR LA COPA para que pueda ser purificada y vuelta a llenar por la VIDA con experiencias cada vez más nuevas y más bellas. Tenemos que aprender a SOLTAR, cuando nuestra cultura actual nos enseña a ACUMULAR...

 

Por otro lado, resulta evidente que si operamos desde lo más elevado, INCLUIMOS la parte inferior de nuestro Ser. En cambio, si operamos comandados por lo inferior necesidades físicas, deseos emocionales, ignorancia mental) estamos EXCLUYENDO el Poder, La Inteligencia y el Amor de lo Superior. Una Vida Plena es aquella en la que se produce el MATRIMONIO INTERNO  entre la Bella y la Bestia. ¿Dónde está ubicado hoy nuestro Piloto Consciente?

 

Un fragmento del Capítulo 1 del libro “El Asombroso Destino de la Humanidad – La Oportunidad Argentina”, nos permitirá profundizar estos conceptos empleando la analogía del Loto.

 

CAPÍTULO 1.- Los Capullos de Loto

 

Una analogía

No existe imagen más adecuada ni metáfora más rica para describir a un ser humano que la del loto en flor.

 

La naturaleza divina de cada uno de nosotros y su expresión cotidiana pueden ser fácilmente comprendidas a partir de un atento acercamiento a la aventura vital de un loto.

 

Con algunas licencias de la imaginación, es posible asignar los cuatro componentes más conocidos de cada hombre o mujer, a las correspondientes partes que constituyen un loto en flor, según la siguiente analogía:

 

 

CUERPO FÍSICO

EL FONDO BARROSO, LAS RAÍCES, EL TALLO Y LAS HOJAS

 

CUERPO EMOCIONAL

EL AGUA DEL PANTANO, Y LA SAVIA

 

CUERPO MENTAL

EL AIRE, EN CONTACTO CON LAS HOJAS Y EL CAPULLO

 

EL ALMA  Y EL ESPÍRITU HUMANO

EL SOL, EN CONTACTO CON LA FLOR DEL LOTO, REFLEJO DEL SOL

 

 

 

 

Todos sabemos que el loto (o nenúfar blanco) es una flor de inmaculada blancura que crece aún en los pantanos más inmundos, de aguas estancadas y malolientes, con sus raíces hundidas en la podredumbre del fondo.

 

En realidad el loto es la planta emblemática de la función más trascendente del Reino Vegetal.    De ella puede decirse, sin duda, que es capaz de transformar la caca en flor. ¡Cuánto y cuán útil, para los momentos que corren, tiene que aprender el Cuarto Reino, el Humano, del Segundo Reino!

 

Los aspectos biológicos de un ser humano están representados por la planta visible.

 

Los aspectos espirituales del hombre, presentes en potencia ya en la semilla, corresponden al milagro de la floración, que se manifiesta como bella forma y colores, y que generan la irradiación del perfume, que impregna los ámbitos que rodean a la flor, que se transforma finalmente en un fruto exquisito. Nosotros, hoy, ¿qué irradiamos? ¿cómo olemos? ¿cuáles son nuestros frutos?

 

Esta posibilidad de toma de conciencia, tanto de nuestro estado actual como de  nuestro potencial inmanente, se produce, como todo en la vida, a partir de la existencia de un punto de tensión (o crisis), que requiere y eventualmente genera, el surgimiento del poder oculto en la naturaleza de cada individuo.

 

Si conociéramos nuestro potencial, transitaríamos los períodos de crisis con mucho menos miedo que ahora. Pero nuestra educación, tanto la formal como la religiosa, están imbuidas de un materialismo tan profundo, que esto excluye casi por completo el conocimiento de nuestra naturaleza espiritual. Es posible afirmar que el sufrimiento que se percibe en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana tiene como origen la ignorancia de nuestra condición de seres poderosos, espiritualmente integrados desde el nacimiento. Trataremos de acceder teóricamente a estas realidades con la ayuda del loto.

 

 

 

Los Lotófagos o Comedores de Loto, Hércules, Buda, Jesús y la familia biológica

 

Ulises, el héroe griego de La Odisea, encontró durante su viaje a una comunidad que tenía tan extraña costumbre. Su alimento estaba constituido por los frutos de loto. Invitaron a los viajeros a compartir su comida, y cuenta la historia que el fruto era tan exquisito que se olvidaron de sus amigos y de sus hogares, y perdieron el deseo de volver a su tierra natal. Ulises tuvo que emplear  la fuerza para obligarlos a embarcar de regreso a Ítaca.

