EL FUTURO DEL DINERO
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Carlos Tereschuk

EL FUTURO DEL DINERO
 

 

 

 


(Edición previa)

ÍNDICE

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Primera Parte: LA HISTORIA DEL DINERO

 

Capítulo 1:   ¿Democracia o plutocracia?

Capítulo 2:   Los mitos. Fusión de pasado, presente y futuro.

Capítulo 3:   Ley, sexo y dinero. Hoy, y en el comienzo.

Capítulo 4:   El significado de la palabra dinero, y tres leyes.

Capítulo 5:   El costo de fabricación, transporte y almacenamiento del dinero a través de los tiempos.

Capítulo 6:   El aprendizaje plutoniano.     

Capítulo 7:   ¿Para qué sirve el dinero?

 

 

Segunda Parte: ANALOGÍA ELEMENTAL

 

Capítulo 8:    ¿Qué fluye en el hombre?

Capítulo 9:    La situación argentina y el contexto mundial.

Capítulo 10:  El sistema financiero universal y la deuda.

Capítulo 11:  Las soluciones teóricas posibles.

Capítulo 12:  La Teoría de los Cercos.

Capítulo 13:  La solución argentina.

Capítulo 14:  El fin de las deudas externas.

 

 

Tercera Parte: EL FUTURO DEL DINERO

 

Capítulo 15:  La “lana” y el vellocino de oro.

Capítulo 16:  Fluir y confiar.

Capítulo 17:  De la escasez a la abundancia.

Capítulo 18:  A cada cual según su necesidad.

Capítulo 19:  El mayor bien para el mayor número.

Capítulo 20:  Los destructores y el fin de la plutocracia.

Capítulo 21:  Los constructores.

 

 

EPÍLOGO. El fin de la escasez.

Los administradores financieros de los recursos abundantes.


 

INTRODUCCIÓN

 

 

 

    E

n el desarrollo acelerado de este siglo, uno de los procesos  notorios es el denominado globalización o universalización. Lleva cómodamente la delantera el sistema financiero. Las transformaciones producidas son tantas , tan veloces y han afectado tan profundamente a la vida cotidiana de personas, empresas y naciones, que bien merecen una mirada atenta con el fin de desentrañar los significados  que subyacen tras los  farragosos  términos del lenguaje técnico.

 

            No solamente la historia es apasionante, sino las  posibilidades  extraordinarias que generan los nuevos modos de crear, transportar, almacenar y distribuir ese símbolo universal que llamamos dinero.

 

            La fabulosa insensatez de las deudas externas, causa de más muertes humanas que la totalidad de las guerras de la historia, está generando el surgimiento de nuevos enfoques polares  cuyas consecuencias  son imprevisibles aún, pero vislumbrables ya con cierta nitidez.

 

            Es posible que como especie, la humanidad esté culminando uno de los aprendizajes  más dolorosos: el del significado y el del correcto uso del dinero.

 

            En la naturaleza, la corrupción se hace presente cuando algo ha muerto. Algo huele hoy a podrido... no sólo en Dinamarca.

 

            Este libro intenta contribuir a la muerte más digna posible de un orden oculto, privado, oscuro, cuyo paradigma se basa en la escasez y la acumulación, y participar entusiastamente en el nacimiento previsible de una luminosa y pública era de abundancia y argentina fluidez.

 

            Las tendencias que se muestran a continuación tienen toda la apariencia de irreversibles. Que se hagan realidad durante el próximo decenio o durante el próximo siglo depende sólo de cada uno de nosotros, de todos nosotros.

 

 

 

           

C.T.

Buenos Aires, invierno de 1997


 

PRIMERA PARTE: LA HISTORIA DEL DINERO

 

 

 

CAPÍTULO 1:

 

¿DEMOCRACIA O PLUTOCRACIA?

 

 

 

    N

uestra civilización occidental, en el probable apogeo de su evolución, se ha convertido en una plutocracia de características excepcionales.

 

 

            En efecto, el poder es detentado por los únicos tres sectores “ricos” verdaderamente “globalizados” del planeta:

 

                        .           la producción y el tráfico de drogas,

                        .           la fabricación y la venta de armas,

                        .           el sistema financiero.

 

            Los tres comparten una característica curiosa: son potencias ocultas, que actúan detrás de los otros sistemas visibles de poder, a los que controlan también de modos poco transparentes y sospechadamente corruptos.

 

            El otro elemento común es la responsabilidad por el manejo de las más grandes cantidades de dinero del planeta.

 

            Estas hipótesis a confirmar explican las razones por las cuales el sistema político carece de poder y de credibilidad y el sistema económico fracasa en el intento de cumplir su única función útil para la humanidad: hacer que la gente trabaje, produzca y madure.

 

            Cuando hablamos de sistemas políticos o económicos lo hacemos sin distinciones ideológicas.  Comunismo, capitalismo, feudalismo, sus mezclas y experimentos variados, están involucionando del modo que varios autores describen con diferente precisión.  “El fin del trabajo”, “El horror económico”, “El fin del mito de la economía de mercado”, “El fin de la historia”, son algunos libros que comparten la misma percepción: algo está muriendo, y no se sabe lo que viene.

 

            En la naturaleza, en efecto, la corrupción aparece y se manifiesta cuando algo ha muerto.  Algo huele a podrido... no sólo en Dinamarca.

 

            ¿Qué murió?   O más precisamente, ¿qué está muriendo?

 

            Algunas pestilencias provienen de cloacas que los noticieros de los medios y de la TV mundial, en vías de globalización, nos están mostrando cotidianamente.

 

            Desempleo, “homeless” (aquellos que no tienen hogar ni techo), trabajo esclavo, prostitución infantil, hambre, sed, violencias varias, guerras, coimas, cohecho, mafias, asesinatos, injusticia, insensibilidad social, egoísmo...

 

            El trípode oculto tiene, en apariencia, un solo mandato: aumentar sus ganancias, a cualquier precio.  Esta manía acumulativa se manifiesta en los procesos de privatización planetarios.  Todo lo público  (abierto, común, conocido, inclusivo) tiene que ser privado (oculto, reservado, secreto, exclusivo).

 

            Es un experimento notable del uso del poder, cuyo análisis desapasionado probablemente arroje alguna luz sobre los aspectos más oscuros de nuestra vida como especie humana.

 

            No obstante, en cada uno de nosotros, una indisimulable sensación de peligro es mayor que la atracción de la posible oportunidad de develar alguno de los secretos del poder.

 

            Este sentimiento de temor es ancestral, y tiene que ver con nuestro instinto de supervivencia, que en pocas décadas pasó del miedo a la guerra atómica al miedo a quedar excluidos del sistema económico.  Que son nada más (ni nada menos) que manifestaciones del temor a la muerte.  Sin embargo, sigue siendo atractivo reflexionar sobre el poder oculto en la materia, el poder del dinero, y el poder de la muerte.  ¿O no?

 

            Es necesario en este punto recordar que en la naturaleza, la muerte de lo viejo implica la posibilidad del nacimiento de lo nuevo.  Existe un orden natural, planetario, estelar y universal que garantiza una primavera después del invierno, y la salida del sol a continuación de una noche oscura.

 

            La conexión con el temor disminuye notablemente nuestra capacidad de comprender las fuerzas que están operando para generar lo que percibimos como un verdadero caos amenazador en los asuntos mundiales.  Y estamos tan vapuleados que nos resulta difícil confiar.  En especial, a los argentinos.

 

            Sin embargo, ésta parece ser la más brillante oportunidad que nos presenta una cotidianeidad signada por el mal uso del dinero: conocer qué es el dinero, qué significa, cuál es su poder, para qué sirve y cómo puede ser empleado para beneficio de cada hombre, de cada empresa, de cada nación y de la humanidad toda.

 

            No hay nada más adecuado que vivir en la plutocracia más cruel, que se manifiesta con toda su fuerza en la Argentina, para realizar tamaño aprendizaje.

