El ABC  de la
 Espiritualidad Humana
 

 

 


Una Metafísica para Todos

(Aprendiendo a Defender la Alegría)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EPÍLOGO

 

 

 

 

 


EPÍLOGO

 

La espiritualidad humana es el reconocimiento que puede generar no sólo esperanza, sino una transformación sustancial en los estilos y modos de funcionamiento de las próximas organizaciones emergentes del actual desastre materialista, que abarca los ámbitos de lo social, económico, político, cultural y religioso de la globalización plutócrata. Contribuyen a este reconocimiento consciente tres factores importantes: el desarrollo mental de la humanidad, la existencia de los libros de Blavatsky y Bailey (Todo está Escrito), y la serie de revelaciones científicas de la naturaleza real de los seres humanos y de la Vida (Todo Es Energía).

 

A la etapa del reconocimiento, que implica una tarea educativa extraordinariamente difícil, ardua y necesariamente lenta, podrá seguir un período de curación de las heridas absurdas de los humanos, con el fin de restañar los sangrantes daños, perdonar y perdonarnos, sustituir los miedos y los odios por algo más de cuidado amoroso y paz interior, a pesar de los desastres que producirá, aún, la actual civilización en agonía, a la que habrá que ayudar a morir lo más dignamente posible.

 

Con el progreso en ambos campos, educación y curación, estaremos en condiciones de comenzar a generar relaciones de mejor calidad humana con uno mismo, con el otro, con los otros, y finalmente con todo lo que existe, sabiendo que la calidad de relaciones es la base de sustentación de la Nueva Civilización.

 

El potencial creativo de individuos espiritualmente desarrollados contribuirá a la satisfacción de las necesidades básicas de la entera humanidad, en la que cada ser humano será ayudado a desenvolverse según sus necesidades y capacidades únicas e irrepetibles.

 

El advenimiento del Cristo, de la Jerarquía de Maestros Ascendidos, del Quinto Reino de la Naturaleza y la generación de la Nueva Civilización del Amor tienen todas las posibilidades de ser realidades tangibles con la rapidez que logremos imprimir a nuestro despertar individual y grupal, de las brumas potentes de la Gran Ilusión en las que vivimos inmersos. El éxito está asegurado, pero el tiempo de concreción depende de nosotros, como corresponde a la Ley inexorable del Libre Albedrío.

 

No hay ningún apuro, porque la Era de Acuario abarca más de dos milenios. Pero tampoco hay tiempo que perder...

 

Cualquier contribución es importante, aún la que nos parezca ínfima o despreciable. No tenemos idea de la capacidad de iluminación de un simple fósforo encendido en un sótano oscuro.

 

Toda expresión de alegría, hasta la más pequeña, resuena en el Cosmos constituyendo uno de los acordes que integrarán la sinfonía grandiosa con la que la Vida celebrará el Despertar de la Humanidad, como preludio a la realización de la Tierra como un Planeta Consagrado al Amor.

 

El Mesías de Haendel (siglo XVIII), el Himno a la Alegría de Beethoven (siglo XIX) e Imagine de John Lennon (siglo XX) son el glorioso anticipo de lo que vendrá. Escuchemos atentamente..., mientras elegimos nuestro futuro inmediato.

 

-         Estudiar en alguna escuela espiritual impersonalmente administrada;

 

-         despertar a nuestra condición innata de uipidiles (seres humanos únicos, irrepetibles, poderosos, inmortales, divinamente inteligentes y libres);

 

-         no reconocer a ninguna autoridad más que la de la propia alma;

 

-         elegir entre las funciones de destructor de lo viejo, o constructor de lo nuevo, ambas necesarias y en sintonía con el Plan Divino, sabiendo que hay muchas más vacantes en la última mencionada;

 

-         dejar de esperar luz de la oscuridad reinante;

 

-         reconocernos como seres libres y poderosos y asumir la libertad y el poder inmanentes;

 

-         dejar de luchar contra  o de  pedir;

 

-         desapegarnos de la familia biológica;

 

-         indagar en las afinidades y los métodos científicos que nos pueden guiar hacia la familia espiritual;

 

-         explorar y experimentar con las tareas de los 9 grupos del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo;

 

-         Meditar, Estudiar y Servir como método cotidiano de vida inteligente y plena;

 

-         emprender decididamente el regreso al Hogar del Padre, sabiendo que todo lo demás nos será dado por añadidura;

 

 

son los 12 propósitos que en forma gratuita, inofensiva, inclusiva, inteligente, bella y verdadera, pueden constituirse en los modos nuevos de vivir cada vez más en plenitud, y cada vez menos en borrador (a la espera de que algo cambie afuera...)