 

El último episodio significativo en la vida de Hércules, consistió en matar a sus hijos y a todos sus amigos. Previamente, se había desembarazado también de todos sus maestros por el mismo procedimiento expeditivo. Sólo entonces emprendió el Camino de doce trabajos que lo llevaría a vencer a la muerte.

 

Uno de los más conocidos maestros del budismo en Japón fue Nichiren, quien enseñó que la esencia de la sabiduría está contenida en el Sutra del Loto, que sostiene que la budeidad (o naturaleza de Buda, o naturaleza divina) es patrimonio de todo ser humano y puede manifestarse por el adecuado conocimiento y la práctica de este Sutra del Loto. El Dhammapada es otro de los textos esenciales del budismo. En su estanza 43 dice: “Ni la madre ni el padre ni ningún otro allegado a nosotros hará por nosotros más que la mente bien dirigida”.

 

En el Nuevo Testamento (Mateo 12.46-50) nos habla de la verdadera familia de Jesús. “Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte. Jesús le respondió: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

 

 

¿Qué significa semejante repudio a la familia biológica, tan claramente definido en los libros sabios y tan ignorado en nuestra cultura argentina?

 

Implica el concepto de DESAPEGO.

 

Nada de nuestra naturaleza biológica, o de lo material que percibimos con los sentidos, puede compararse con la belleza y la beatitud emergentes de la realización de nuestra condición espiritual. La limitación educativa en Occidente hace que nuestros horizontes sean muy estrechos en relación con el verdadero potencial humano.

 

Por esta razón, cuando un sistema materialista se cae porque ya no le sirve a los hombres, se percibe tanto miedo a lo que viene. La ignorancia acerca de lo que somos opera como una nube negra y  amenazante que nos impide ver más allá.

 

Sin embargo, como hemos visto en estas cuatro pequeñas muestras de sabiduría, esta crisis es solamente una destrucción necesaria que sin duda ampliará nuestros horizontes.

 

 

Los Lotos en Crecimiento

 

En la humanidad actual existen lotos en sus diferentes niveles de desarrollo.

 

La mayoría no alcanzó todavía la superficie del agua, y vive dominada por sus estados emocionales (miedo, celos, bronca, euforia, deseo). Veamos cómo presenta XBOX una experiencia vital de este tipo. LA BREVE HISTORIA DE JAIME PALUMBA, que pasó de la c... de su madre, a la tumba. Mucho sufrimiento. Uno no se da cuenta de nada. Es llevado por las circunstancias como una hoja en la tormenta.

 

Una minoría numerosa está integrada por esos lotos que han llegado al aire, su hojas tienen el tamaño para comenzar a flotar en el miasma del pantano y están desarrollando un pimpollo, completamente cerrado. Comienza a disfrutar de una mente en desarrollo incipiente.

 

Por último, algunos pocos han comenzado a abrir sus pétalos, y tienen un atisbo consciente de la luz y el calor del Sol.

 

Menos individuos aún están floreciendo en Verdad, Bondad y Belleza, y están comenzando a dar perfume y frutos de excelso sabor.

 

Los que saben y pueden, es natural que cuiden el  crecimiento de los que aún no saben ni pueden, para que todos lleguemos a  la plenitud. Pero la realidad es que los que detentan hoy el poder no se están ocupando de nada más que de la acumulación de más poder, sin importarles el destino del extraordinario Jardín de Lotos que llamamos Humanidad. Estos son los principales actores del drama que vivimos en estas épocas de cosecha.

 

Todos los lotos florecen y fructifican en una vida. Los hombres no.

 

 

La extraordinaria complejidad de esa unidad autoconsciente que denominamos hombre (o mujer), no puede ni está diseñada para florecer y fructificar en un solo período de manifestación. El Cuarto Reino de la Naturaleza genera individuos cuyo desarrollo y maduración requiere varias vidas. Esto explica que convivan simultáneamente entidades en diferentes niveles de evolución. El desconocimiento generalizado de esta realidad contribuye a incrementar, en una cultura estrictamente materialista, el temor a la muerte, con su secuela de desastrosas experiencias de temor, terror e iracundia como las que estamos viviendo en la caída de esta Civilización Occidental.