 

            Un mínimo ejemplo de lo que decimos, sin tener en cuenta la deuda externa, y además de las manifestaciones de los maestros de escuela, de los jubilados, de los estudiantes y de los desempleados que cortan rutas, hacen ayuno voluntario y concentraciones públicas cotidianas, pudo verse con toda claridad hacia fines de mayo de 1997.  En la inauguración de la reunión anual de los Bancos nacionales, el Presidente de la República pidió, con toda humildad, que los bancos intentaran bajar las tasas de interés, que son las más altas del planeta.  La reacción de los “grandes felinos” globales ante semejante muestra de ingenuidad política e impotencia manifiesta, fue instantánea.  A la semana siguiente se había concretado la compra de porciones decisorias de tres de los más grandes bancos privados argentinos.  La banca internacional, acostumbrada a tratos menos inocentes por parte de los entes financie.ros gubernamentales de las naciones más avanzadas, ve en nuestro país, desde hace varios lustros, un campo de experimentación tan indefenso que lo de Hitler/Franco con Guernica semeja un poroto histórico.  Las armas han cambiado, pero la potencia destructiva es enormemente superior.  Nos están chupando hasta los huesos... a punto tal que está en peligro la supervivencia de la Nación.

 

            Lo que sigue es apto para plutócratas, para sus víctimas y también para los observadores pasivos de los sucesos históricos.

 

            En realidad, no hay nada criticable en la plutocracia como sistema de empleo del poder.  De hecho, todos los gobiernos son necesariamente plutócratas.  Manejan el poder y la riqueza de los pueblos, ya sea por delegación o por imposición.  El único problema con la plutocracia vigente es que sólo necesita (y utiliza) a tres tipos de seres humanos:

 

            -           a los esclavos de la droga

            -           a los perros de la guerra

            -           a los usureros y sus víctimas, los consumistas.

 

            El resto de la sociedad queda excluida del sistema, salvo que las personas decidan afectar seriamente su libertad y someterse a las reglas feroces de alguna de las tres principales corrientes de dinero del planeta.

 

            ¿Cómo hemos generado semejante situación?

 

            La primera parte de este libro está dedicada a explorar el pasado, con el fin de indagar profundamente en variados ámbitos del conocimiento, e intentar comprender las fuerzas que han contribuido a hacer de nuestra sociedad un muestrario viviente del egoísmo, de la crueldad y de la corrupción de que somos capaces los hombres, al tiempo que también se acentúan las expresiones de la belleza, del altruismo y de la sensibilidad que son otros componentes poderosos de la naturaleza humana.

 

            La enorme tensión que crece día a día entre ambas manifestaciones polares, presagia rupturas de bolsas, partos y surgimientos que, sin duda, agotarán nuestra precaria capacidad de asombro.


CAPÍTULO 2:

 

LOS MITOS: FUSIÓN DE PASADO, PRESENTE Y FUTURO

 

 

 

    L

a herramienta que con más frecuencia utilizaremos para explorar el pasado del dinero será la mitología, en especial la griega.

 

            La elección está fundada en dos razones.  La primera es que el uso del dinero reconoce un estrecho vínculo con el primer rey de Atenas, como veremos.  La segunda razón es que la mitología es un cuerpo de conocimientos en el que es posible percibir significados y ciclos históricos en que los modelos arquetípicos con que desarrollan sus relaciones los dioses, héroes y los mortales parecen tener validez tanto para representar el pasado, como para describir algunas vicisitudes humanas de la actualidad, y también para vislumbrar algunos aspectos de la probable evolución futura.

 

            Por ejemplo, el planeta Plutón fue descubierto en 1930.  Para los griegos, 4.000 años antes, Plutón era “el rico”, “el poderoso”, “el invisible”, y conservó el nombre en la mitología romana... ¿Por qué los astrónomos le habrán puesto ese nombre al planeta?

 

            Los griegos, y también los romanos, asociaban a esa deidad con la abundancia de las riquezas ocultas de la tierra.  El oro, la plata, ¿el plutonio?, la agricultura, ¿el uranio?... y también el reino de los muertos.

 

            ¿Serán éstas las épocas de develar algunos significados de las potencialidades ocultas de lo material? ¿Qué significa plutocracia?

 

            ¿Qué riquezas, además de la agricultura, del oro y de la energía atómica se ocultan en la materia?

 

            Las exploraciones realizadas en este siglo han sido impresionantes.  La tierra es tan generosa, que una superficie mínima del planeta, estimada en un pequeño cuadrado de 250 Km de lado (una pequeñísima porción de los campos que atravesamos al viajar desde Buenos Aires a Mar del Plata), alcanza para dar de comer a toda la humanidad (6.000 millones de personas) durante toda la vida.  Eso sí, empleando las últimas tecnologías.

 

            Einstein predijo con su ecuación  (E = m. c2 ) que la energía encerrada en la materia en una masa equivalente a la de un cuerpo humano es igual a la de la primera bomba atómica arrojada sobre Hiroshima en 1945.

 

            Los griegos, cuando hablaban de Plutón, lo hacían con gran respeto.  Y también con gran sentido del humor.

 

            Quizás esta última característica sea la que ha permitido que la mitología griega haya transitado casi intacta a través del extenso período de dos civilizaciones.

 

            El modo desenfadado de describir las relaciones entre los dioses y los hombres salvó a la mitología de ser considerada una religión.

 

            En efecto, las alternativas de vinculación están representadas por adulterios (de los que Zeus, el Rey del Olimpo, es el campeón indiscutido, aunque Hera, su mujer, no le va en zaga), violaciones, castraciones, descuartizamientos, asesinatos, fulminaciones, quemazones, sacrificios, amputaciones, transformaciones vergonzantes, rayos, tormentas, engaños, sacrificios, traiciones, castigos dolorosos, destierros, esclavitudes, encadenamientos, escupitajos, seducciones, abandonos, flagelaciones, venganzas, incestos, metamorfosis, mutilaciones, raptos, guerras, suicidios, y también nacimientos, resurrecciones, regalos, sabiduría, rejuvenecimiento, piedad, amor, liberación, fundaciones, flores, magia, curación, educación, inmortalidad, canto, música, milagros, vida.  Casi, casi, como hoy...

 

            Los mitos describen en forma simbólica la verdadera naturaleza del hombre y las energías que operan en el incesante proceso evolutivo que transforma a los simples mortales en héroes, y a los héroes sabios en dioses inmortales.

 

            Esta fuente de sabiduría atravesó los incendios de papiros y de libros y los intentos de censura que sufrieron otras expresiones de las culturas de la humanidad, quizás protegida por su doble condición de historieta alucinante y cuento fantástico, que comienza recién ahora, después de 40 siglos de oscuridad, a revelarnos los misterios más hermosos de la condición humana.  Aunque algunos de ellos  parezcan a primera vista, aterradores.

 

            La mitología, en el complejo abanico del conocimiento humano formado por las teologías, las ciencias, las filosofías y las artes, ocupa hoy un oscuro sitio dentro del área de la poesía como la historia de dioses y héroes de fábula.  La mitología no ha trazado, como dice Toynbee, la línea divisoria entre la realidad, los sueños y los deseos del hombre.

 

            Lentamente, con el estudio de las mitologías comparadas y de las creencias religiosas, está emergiendo como un tesoro hundido que puede ayudarnos a disipar las tinieblas del miedo y de la ignorancia acerca del sentido de nuestra vida y del significado de los procesos históricos.

 

            Sin embargo, éste no es un libro de mitología ni de historia.  Sólo es una interpretación libre de ciertos sucesos que nos preocupan.  Por eso, no pretende ser aceptado ni creído, ni tampoco autorizado por nadie.  Con lo cual se conserva intacta la libertad del autor de decir lo que se le ocurra, y también la libertad del lector de no creer en nada de lo que lea.  A menos que le sirva para algo, en cuyo caso también está en plena libertad para emplearlo como mejor le parezca.

 

            Establecido lo cual, nos trasladaremos al inicio de nuestra civilización occidental, para explorar luego los comienzos de la civilización grecorromana, de la que nos reconocemos hijos dilectos.

 

            La caída del Imperio Romano a manos de los bárbaros coincide con la generación del cristianismo, hace unos 2.000 años.  Esa caída marca el fin de la Civilización Helénica, de la cual el Imperio de los Césares es considerada su fase de expansión militar por algunos historiadores lúcidos.

