Contribuciones

Con gran alegría, hoy inauguramos una nueva sección del Blog de la Universidad Nacional del Alma, que como todos saben, es la única que no toma exámenes ni otorga títulos, porque reconoce que el único Maestro es la propia Alma individual, por lo menos hasta la Tercera Iniciación, cuando el hombre puede operar como un Mago Blanco…

En esta, que esperamos sea una serie de contribuciones, serán bienvenidos todos los enfoques que intenten manifestar esos principios, para beneficio propio y de toda la Humanidad, como un aporte para que “florezcan mil flores”, y cada individuo despierte y ayude a despertar a otros, manifestando la expresión del Undécimo Mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

Espero que lo disfruten!!

 

Nosce te Ipsum (Conócete  a ti mismo)

“Un hombre autorrealizado no tiene otro propósito que no sea lo sagrado”.

                                                                                                                                       Bhagavad Gita.

Hay un miedo que moviliza. Según se quiera ver. Este miedo del que hablo hace que las personas actúen en cierta dirección “por miedo de lo que pudiese ocurrir”. Tiene que ver profundamente con la maldición que Dios le lanzara a Adan y Eva en el mito de la creación según el Cristianismo, “ganaras el pan con el sudor de tu frente”, que es la ley que con rigor la mayoría de nosotros acatamos.

Hablo según mi parecer, pero no creo que pueda salir ninguna cosa buena partiendo de semejante principio. ¿Qué podemos construir a continuación?, ¿qué tan grande puede ser el potencial humano si su propio móvil es tan pequeño? Probablemente el lector ojeara estos primeros párrafos y dirá que esto es una tontería y que no tiene sentido hablar de alguna cosa como esta porque carece de sentido práctico. Quisiera aventurarme en una segunda hipótesis, en la que afortunadamente las cosas no tienen por qué ser lo que son, bien podrían ser de alguna otra manera.

Abraham Maslow, en su revolucionaria teoría del desarrollo humano, nos dice que hasta ahora el psicoanálisis desde Freud ha hecho avances espectaculares y que sin ninguna duda ha ayudado a muchísimas personas. Pero no hay que negar que esta psicología sirva solo para “curar una enfermedad”. Lleva a las personas desde un estado ‘negativo’, digamos cierta enfermedad, hacia un estado de normalidad. Es decir que como mucho podremos tener una persona que “no tiene problemas”. Pero ese no es el final del camino, hay mucho más luego de llegar a ese punto. Y que hay de las personas que crecen sanas y que están integras y con todas las necesidades básicas satisfechas, ¿ahí habrá terminado su vida?, No!, y por eso es necesario una psicología del desarrollo, que lleve a los hombres desde el punto cero hacia niveles superiores. Claro, esto siempre se ha dejado de lado puesto que es factible que un hombre que tiene las necesidades básicas cubiertas pueda con más facilidad empezar a explotar su potencial de manera autónoma, que está muy bien y muchos lo han hecho a lo largo de la historia, los mismos que se han convertido en los grandes personajes.

Maslow también nos dice que en todas las épocas ha habido un prototipo, un tipo ideal a seguir, el santo, el caballero, el místico, el intelectual, el guerrero. Pero que en nuestra época carecemos de un prototipo, y que a lo sumo nos ha quedado el hombre “adaptado y sin problemas”, que es en comparación un ideal mucho más dudoso y menos brillante que los de épocas anteriores. El ideal que debería ser es el “hombre autorrealizado”  

Y es que nada se le puede criticar al hombre en tanto individuo. Uno desde pequeño es embebido en las imágenes y en las creencias de la cultura. Y el problema de nuestra cultura es que es profundamente material, las garras de la materia están tan arraigadas a las creencias que es difícil extirparla sin antes luchar. Es como uno de los terribles monstruos de la mitología griega. Hay que luchar contra las creencias viejas y equivocadas, y esa lucha se da en el plano de la conciencia. Hay que renovar los ideales, y crear otros nuevos, hay que dejarse de joder y empezar a asumir el control de la propia vida, que no está hecha para ser esclavos, ni para pedirle nada a nadie.

Y el principio clave es que cada ser humano tiene dentro de sí todo lo bueno y todo lo malo, y que depende de sí ver que hace con esas cualidades. El potencial es mucho, y hay que ver como se usa o como se desaprovecha, cada uno es un ser perfecto, pero no todos expresan esa perfección. Y el motivo que no deja que los hombres alcancen su potencial es precisamente el miedo, que se expresa de muchas maneras diferentes, hoy hablamos de la angustia que es el miedo al futuro incierto.  