 

Hace poco veíamos en un noticiero de TV, que describía los preparativos para la guerra entre dos potencias nucleares como India y Pakistán, cómo el periodista afirmaba que el concepto de la muerte para ellos era completamente diferente del que se conoce habitualmente en Occidente. Es tan distinto, que lo que para nosotros es la vida, para ellos es un período de muerte o de encierro del alma en una prisión de materia, de la que se libera por medio de lo que nosotros llamamos muerte...

 

La condición dual de un ser humano (definida por Víctor Frankl por medio de la afirmación de que somos inconscientes tanto de nuestro subconsciente o parte biológica, como de nuestro supraconsciente o parte espiritual), requiere la ampliación de los ámbitos de investigación de la ciencia hasta abarcar los ámbitos no perceptibles de la Realidad. Conocemos, con cierta precisión, las leyes que rigen la vida de las formas, pero desconocemos las leyes que rigen la vida de lo espiritual.

 

Estos aspectos espirituales o no perceptibles de la Realidad, sin embargo tienen efectos perceptibles en el mundo físico. Si una persona está conectada con el miedo, sus glándulas suprarrenales segregan adrenalina, llamada precisamente la hormona del miedo, que tiene efectos definidos sobre el cuerpo físico de la persona. Tan definidos, que una conexión excesiva con el miedo o la bronca genera un estado de Stress que puede provocar la muerte.

 

En cambio, si la misma persona está enamorada, su sistema endocrino genera endorfinas, llamadas las hormonas de la felicidad. Cuyo exceso también puede provocar la muerte. Se sabe que nadie soporta un orgasmo de diez minutos...

 

Ni el miedo ni el amor pueden ser tocados, medidos ni pesados por ningún aparato conocido hasta la fecha. Sin embargo, son causas de efectos medibles en el plano físico, y que tienen suprema importancia en la calidad de la vida del individuo.

 

Concluimos que nuestra ignorancia de las leyes que rigen lo espiritual es notable, y que debiera ser disminuida por la indagación y la investigación científica adecuada. Esto ya se está haciendo, como veremos.

 

 

¿Quién trasciende la muerte?

 

Las preguntas que surgen son:

Ø                  ¿Quién se desarrolla, florece y fructifica a lo largo de varias vidas?

Ø                  ¿Hay algún ser humano que no posea el potencial para florecer y fructificar?

Ø                  ¿Cuál es el método científico vigente para acelerar el proceso, si es que hay alguno?

 

Existe una Ley de Renacimiento que puede ser consultada en los textos adecuados, que están disponibles a precios módicos, como los libros de Alice Bailey. Dice que el desarrollo humano consiste en el progresivo perfeccionamiento del Alma a través de sucesivas experiencias en los planos sensibles o perceptibles. La respuesta a la pregunta QUIEN, la que a su vez implica la existencia de un yo o de un individuo, es entonces el Alma, y no la personalidad, como se cree comúnmente.

 

La personalidad es un vehículo de percepción y de manifestación del Alma. Sin la personalidad, al Alma no podría ver, ni sentir, ni cantar, ni hacer el amor, ni crear un poema. El Alma, entonces, emplea muchos ciclos vitales para perfeccionarse y para perfeccionar, a su vez, los sucesivos vehículos de manifestación. La muerte, como todo en la naturaleza, es simplemente la destrucción de aquello que cumplió un ciclo al servicio del propósito del Individuo Espiritual, y que ya no sirve. Desde este punto de vista, la muerte es una piadosa ley que garantiza que jamás quedaremos aprisionados en una forma que ya ha dejado de ser útil. Y esta ley es universal, válida tanto para un loto, como para un ser humano, como para una pareja, como para una empresa, como para una nación, o para una civilización, un planeta o un sistema solar. Sólo muere lo que ya no sirve. Todo lo que sirve, permanece.