 

            Dos mil años antes de ese suceso, la Civilización Minoica con epicentro en Creta, moría para renacer, renovada, en la península del Ática que alberga a la celebérrima ciudad de Atenas, considerada cuna de la filosofía y de la democracia.  Su primer monarca, Erictonio, según los mitos, es una especie de “hijo” del Fuego y de la Razón.  Cuenta la fábula que Hefesto, soberano del fuego central, que era rengo, se había enamorado apasionadamente de su hermana Atenea.  La diosa virgen, nacida de la cabeza del propio Zeus, rey del Olimpo, merced a un certero hachazo oportuno de Hefesto, representa obviamente a las energías de la mente desarrollada del padre.  Siempre armada, es la más implacable matadora de las ilusiones que ocultan la Verdad a los hombres.  Todas sus experiencias son castas e impolutas, por lo cual no se le conocen hijos, salvo el propio Erictonio, nacido en uno de los más curiosos episodios míticos.

 

            Hefesto, que había quedado cojo porque su padre lo arrojó a la Tierra desde las alturas olímpicas cuando el párvulo había intentado salir en defensa de su madre Hera durante una disputa que ella sostenía con Zeus, recibió un día la visita de Atenea, que venía a encargarle nuevas armas.

 

            Hefesto quedó prendado de la diosa y de inmediato intentó satisfacer su fogosidad.  La virgen huyó, pero el dios, aunque cojo, fue más rápido.  En el forcejeo subsiguiente, el semen de Hefesto brotó y chorreó por la pierna de Atenea.  Asqueada, logró huir del antro subterráneo, no sin antes limpiarse con unos vellones de lana que estaban a mano, los que al caer al suelo fecundaron la tierra con el potente efluvio de Hefesto.  Erictonio nació de esa unión.  Su nombre está compuesto por dos palabras griegas que significan “Lana” y “Tierra”.

 

            No resulta extraño que uno de los nombres del dinero, entre nosotros, sea precisamente “lana”.

 

        Erictonio es considerado como el primero que introdujo en Atenas el empleo del dinero.  Atenea lo reconoció y trató siempre como su hijo y lo educó cuidadosamente en su templo hasta que le llegó el momento de reinar en el Ática.
CAPÍTULO 3: 

 

LEY, SEXO Y DINERO:  HOY, Y EN EL COMIENZO

 

 

            A

unque la leyenda de Erictonio no se diferencia de los novelones de la televisión actual, donde la ley, el sexo y el dinero se mezclan hasta formar un barro bastante repelente, que reconoce su origen en la diarrea diaria de los telenoticieros, es posible ejercitar nuestra imaginación para rescatar algún significado más digno de Atenea que del cotidiano cóctel de sangre, semen y fuego que nos regalan los medios.

 

            Erictonio es un nombre que une las palabras Lana y Tierra.

 

            La lana aparece en dos relatos fundamentales de la mitología griega.  Uno es el episodio de Atenea y Hefesto que acabamos de ver, y el otro es el del Vellocino de Oro, el famoso botín de lana áurea del viaje de Jasón y los Argonautas.  Esta “lana” vital es empleada por Atenea y luego por el mismo Zeus como elemento de transmisión de energía o de poder. Hay otro mito que veremos más adelante, también relacionado con la lana.

 

            Representa, quizás, un elemento que si se usa en relación con los dioses más  brillantes, etéreos e inteligentes de todo el Olimpo, permite a los hombres una conexión con la sabiduría de la diosa y con el poder creador del soberano único e indiscutido.

 

            Sobre este tema fundamental volveremos en la tercera parte del libro.

 

            En cuanto a la “madre” real de Erictonio, la Tierra, la potencia que reinaba en el mundo terrestre subterráneo era Hades, hermano de Zeus.  En los dominios de Hades tenía Hefesto instalada su fragua.  Su sobrenombre ritual era Plutón, “el rico”, poderoso, invisible, transportaba el cuerno de la abundancia porque su nombre significa “ocultador de tesoros enterrados”.  También era el soberano de los muertos y del infierno.

 

            Presumiblemente Erictonio poseía los atributos plutonianos que le permitieron inaugurar el empleo del dinero:

 

            ¿Qué clase de energía acumulan los avaros y usureros de la tierra?

 

            Veamos.

 

            La unión de la “lana” (iluminada por Hefesto y Atenea), y de la “tierra” oscura y poderosa (gobernada por Plutón), ha dado lugar a combinaciones que se manifestaron como fuerzas notables.

 

            Oro, plata, diamantes, rubíes, esmeraldas, son productos brillantes y duraderos del reino mineral que fueron empleados como valores de cambio e incitaron siempre a la acumulación por su escasez y porque su tenencia ha otorgado poder y control a sus poseedores.  ¿Poder y control sobre qué?  Sobre otros hombres.  Y mujeres.  De ese modo la ley, el sexo y el dinero han establecido una relación cuyos frutos han sido muy diversos a lo largo de la historia.

 

            La unión (no otra cosa es el sexo) entre lo más luminoso y sutil del Olimpo, con lo más oscuro y concreto de la materia han generado los metales y las piedras “preciosas” que deberían recordarnos a los hombres el origen divino de todo lo que existe.  Sin embargo, no suele ser ésta la motivación reconocible habitualmente ni por los usureros ni por los avaros, mucho más conectados con los aspectos estrictamente materiales de sus posesiones.

 

            Otro brillo cegador, mucho más activo, repentino y poderoso ha sido revelado recientemente.  La materia oculta una energía, manifestada por la fisión atómica, que ha sido empleada hasta ahora de modos bastante destructivos.

 

            ¿Conocemos todas las expresiones probables o posibles de esta unión primigenia entre la luz y la oscuridad, entre el espíritu y la materia?

 

            La ciencia investiga los procesos de fusión atómica, aparentemente más poderosos y menos destructivos.  Y no puede afirmarse que no haya otros.  Estas últimas expresiones, por otra parte, nos conectan con la idea de abundancia más que con la de escasez.

 

            Luego de esta brevísima recorrida, es posible imaginar que nuestras conductas relativas al origen, a la utilidad y al empleo del dinero no son de lo más sabias, sino que, más bien podrían calificarse de ignorantes.  ¿Será inocuo acumular dinero?  ¿Qué consecuencias emergen de los intentos de endicar o bloquear estas energías poderosas?  ¿Tendrán algún uso correcto?  ¿Servirán para algo diferente de la mera satisfacción egoísta de nuestros deseos?

 

            Estos enfoque nos hacen sospechar que hay leyes que no conocemos, vinculaciones sexuales diferentes, poderes de los que ni tenemos idea, y usos del dinero que deberían incitarnos a ser más cautos, por un lado, y fabulosamente optimistas, por otro.

 

            Hefesto es el ígneo creador de formas notables y poderosas, y es un dios que ha tenido contactos profundos con las diosas más bellas del Olimpo, Afrodita entre ellas.  La diosa del amor, llamada Venus por los romanos, nacida de la unión de las aguas del mar  y de la sangre vertida por Urano durante la castración que sufriera a manos de su hijo Cronos/Saturno mediante una guadaña que fabricara Gea.  Hefesto es el Vulcano de la mitología romana.

 

            Los astrónomos aún no han descubierto ningún planeta con este nombre, por lo que es probable que no estemos preparados aún como especie para comprender el alcance de los poderes de Hefesto, por lo que nos concentraremos en el concepto de fuego que se oculta en la materia.  Parece que estuviéramos con mayores posibilidades de explorar a Hades/Plutón, el soberano del lugar donde se oculta Hefesto.

 

            Lo que podría indicarnos el mito es que el fuego oculto en la materia fluye a través de la mente y el corazón de cada hombre, tomando formas diversas, cuya magnitud y cualidad recién estamos develando.

 

            Las diosas del Amor y la Sabiduría, trabajando con la potencia transformadora de los ciclos Plutonianos, están preparando a la humanidad para un surgimiento que puede ser fabuloso.  Tanto, que es probable que sean completamente trasmutados nuestros gastados conceptos sobre la Ley, el Sexo y el Dinero.

 

            Hefesto, aparentemente feo, rengo y contrahecho, personificación del deseo sexual, lleva internamente la aspiración de unión con las energías más elevadas del Olimpo.  Hefesto, el fuego de la materia, tiene como destino la unión gloriosa con el fuego de la mente y el fuego del amor.  ¿Estaremos próximos a este surgimiento luminoso?

 

            Pero todo surgimiento está basado en una tensión que aumenta entre dos polos.

 

            ¿Cuáles son esos polos en la actualidad?