La batalla será atroz, y alguien deberá morir. Ponerlo en estos términos es realmente descriptivo, una vez que el hombre se ha cansado de sufrir inútilmente, una vez que se ha cansado de luchar con otros, con el mundo, con las situaciones, uno se dará cuenta que la única batalla realmente importante, la única lucha que te hará realmente único es la que libraste contigo mismo (como dice asombrosamente la etiqueta del vino). Y es que al hombre lo han domesticado, está hecho un señorcito, que no chista ni se queja. Acepto su situación de ser esclavo de lo material, que tan difícil es salir; uno corre por un deseo, y luego por otro, y luego por otro, y cuando se obtiene todo lo que se quería, el prestigio, los bienes, el poder, uno se mirará al espejo y todavía habrá vacío. Porque todo lo que obtuvo es externo, nada le pertenece realmente, y se puede esfumar en cualquier momento. Pero la verdad es otra, la verdad es que mientras no hagamos un parate en nuestra vida y nos preguntemos ¿qué me motiva? Y luego ¿A quién le sirve lo que hago?, todo seguirá igual, y si la respuesta dice que no te sirve ni a vos mismo, estas frito. Una tercera pregunta es todavía más cruel, ¿hacia dónde estoy yendo?, que cada cual sabrá.

Lo que intento decir luego de muchas vueltas es que uno puede sincerarse consigo mismo. No es necesario dejar de hacer las cosas que uno hace, ni cambiar de objetivos, aunque muchas veces resultara de esa manera. Pero si el camino por el que sigo me conduce al barranco será mejor dejarlo, nunca será demasiado tarde. Porque fue Jesús el que levanto la maldición hace ya dos mil años, “no te preocupes por lo que vas a comer o beber, ni con lo que vas a vestir, preocupate por regresar al hogar del padre y todo lo demás te será dado por añadidura”. Sus frases siempre resultan interesantes de analizar, pero por desgracia hasta ahora se lo ha malinterpretado horriblemente. Regresar al hogar del padre es comenzar a mirar hacia adentro y encontrar la parte divina que cada uno tiene. Como decía la entrada al templo del oráculo délfico, “conocete a ti mismo… y conocerás al universo y a sus dioses”.

Y es como decíamos más arriba, el hombre está compuesto por todo lo bueno y todo lo malo, y depende de sí mismo, por la ley del libre albedrío, tomar la decisión de elegir con que se conecta. Cada ser humano es único e irrepetible, y su expresión es única por consecuencia, si lo que hago lo puede hacer cualquier otro estoy lejos de expresar mi potencial.  Y ese potencial se esconde, es algo que late y que pulsa por salir, es algo inquieto que no se conforma. La parte divina que todos tenemos dentro puede ser fácilmente derrotada por los hábitos, al principio. Y uno puede llegar por cansancio, cuando ya te das cuenta que repetir las mismas cosas una y otra vez no te llevan a ningún lado, o ves que tus amigos o conocidos experimentan los mismos sufrimientos que vos, es ahí cuando podes encontrar un atisbo de liberación, porque al que está preparado todo lo llega.

Como una gran ayuda nuestros antepasados nos dejaron la mitología griega, que a través de relatos sanguinarios y soeces, esconden una fuente de sabiduría. Y la clave está en que todos esos dioses no están afuera sino, el mismo oráculo lo dice, están dentro de uno mismo. Por eso también hay que terminar con la creencia de que el Dios está afuera, y que debemos pedir por él, y que él nos salvara. Tal cosa no es posible, y solo producirá retrasos y pérdida de tiempo. ¿Cómo un ser tan poderoso va a convertirse en un esclavo?, ¿cómo el mismísimo Zeus deberá convertirse en un servidor?, ¿Cómo la diosa del amor Afrodita va a tener que ir a pedir un poquito de cariño? ¿A qué le puede tener miedo un ser que se sabe divino?

El caso está en animarse a cambiar la motivación, dejar el miedo de lado y el sufrimiento inútil, y empezar a descubrir un universo inexplorado, el interior. Como hizo Hércules, hace ya mucho tiempo, que fue el primer hombre que se atrevió a enfrentar las pruebas, y que logró la inmortalidad. Ese mismo camino es el destino de todos los hombres, pasar de ser el hombre adaptado y sin problemas, a enfrentar el camino que conducirá inevitablemente a explotar el potencial, expresar la propia autenticidad, y brillar como un sol.

 

Juan Pablo Marderwald

 

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