 

¿Y de dónde sale semejante miedo a la muerte como el que sufrimos hoy?. Simplemente, de la ignorancia de lo que somos realmente, y de una profunda identificación con lo material. Nuestra cultura materialista hace que nos identifiquemos mucho más con el vehículo que con el Conductor. Pronto será destruido ese viejo modelo mental responsable del temor en nuestras vidas.

 

¿Habrá algún ser humano que no posea el potencial para vencer a la muerte?

 

Según el Proyecto Genoma Humano, todos somos iguales. Existe, según los científicos UNA SOLA RAZA, LA RAZA HUMANA. Las diferencias que percibimos, tanto del color de piel como de los distintos niveles de desarrollo, son, para la Ciencia, irrelevantes a la hora de definir a los individuos humanos.

 

 

 

El Florecimiento del Loto

 

 

Vemos que el loto dorado de la Gran Invocación, plegaria universal que puede evocar en los hombres los inconmensurables poderes espirituales que están a disposición de todos los que aprendan a desconectarse del miedo y a florecer en bondad y amor, tiene tres hileras de pétalos más una cuarta hilera que encierra a la JOYA EN EL LOTO.

 

El acceso consciente a este tesoro que reside oculto en lo más profundo de cada corazón humano, requiere una ardua tarea de cuidadoso despertar y de apertura natural y silenciosa, cuyas características y significados pueden vislumbrarse a partir de los nombres de las tres primeras hileras de pétalos.

 

La hilera externa está conformada por los pétalos de CONOCIMIENTO. A medida que se abren, los individuos, por medio del estudio de los libros adecuados, pueden establecer hipótesis a confirmar acerca de las cinco preguntas esenciales:

QUÉ SOMOS, o la naturaleza real y el extraordinario potencial de un ser humano.

DÓNDE ESTAMOS, o la historia apasionante, la increíble maravilla y el insondable destino de este COSMOS del cual somos una parte indivisible.

PARA QUÉ ESTAMOS, o el sentido de la vida, cuyas metas notables han quedado reveladas con precisión por los escritos que hoy están al alcance de todos.

POR QUÉ MORIMOS, o el sentido de la enfermedad y de la muerte, aparentes enemigos irreconciliables de la Vida, pero que en realidad constituyen procesos de aprendizaje, conocimiento y liberación.

HACIA DÓNDE VA LA HUMANIDAD, o la visión del futuro luminoso que nos espera, a pesar de (o como consecuencia inevitable de) estas desastrosas crisis por las que transita esta muriente Civilización Occidental.

 

Es posible afirmar que esta parte del proceso es la menos difícil, puesto que las revelaciones hechas a la Humanidad por los  Maestros, están siendo confirmadas por las audaces penetraciones de la ciencia en los ámbitos de los pseudo misterios que nos han sido ocultados durante tantos siglos por las iglesias, y también por los estudiosos de los significados profundos de las mitologías, en particular de la griega.

 

La segunda hilera está formada por los pétalos de AMOR.

 

La tercera hilera es de tres pétalos de SACRIFICIO.

 

Los tres pétalos internos, están en contacto y conformados por la misma sustancia que LA JOYA EN EL LOTO, tesoro divino de cada ser humano que sólo puede ser alcanzado por los modos y con las prácticas de los modelos humanos que lograron vencer a la muerte, como Hércules y Cristo, cuyos detalles científicos veremos en las restantes páginas del libro.

 

El Reino de las Almas sobre la Tierra

El Quinto Reino de la Naturaleza estará constituido en sus inicios, por un conjunto relativamente pequeño de seres AUTORREALIZADOS que testimonien en sus vidas cotidianas el poder, el amor, la belleza y la sabiduría de su Alma, generando con su acción los modos de la Nueva Civilización del Amor, en la que cada individuo y la Humanidad Una serán ayudados y aprenderán a vivir la plenitud que les permita su nivel de desarrollo evolutivo.

 

No es esperable que todos los hombres alcancen rápidamente el nivel de expresión espiritual de un Maestro ascendido, vencedor de la muerte y un Mago Blanco en plena posesión y ejercicio de sus poderes. Para ello pueden transcurrir milenios. Pero la inauguración de la Era parece estar muy próxima. El Cristo Colectivo que limpiará la podredumbre de los establos de Augías estará compuesto por una cantidad de seres humanos con capacidad para transformar la caca en flor, como lo hacen la mayoría de las plantas.