 

            El primero lo vimos en el Capítulo 1. Se trata de la descripción del enorme poder generado por las esclavitudes modernas: la de las drogas, la de las armas y la del consumismo.

 

            A ese polo lo llamaremos Plutocracia Egoísta Destructiva (PED).  Egoísta porque está basada en la codicia y en la acumulación como ideal personal y grupal.  Destructiva porque al prevalecer el crecimiento a toda costa y la concentración en pocas manos, es un sistema expulsivo.  Cada vez menos personas poseen más dinero y bienes.

 

            El otro polo, que se genera natural y espontáneamente por el mismo proceso de expulsión, es el de los que están viviendo en el sistema, pero no participan de sus beneficios.  Lo llamaremos Proletariado Altruista Creativo (PAC).  Son los expulsados que carecen de dinero forzados a unirse en la desgracia, y que son compelidos a emplear su inteligencia para sobrevivir sin quebrarse ni entregarse.

 

            Según Toynbee, esta tensión entre los PEDOS y los PACOS es la responsable de la caída de 20 de las 21 civilizaciones de la historia conocida de la humanidad.  La única que subsiste aún es nuestra civilización occidental.

 

            ¿Es usted un PACO o un PEDO?

 

            Hay personas que son netamente PEDOS.  Viven en la opulencia plutócrata sin el menor rastro de culpa.  Son casos muy claros los narcos, los guerreros, los mafiosos, los dirigentes de la banca privada, del FMI, los dirigentes políticos neoliberales, etc.  No vislumbran límites a la acumulación porque son seres esencialmente PEDIDORES.  Nunca será suficiente.

 

            Hay personas que viven claramente una vida de PACOS.  Son los devotos de todas la iglesias y credos del planeta.  Están enamorados de su propia idea de lo que es Dios.  No piensan en sí mismos porque son seres esencialmente DADORES.  Todo se lo dan a los otros.

 

            El resto de los humanos transitamos (con bastante poca conciencia de ello) entre ambos polos, movidos por las fuerzas de la vida.  Tenemos momentos de PACOS y momentos de PEDOS.  Algunos de nosotros somos unos PEDOS atómicos en ciertos ambientes y unos  PACOS notables en otros.  En horario bancario, somos una cosa y en horario vespertino entonamos los cánticos a nuestros dioses preferidos.  Están también los seres que han logrado trascender la polaridad.  Pero nosotros no creemos que existan.  Son como mitos.  Es decir, una fábula.  Son los Einstein, los Maslow, los Krishnamurti.  Viven otra vida.  No existen.

 

            Llega un momento en que los PACOS, cansados de soportar las esclavitudes y maltratos a los que los someten los PEDOS, destruyen el orden en el que se sustenta el sistema, generalmente aliados a los bárbaros externos, crean una nueva religión, y los actores del drama quedan liberados para emprender una nueva aventura de creación humana.  Y surge entonces una nueva civilización, que toma lo bueno de las anteriores y crece hasta superar todos los límites históricos conocidos.  Siempre, siempre, este crecimiento estuvo sustentado en las buenas relaciones entre los que tenían el poder y sus mandatarios, los pueblos de la tierra.  El escenario aparentemente caótico en el que vivimos, permite abrigar muchas esperanzas de un surgimiento a una nueva vida, que tiene que ver con la posibilidad de un hombre nuevo, que emergerá de la potencia de la unión entre ambos polos de la realidad.

 

            La síntesis posible entre un ser humano egoísta (todo para mí) y un santo completamente altruista (todo para los otros) es un ser que, tomando las energías a su disposición, logra irradiar en su medio ambiente inmediato.

 

            ¿Qué puede irradiar un hombre?   Las energías que lo integran.  Las energías de Hefesto, Atenea y Afrodita, cuyo nombres modernos son:

 

 

            Verdad, para generar una nueva Ley.

            Belleza, para instituir nuevas relaciones, o el nuevo Sexo.

            Bondad, para manejar sabiamente la energía del Dinero.

            Alegría, para dar testimonio de que esa nueva vida es posible.

 

            ¿Qué estamos irradiando hoy nosotros?


CAPÍTULO 4:  

 

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA DINERO Y TRES LEYES

 

 

    A

ntes de Erictonio reinaba el trueque.

 

            El dinero era la cosa misma.  Había como siempre, algunos elementos imprescindibles para la vida, como la sal, o el agua, que servían de bienes de cambio comunes a distintos pueblos.  También lo fueron, y lo siguen siendo, los metales y piedras preciosas.

 

            Ha quedado la palabra “denaro” como dinero en castellano.  Es de origen latino.

 

            En griego, dinero es  argirion (argirión) que significa plata amonedada.  También en griego denarion (denarión) se refiere a la moneda romana denario, que involucra el concepto de diez unidades.

 

            La parte subrayada de las dos palabras  escritas en griego es común y corresponde a una raíz que significa Fluir.

 

            El dinero, a partir de los griegos, lleva implícita la idea de Flujo o Corriente, que “corre” o se “desliza” con facilidad, como el semen de Hefesto por la pierna de Atenea... que termina fecundando la tierra a través de la lana, para que nazca un nuevo rey.  Capaz de manejar muchos poderes (incluso el del dinero) para materializar el surgimiento de una nueva civilización sobre el planeta.

 

            Tan potente y tan abundante es la energía a la que representa Hefesto, con el poder de hacer brotar de la tierra hombres, reyes, piedras preciosas y complejos aparatos que probablemente provocarían envidia en Bill Gates, si los conociera.

 

            En la tormentosa relación entre Hefesto y Afrodita (Venus, la diosa del Amor), cuando se dio cuenta que ella, que era su esposa, en realidad amaba a Ares (Marte, el dios de la Guerra), fabricó una red mágica que envolvía y encerraba a todo ser que cayera en ella.  La ubicó sobre el lecho de Afrodita y cuando estaban los amantes amándose, la red se cerró sobre ellos inmovilizándolos.  Hefesto llamó entonces a todos los dioses del Olimpo para que contemplaran el espectáculo, lo que provocó en todos un extremo regocijo.  (Probablemente porque los griegos representaron siempre a Ares como un cruel y poderoso perdedor en todos sus eventos míticos en los que aparece.  Le adjudicaban el perro y el buitre como animales relacionados).  Tras los ruegos de Poseidón, en cuyos dominios naciera Afrodita, Hefesto abrió la red, y la diosa escapó avergonzada.  También huyó Ares, humillado.  De los amores entre Afrodita y Ares nacieron Eros (dios del Amor), Deimo y Fobo (el Terror y el Temor) y Harmonía.  La trilogía sintética del conjunto de las emociones humanas.

 

            Hefesto, Afrodita y Atenea representan, probablemente, a las elevadas cualidades humanas que conocemos con los nombres de voluntad, amor y sabiduría, respectivamente.  Que son las fuentes del verdadero poder del hombre, de cualquier hombre o grupo de hombres.

 

            Los hombres más conocidos por el éxito en el adecuado manejo de estas energías han sido Heracles (Hércules), Buda y Cristo.  El detalle de sus hazañas se describe en el libro Libertad Total * .  Pero a los efectos de esta investigación sobre el dinero nos quedaremos con una mención de su victoria más importante, y de las ideas esenciales que perduraron a través de los siglos y que probablemente nos resulten adecuadas para dilucidar nuestras dudas y temores sobre este tema tan importante.

 

            El final de las tres historias es el mismo.  Los tres se liberaron de la necesidad del dinero y  vencieron a la muerte.  Los tres son reconocidamente inmortales, sin importar que la fuente de esta afirmación sea mítica, mística o histórica.  Lo cierto es que han generado esta huella indeleble en la conciencia de la humanidad.

 

            Los tres han encarnado y manifestado expresiones vívidas y claras de las tres energías que estamos analizando.

 

            El poder luminoso de Hefesto, aunque profundamente oculto en la materia, se manifiesta como voluntad o impulso inherente al movimiento, a la realización concreta.  El hombre necesita actuar en la vida.  Hércules, el hombre que se convirtió en un dios  inmortal, tuvo previamente que realizar doce arduos e importantes trabajos antes de acceder a la gloria (su nombre, Heracles en griego, significa “Gloria del Alma”).

 

            En el inicio de su camino a la inmortalidad, cuenta la leyenda que debió “matar a su maestro” y “abandonar y volverse contra su familia”.

 

            Curiosamente, el mito no describe lo que Heracles dijo, sino solamente lo que hizo.  El silencio y la capacidad de acción caracterizaron al héroe.

 

            Cuando estuvo preparado para iniciar sus duras pruebas, cuentan que los dioses intentaron equiparlo para el trabajo:

            Hefesto le regaló una coraza de oro, magnética y protectora.

            Atenea, a través de su mensajero Hermes (Mercurio),le regaló una espada para dividir, separar y destruir, símbolo de la mente.  Además le regaló una túnica protectora.

            Poseidón/Neptuno, dios de los océanos y de las emociones, padre de Afrodita/Venus le regaló caballos, símbolo de la sensibilidad y de la capacidad de trasladarse raudamente hasta los planos más distantes de la realidad.

            Apolo, el mismo dios Sol, le dio un arco y una flecha, símbolo del poder de ir derecho al blanco.

            Cuando tenía todo este equipo, Hércules lo abandonó repentinamente, salió corriendo al bosque y cortó un robusto tronco que luego usaría como maza.  CONFIABA sólo en su propio poder y en una simple rama que él sabía usar mejor que el aparataje que le habían obsequiado los dioses.

 

            Así partió a enfrentar sus pruebas.  Este episodio revela uno de los poderes inherentes al ser humano despierto.  Su voluntad de vivir plenamente, sin miedo, que se manifiestan en la actitud de confianza.  Algo en Hércules sabía que podía y confiaba plenamente en su propia fuerza interior.

 

            Los doce trabajos constituyeron hazañas que al comienzo parecían imposibles de realizar.

 

            Es probable que cada uno de nosotros sea un Hércules en miniatura.  Venimos muy bien equipados para casi todo, pero no sabemos cuáles son o no confiamos demasiado en nuestras capacidades.  Sin embargo, Einstein ha calculado que la energía que compone a un ser humano maduro es equivalente a la de la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima, si creemos en su famosa ecuación E = m . c2 (la energía es igual a la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz).

 

            Es improbable que Hefesto ponga su energía en algunas personas, y no en otras.  Es más razonable pensar que algunas personas conocen y confían más que otras en sus propias fuerzas.

 

            Quizás el mito nos esté diciendo que no tiene sentido acumular corazas, espadas, caballos, armas y toda la parafernalia con la que solemos pertrecharnos (por ignorancia y por miedo), sino más bien tratar de conocernos mejor y de confiar más en nosotros mismos.  Hércules nos dice que ya tenemos todo lo que hace falta...

 

            ¿Qué diferencia hay entre el héroe y nosotros?

 

            Probablemente que no nos reconocemos como candidatos potenciales a la inmortalidad, ni confiamos en nuestras propias fuerzas para emprender actos tan arrojados.  Sin embargo, la vida moderna nos somete a pruebas increíbles, cotidianamente.  En realidad, somos dioses dormidos, héroes anónimos que aún no hemos asumido conscientemente nuestro verdadero poder.  Vivimos dependiendo de cosas externas que no necesitamos en absoluto para triunfar en la tarea que nos espera: construir un mundo nuevo.

 

            ¿En qué consiste este ideal que ya está, también, un poco gastado por el uso que le damos, tanto los ansiosos de lo nuevo como sus acérrimos enemigos?

 

            Para saber qué mundo podemos construir con nuestros poderes humanos ejemplificados por Hércules, recurriremos a la historia mítica del príncipe Gautama Siddharta, posteriormente renominado el Buda por sus seguidores.

 

            Vivió hace 25 siglos en lo que hoy llamamos India.  Su padre, el rey, preservó cuidadosamente a Siddharta de cualquier contacto con los aspectos desagradables de la vida.  Pobreza, miseria, enfermedad, sufrimiento, muerte, fueron experiencias que el príncipe no conoció.  Era un perfecto ignorante  de las cuestiones dolorosas que parecen ser completamente inevitables (y en casos, interminables) para cada uno de nosotros.

 

            Un día, ya felizmente casado y en vísperas del nacimiento de su primer hijo, Siddharta se desvió del camino dorado que su padre le había preparado para recorrer el pueblo vecino al castillo, y pudo darse cuenta de la existencia de la otra realidad humana: vió hombres viejos, enfermos, hambrientos, moribundos, muertos y cremados.  Todo el dolor del mundo en una jornada que transformó la vida del príncipe.  Supo, desde ese instante, cuál era su propósito esencial: liberar al hombre de su cruel condición.

 

            Abandonó todo.  Su palacio, sus posesiones, su padre, su esposa y su hijo recién nacido, para experimentar el otro polo de la vida.  Pasó varios años entre los ascetas, que castigaban el cuerpo en pos de lograr la iluminación de la mente.  Hasta que un día escuchó algo que para él fue la Verdad.  Un maestro de música navegaba con su discípulo por el río cercano, y decía “Si ajustas demasiado la cuerda de tu instrumento, se cortará.  Si la dejas muy floja, no servirá para tocar”.

 

            En ese momento, la mente de Buda se iluminó.  Supo, con deleite, que el hombre es, que cada hombre es un instrumento de múltiples cuerdas que debe ser delicadamente afinado para que lo toque el alma... Allí nació la sabiduría del Camino del Justo Medio, que se encuentra entre los polos.

 

            No se trata de castigar al cuerpo para que brille la mente, ni de reprimir las emociones para ganar fuerza física, ni de desconectar la mente del corazón.  Todo eso genera sufrimiento inútil.  No se trata de agregar sufrimiento al dolor, sino de encontrar el punto de armonía que mora en cada uno, que es el final del dolor y la integración o síntesis de ambos polos en un plano más elevado de la realidad.

 

            Buda proclamó la sabiduría del justo medio para poner fin al dolor en esta vida, no en alguna futura, por medio de sus cuatro nobles verdades:

 

            -           El dolor existe.

            -           El dolor es generado por el hombre mismo.

            -           En consecuencia, existe un camino humano hacia el fin del dolor.

            -           Ese camino es el del justo medio entre los extremos.

 

            Hércules nos enseñó a confiar que podemos, porque Hefesto, con todo su luminoso poder, está en nosotros.

           

            Buda nos indicó el camino sabio del fin del dolor humano, quizás inspirado por la casta Atenea y el uso correcto de la mente, para discernir y elegir lo verdadero, lo bello y lo bueno.

 

            Vislumbramos que podemos, imaginarnos un camino hacia la alegría de vivir.  Solamente haría falta el método más adecuado para llegar.

 

            La energía de Afrodita/Venus fue encarnada por Jesús el Cristo, que hace dos mil años resucitó para señalarnos que el Amor es el modo correcto.  Nos dejó dos enseñanzas fundamentales: que somos hijos de un mismo Padre, todos los hombres.  Nos instó, además, a amarnos los unos a los otros.

 

 

                        Confiar en nuestro poder,

                        Saber cuál es el camino y

                        Amar,

son las tres leyes que rigen la vida que está surgiendo del caos actual.

 

            Fluir es aquello para lo que está hecho el dinero.


 

 

 

CAPÍTULO 5:  

EL COSTO DE FABRICACIÓN, TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO DEL DINERO

A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS

 

 

 

 

 

La pregunta que se impone luego de esta recorrido por el pasado es: ¿Qué tiene que ver todo esto con nuestra actualidad frenética?, o más precisamente, ¿cuál es el vínculo entre esos cuentos del pasado y la realidad palpablemente feroz de estos días?

 

            Dicen que el órgano más sensible del hombre moderno es el bolsillo.  Veamos hasta qué grado es verídica esta reputada sensibilidad.  Nos están pasando cosas que tienen mucho que ver con el dinero.  Es un elemento que genera adicción y dependencia en algunos, ciego rechazo en otros, esclavitud en muchos, movimientos desaforados en buena parte de la humanidad, empleo adecuado por parte de una minoría.

 

            Vimos que el dinero es una fuerza poderosa que puede ser empleada para beneficio de la humanidad, o para beneficio de unos pocos.  A nadie le resulta indiferente.

 

            Pero para comprender la realidad actual y su aceleración notoria, nada mejor que graficar la evolución del dinero desde Erictonio hasta nuestros días.  “Háblame de mí mismo.  Es lo único que me interesa”, decía Guy Béart.  “O si no puedes, háblame de dinero”, podría completarse la frase sin pérdida de validez universal.

 

            Si graficamos, tomando el tiempo hipotéticamente transcurrido entre Erictonio y nuestros días, dos características del dinero y su evolución a lo largo de 40 siglos, probablemente queden al descubierto cosas interesantes.

 

            Tomemos por ejemplo la contextura física del dinero.  De qué cosas estuvo hecho.

 

            El otro parámetro que se puede evaluar es la variación del costo relativo de fabricación, transporte y almacenamiento del dinero, en comparación con la época del trueque, donde el dinero estaba constituido por las cosas mismas que se intercambiaban por otras.

 

 

 


 


            El gráfico superior nos indica un proceso de sutilización  o (como diría Toynbee), de eterealización del dinero.

 

            Primero eran bienes, luego monedas de oro y plata, después monedas de metales menos valiosos, más tarde fue papel moneda o billetes, hace menos tiempo fue casi totalmente reemplazado por tarjetas plásticas (plastic money) y hoy son sólo bits electromagnéticos, es decir, ondas de energía en forma de pulsos o directamente señales luminosas que se almacenan en medios magnéticos (tarjetas, cintas, discos) u ópticos (discos compactos), y que viajan por los modernos sistemas de comunicaciones a la velocidad de la luz.  Con las actuales “tarjetas inteligentes” uno puede llevar millones de dólares en el bolsillo de la camisa...

 

            Este proceso de sutilización nos acerca, si empleamos nuestra imaginación, a la poderosa fuente energética que, según los griegos, diera origen al empleo del dinero: el luminoso semen de Hefesto.

 

            Si observamos el gráfico inferior, el costo de fabricación, transporte y almacenamiento del dinero sube un poco respecto de los bienes, pues el valor del oro o de la plata amonedada se incrementa por el trabajo de diseño y acuñamiento, pero a partir de allí se verifica un continuo proceso de disminución relativa del costo indicado...  hasta llegar a ser prácticamente nulo en la actualidad.  ¿Cuánto cuesta un bit electromagnético?  ¿y su almacenamiento?  ¿y su transporte instantáneo a cualquier punto del planeta?   Obviamente, los complejos aparatos electromecánicos involucrados tienen un valor, pero su amortización  al poder generar, administrar y transportar cantidades prácticamente ilimitadas, también se hace en tiempos brevísimos.

 

            Hoy, teóricamente, cualquiera puede generar su propio dinero y dar crédito a cualquiera.

 

            ¿Cuál es el único valor involucrado en ese proceso?

 

            Es el mismo que empleó Hércules, proveniente del poder que está oculto en todo ser humano: confianza.

 

            Confiamos  en que el otro nos va a pagar.

            Confiamos  en que podremos pagar.

            Confiamos ambos que nuestro poder es suficiente para generar acciones útiles y redituables.

 

            Intuimos que ese poder es abundante.

 

            Un dato casi secreto de la realidad argentina indica que la tarjeta de crédito que menor índice de impagos tiene es la más “barata” del mercado, es decir aquella que es empleada por la gente con menores ingresos.  Los más confiables son aquellos que menos dinero poseen... en apariencia.

 

            ¿Qué puede pasar en un punto del planeta donde se plantea con mucha violencia una paradoja notable?  El dinero tiene costo cero, pero al mismo tiempo es el producto más caro de la Argentina.  Son habituales las tasas de interés que superan el 50% anual en dólares.  La usura es tal que una de las tarjetas más renombradas, de origen norteamericano, que siempre se enorgulleció de ser una “tarjeta de compra” y no una “tarjeta de crédito”, ha cedido a la tentación del pingüe negocio de las tasas argentinas.

 

            Otra tarjeta, multiplica las posibilidades de financiación de modo notable.  No sólo se pueden pagar las compras en 24 cuotas, sino que los resúmenes de cuenta tienen una financiación adicional de hasta 24 cuotas más...

 

            Esas muestras de creación de dinero, iniciadas por supermercados y por vendedores de electrodomésticos, presagian futuros escenarios sumamente interesantes, pero aún imprevisibles.  Nada nos impide ejercitar la imaginación para intentar preverlos.

 

ESCENARIO 1 - EL FIN DEL DINERO

 

            Cuando uno visita Toledo, sede del Reino de España en tiempos de la reconquista y expulsión de los árabes, un sitio sumamente interesante es el del último banco judío de la época.  La casa posee aún siete sótanos destinados a almacenar el dinero con el que los reyes financiaban los ejércitos de la liberación.

 

            El triunfo de nuestros ancestros peninsulares significó también el final de la presencia judía en Toledo.  Cuando intentaron cobrar la cuantiosa deuda, los judíos fueron expulsados a continuación de los árabes.  Los siete sótanos aún permanecen vacíos.  Hoy ya no son necesarios para almacenar el dinero, aunque el afán de acumulación se haya multiplicado en nuestros plutócratas guerreros de la actualidad.

 

            Un microchip puede acumular todo el dinero del planeta.  Este límite teórico es el probable final de la carrera de concentración de riqueza en la que están empeñados los actores del capitalismo salvaje.  Como en el juego “El Estanciero”, uno o dos se quedan con todo.  Y como modernos Midas, morirían de hambre y de aburrimiento.

 

            Otro final posible del dinero sería un súbito borrado de todas las cuentas bancarias o una contaminación por “virus informático” o el desvío momentáneo de algunos paquetes de información satelital, o cualquier accidente energético imaginable o inimaginable, tal como el acaecido con la Torre de Babel hace algún tiempo.

 

            ¿Significaría esta debacle el fin de nuestra civilización occidental monetarista?

 

            ¿Quedaría la humanidad liberada del yugo de la plutocracia más egoísta y autodestructiva de toda la historia?

 

            No se pierda los próximos capítulos...

 

 

ESCENARIO 2  -  TODOS LOS CANALES SON BIDIRECCIONALES.

 

            Tal como están las cosas en la Argentina, los canales financieros son empleados unidireccionalmente.  Están dispuestos sólo para retirar dinero del país.  Algunos pocos cuentagotas siguen el camino inverso, pero sólo si está reasegurada la salida multiplicada.  Esta regla rige desde hace casi un cuarto de siglo, y no ha sido alterada en lo más mínimo, salvo para introducir los frecuentes perfeccionamientos tecnológicos.

 

            Este chorro se denomina fuga de capitales, pero ha sido rebautizado con el nombre de  “flujo de inversiones”.  Es mucho más elegante, ¿vio?

 

            Esta aspiradora no contempla las necesidades de los 35 millones de argentinos, sino solamente las de la plutocracia global, de la cual forman parte algunos fieles servidores autóctonos que compiten en un durísimo combate por las migajas que caen (accidentalmente of course), del chorro.

 

            ¿Se atrevería alguien a cortar el chorro, a crear dinero y a distribuirlo por los canales existentes, que en realidad son bidireccionales?

 

            Pues no lo sé.

 

 

ESCENARIO 3  -  LA MULTIPLICACIÓN DEL DINERO

 

            Si la energía esencial del dinero es confianza, cualquier persona o grupo puede crear dinero, y más aún cuando su costo es casi nulo.  ¿Cuál es el razón para que existan monopolios de generación de dinero?

           

            Ninguna.

 

            Pero lo más increíble es que la experiencia que hoy vivimos en nuestro país es única en la historia de las naciones y constituye el polo opuesto de esa hipótesis.  Es la primera vez que un Estado soberano renuncia al ejercicio de una función vital para su existencia: la de producir su propio dinero.  Esta pérdida de identidad nacional puede provocar efectos notables: la fabricación del propio dinero por las provincias (los famosos “bonos”) que marcan el comienzo de un proceso de desintegración cuyo final previsible es la secesión de las provincias más ricas y autosuficientes, el “dinero privado” como los Ticket Canasta, y la proliferación de comunidades también autosuficientes que generan su propia divisa, en base a un fuerte vínculo de confianza entre sus miembros.  El mal uso del dinero por parte de la Argentina está provocando el efecto contrario del que se pregona con los enfoques integradores como el Mercosur.  La realidad subyacente es la muy probable desintegración argentina en favor de sus vecinos más inteligentes en el manejo de su divisa, como Brasil y Chile, que confían en su propio poder mucho más que nuestros dirigentes en el que les fue confiado.

 

            ¿Es la ignorancia voluntarista una constante inevitable de la dirigencia argentina?

 

            Trataremos de responder a esta pregunta en los próximos capítulos del libro.


CAPÍTULO 6

 

EL APRENDIZAJE PLUTONIANO

 

 

    L

a desindustrialización del sistema económico de trabajo y el empobrecimiento de la mayoría de los argentinos es consecuencia del mal uso del dinero por parte de todos, inducido por la ignorancia de los dirigentes que sólo son capaces de adoptar ideologías. No poseen la inteligencia necesaria para conectarse directamente con las ideas, y viven impulsados por algunos ideólogos e ídolos foráneos.

 

            El resultado es una crisis tan profunda que afecta a más de la mitad de la población, cuyos jefes de familia están desempleados o son víctimas del trabajo esclavo.  Pero la profundidad real del problema sólo es perceptible cuando se verifica que la otra mitad de la población trabaja sin ninguna seguridad laboral.  El que está dentro del sistema vive con miedo de ser expulsado en cualquier momento.  El que está afuera tiene miedo de no poder alimentar a sus hijos.

 

            Este descenso a los infiernos plutonianos que estamos practicando los argentinos, tiene dos fases bien diferenciadas: en una primera etapa fuimos guiados por una alianza entre los perros de la guerra y los usureros universales.  Resultado: la tortura desde el Estado, la guerra absurda que perdimos contra la primera potencia atómica del planeta, y que además nos dejó un embarazo de 100.000 millones de dólares.

 

            La segunda etapa, de la mano del narcotráfico y también de los financistas usureros universales, es la que estamos viviendo con el nombre de “Revolución Productiva”, con un resultado trágico: otros 100.000 millones de deuda, evasión fiscal y fuga de capitales, cierre de fábricas, desempleo brutal, corrupción, falta de seguridad y de justicia, desatención a los niños, a los jubilados, empobrecimiento generalizado.  Eso sí: hay como 200 nuevos shopping centers y otros tantos hoteles “Five Stars” para lo cual tuvimos que regalar los teléfonos, el sistema eléctrico nacional, el correo y todas las joyas de la abuela.

 

            ¿Habremos llegado al fondo?

 

            Según las investigaciones de Dante Alighieri debemos estar cerca.

 

            El gran poeta adjudicó la ocupación de los tres últimos niveles del Infierno a los siguientes personajes:

 

 

            7mo. Nivel:     Violentos y Usureros

            8vo. Nivel:      Traficantes, Ladrones e Hipócritas

            9no. Nivel:      Traidores a la Patria;

 

éstos últimos conviven con Hades/Plutón, de modos un tanto incómodos.

 

            ¿Cuál es el aprendizaje plutoniano al que estamos sometidos con gran prolijidad, siguiendo rumbos que parecen haber sido marcados hace no menos de siete siglos (o cuarenta siglos)?

 

            Una gran crisis oculta, entre sus pliegues putrefactos, la gran oportunidad para aquellos a quienes les interese detenerse a reflexionar sobre los orígenes de tal aparente caos.

 

            ¿Cómo es posible reconocer nuestros propios aspectos violentos, egoístas, hipócritas y traidores?

 

            Hay dos maneras: siendo, o viendo.

 

            La clave del aprendizaje, en cualquier caso, consiste en el acto fundamental del reconocimiento.  Todos somos así.  Algunos tenemos la desdicha de actuar siguiendo los impulsos más bajos, ocultos y oscuros de nuestra naturaleza.  Otros tenemos la posibilidad de reconocer esos impulsos simplemente viéndolos en las acciones de los otros.

 

            Porque, ¿qué es y dónde está el Infierno?

 

            Una línea de diálogo de la película “Visa al Paraíso” puede ayudarnos.  El protagonista, interpretado por Albert Brooks, quien además dirige el film, es un ejecutivo que muere en un accidente automovilístico.  En la escena siguiente aparece vestido con una túnica blanca en un sitio desconocido, donde ya tenía una cita con su “abogado”, a quien le pregunta:

 

- “¿Dónde estamos? ¿En el infierno?”

- “El infierno no existe,” - le contesta el abogado - “aunque dicen que la ciudad de           Los Ángeles se le parece mucho.”

 

            Borges, nuestro poeta ampliamente inalcanzado, decía respecto de su relación íntima con la ciudad de Buenos Aires:

 

            -”No nos une el amor, sino el espanto.”

 

            No existe un infierno, sino tantos como la suma de todos los hombres y mujeres de la historia.

 

            El infierno no es un sitio fijo.  Los infiernos son todos portátiles.  Van con nosotros adonde vayamos.  No es un lugar.  Es un plano de nuestro ser en el que acumulamos todos los miedos, todos los odios y todas las relaciones no amorosas que supimos conseguir.  Y sostener vivas.  El tremendo drama humano que han generado algunas teologías ocurrió por suponer que el infierno está afuera, como un lugar al que uno irá en el futuro.  En realidad, está en nosotros desde que nacemos.  Pero es más cómodo ponerlo afuera.

 

            Por eso tienen tanto éxito los libros, los noticieros de la TV, y las películas de horror.  Durante algunos minutos, el horror está en un sitio y en algún personaje definido, no en nosotros.

 

            La gran tarea de reconocimiento que nos espera a todos es considerarlo como una parte de nuestra naturaleza real.  Porque si lo ponemos afuera, dejamos también afuera nuestro inconmensurable poder luminoso.

           

            Veamos qué es el infierno para los griegos, y cómo lo atravesaron nuestros arquetipos inmortales.

 

            Hades significa Invisible  e Infierno.

 

            Hermano de Zeus, es el polo oscuro, oculto, del Olimpo.  Su existencia mítica nos sugiere que hay una parte de la realidad que no percibimos con los sentidos, pero que es la sede de poderosas energías.  No olvidemos que en su seno reside Hefesto, el dios del Fuego Central.

 

            Hades/Plutón, la riqueza invisible oculta en la madre tierra, es también el reino de la muerte y de los muertos.  Es un triple mensaje apasionante:

 

            -           Todo lo que vemos está poderosamente vivo.

            -           Todo lo que vemos, morirá.

            -           Lo que no vemos también tiene vida.

 

            Hades raptó a su bella compañera, Perséfone, quien por disposición especial de Zeus reina durante el invierno sobre los muertos y durante el verano sobre la radiante vida natural visible en la superficie del planeta.

 

            Esa imagen de la poderosa pareja part-time nos conecta con la existencia de los ciclos vitales que se perciben con mayor claridad en la naturaleza: día/noche, primavera/otoño, sístole/diástole, inspiración/expiración, vida/muerte.

 

            ¿Para qué servirán la noche, el diástole, el invierno y la muerte?

 

            Una teoría (no demostrada) de los ciclos vitales, nos conecta con la idea de evolución.  Los impulsos generan dos movimientos; uno circular y el otro de elevación.  Por eso, observamos que el día sigue a la noche y al día... pero no existen dos días iguales ni dos noches iguales.  Cada día es único e irrepetible.  Esa riquísima diversidad natural es interrumpida (sólo en apariencia) por la mente humana que queda atrapada a veces en la ilusión del círculo vicioso de la rutina.  No hay círculo, sólo una espiral ascendente.

 

            Si aceptáramos la existencia de los ciclos como parte esencial de la naturaleza humana, podríamos hacer la pregunta anterior, pero formulada con mayor precisión.

 

            ¿Para qué servirán los ciclos?

 

            Un ciclo parece una oportunidad para expresar, que finaliza para que otra oportunidad similar, pero nunca igual, le siga.  ¿Hasta cuándo?  Nunca se sabe.  Quizás, hasta alcanzar algún grado de perfección.

 

             Todo este asunto de Perséfone y los ciclos sirvieron para llevarnos hasta un tema clave: la muerte.  Porque todo está muy lindo hasta que nos toca morir.  Y la Bestia no quiere morir.

 

            La Bestia es responsable de la existencia de nuestro propio infierno portátil.  Platón decía que algunos hombres sólo actuamos para tratar de calmar a la Bestia.  La Bella y la Bestia, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, entre otros, no representan sino la realidad conceptual de nuestra naturaleza dual.  Actuamos impelidos por dos fuentes de energía poderosas: el instinto de supervivencia, que caracteriza a la Bestia, o el instinto de plenitud que representa al Alma.

 

            A veces, encerramos a la Bestia en las profundidades de nuestra conciencia.  Pero eso no la acalla ni la debilita.  Otras veces la castigamos y la reprimimos.  Tampoco sirve.

 

            ¿Cómo saber cuándo está al comando la Bestia y cuándo nuestra Alma?

 

            Si nos sentimos inundados por el miedo (o por el odio, que no es más que otro nombre del miedo), cuando vemos todo negro o rojo, estamos conectados con la energía de la Bestia.  Cuando somos alegría, armonía, amor, abundancia, sabemos que la conexión es la correcta.

 

            ¿Cómo resolvió Hércules el problema de la Bestia?

 

            En su octavo trabajo le tocó a Hércules enfrentar a su propia Bestia, llamada en el mito la Hidra de Lerna.  La hidra vivía en las oscuras profundidades de un pantano infecto, tenía muchas cabezas, era invencible por su gran poder y porque al cortarle una cabeza le nacían tres nuevas.  Había un único modo de dominar a la Hidra, y fue el que empleó el héroe.

 

            Se arrodilló humildemente en el pantano, tomó a la bestia, la elevó en el aire y la expuso a la luz del sol.  La Hidra perdió su agresividad y Hércules pudo someterla.  Cuentan que en el interior de una de las cabezas había una joya refulgente que el héroe guardó rápidamente bajo una roca..., luego que prolijamente cortara las restantes cabezas denominadas Miedo, Odio, Envidia del Poder, Sexo Desenfrenado, Comodidad, Avaricia, Orgullo, Separatividad y Crueldad.

 

            No se trata de esconder a la Bestia.  Se trata de reconocer su existencia e iluminarla sin temor.  Porque además reside en ella la joya de un poder abundante, que aparece sólo para los que son capaces de reconocerla , elevarla y ponerla a disposición de lo luminoso.

 

            Tal es el aprendizaje plutoniano que vivimos en la actualidad. El aparato de los medios de información, utilizado para ganar elecciones, ha cobrado vida propia y está sacando a la luz todo lo oculto de la Bestia Plutócrata. Todo se sabe.

 

            Son épocas propicias para que lo oculto sea exhibido, que todo lo privado se torne público. Es, también, una gran oportunidad para reconocer e iluminar nuestras propias bestezuelas individuales, que en la oscuridad siempre recobran nueva fuerza.

 

            La gran oportunidad consiste en reconocer nuestros aspectos miedosos, cómodos y etcétera. Estar atentos. Darnos cuenta que el miedo o el odio sólo constituyen vanos intentos de calmar a la Bestia. Descubrir que somos Hércules inmortales en espera del ciclo adecuado. Que a lo mejor es éste. ¿Quién sabe? Sólo tenemos que estar dispuestos a asumir nuestro propio poder. A hacernos cargo de nuestra propia vida.

 

            Somos, cada hombre es, un Alma Inmortal encarnada en una Bestia poderosísima, pero miedosa.  La misión del Alma no es matar a la Bestia, sino conducirla hacia la inmortalidad.  La misión de la Bestia es confiar en ello y aportar toda su valiosa energía oculta para ese proyecto común de unión, de fusión, de integración.

 

            El miedo de la Bestia a veces es real, pero no puede ocupar toda la escena, siempre.

 

            El Alma, Inmortal, espera que la Bestia confíe y se desconecte del miedo y del odio para entregarse al amor que sólo fluye a través de ella, vía Afrodita.

 

            Lo terrible de esta historia es que la Bestia tiene la habilidad de disfrazarse de cualquier cosa con tal de satisfacer sus deseos y calmar sus miedos.  Aprende, desde chiquita, qué tiene que hacer para que la quieran y la alimenten. Así arma un personaje que repite constantemente a través de los años.  No es un personaje inteligente, porque la Inteligencia sólo es una cualidad emanante del Alma, representada por Atenea.  El poder oculto de Hefesto, un poco brutal, sólo genera astucia, cuando mucho.  Y grandes cantidades de semen...

 

            Solamente la unión amorosa e inteligente de nuestras partes fragmentadas puede acercarnos a la vida plena y abundante de los arquetipos humanos.

 

            Estamos aprendiendo, plutonianamente, los modos en que la Bestia Universal maneja el dinero.  Modos que repiten algunas Bestias nacionales y no pocas Bestias individuales.

 

            ¿Habrá otros modos de emplear el dinero?

 

            Sabemos lo que hizo Hércules.

            Buda abandonó todas sus pertenencias.

            Cristo se enojó muchísimo con los Mercaderes del templo...

 

 

 

 

 

CAPITULO 7

 

¿PARA QUÉ SIRVE EL DINERO?

 

 

    E

n primerísima instancia, para dar de comer al hambriento y de beber al sediento.

 

            Es una vergüenza galáctica que en la Tierra haya, todavía, seres humanos que mueren de hambre.

 

            No hay ninguna razón sostenible, atendiendo al actual nivel de conciencia de la humanidad, para que esto continúe ocurriendo.

 

            Muchísimo menos si consideramos la actual situación del brutal desempleo.

 

            ¿Qué tenemos en abundancia?

 

            -           Desempleados

            -           Tierras incultas

            -           Agua

            -           Sol

            -           Aire

            -           Semillas

 

            Con las nuevas tecnologías, está calculado que con menos de 300 Km2 de suelo fértil es posible alimentar, de por vida, a los 6.000 millones de habitantes del planeta.  Suponiendo que la mitad de la población no sufra hambre, cada nación integrante de la ONU debería dedicar (en promedio) sólo 1 Km2 y el trabajo de un millar de desocupados para eliminar el hambre del mundo.

 

            Una verdadera ganga para los políticos de todos lados.

 

            Sólo sería necesario incorporar este objetivo en la próxima campaña política, y cumplirlo.

 

            Pero el hambre de otros le interesa poco a la Bestia Política, preocupada como está por su temor a perder el poder, o a no obtenerlo.

 

            Salud, educación, vivienda digna son anhelos  permanentes de todos los hombres, que el correcto empleo del dinero puede contribuir a satisfacer de inmediato.

 

            El bienestar y la seguridad general son metas alcanzables por las naciones en la actualidad, como lo han demostrado Europa Continental Occidental y Japón, al menos durante las dos o tres últimas décadas y aunque hoy sufran también la amenaza de la Plutocracia Global.

 

            El dinero es una energía poderosa que debe ser puesta al a servicio del hombre, proveyendo al mejoramiento de la calidad de las relaciones humanas y a la satisfacción de las necesidades básicas de todos.

 

            Actualmente está al servicio de intereses que trafican con la esclavitud, la corrupción y la muerte de hombres, mujeres y niños, a través del más bestial materialismo que jamás hayan presenciado ojos humanos.

 

            Cada persona en el planeta está inmersa en la crisis.  No hay neutralidad posible.  Es una crisis de mayor alcance que la Segunda Guerra Mundial.  Los efectos de la Plutocracia Global son más letales y llegan a todos los rincones, ya sea por medio del hambre, del SIDA, de la droga, de la guerra, de la inseguridad o de la esclavitud laboral.

 

            El mal uso del dinero está poniendo al descubierto los peores aspectos de nuestras Bestias.  Y cada uno tiene la oportunidad más importante que se haya presentado a los hombres en toda la historia.  Si elegimos el miedo, el holocausto nos parecerá un juego de niños.

 

            Pero si nos conectamos con el amor, la vida podrá desplegarse en toda su inimaginable belleza.  El único camino es el de la transformación personal.  Nadie puede hacerlo por mí.

 

            Sólo es necesario aprender a elegir, en cada momento, lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero, con toda confianza en nuestro propio poder, aceptando y aliviando el miedo ignorante de todas las asustadas Bestias del planeta (incluida por supuesto la nuestra).  Sólo es necesario perder el terror a la muerte...

 


Segunda parte:  UNA ANALOGÍA ELEMENTAL

 

 

 

CAPÍTULO 8

 

¿QUÉ FLUYE EN EL HOMBRE?

 

 

 

   ¿

Qué fluye en todo cuerpo humano?

 

 

            ¿Qué es rojo como el hierro candente de la fragua de Vulcano?

 

            ¿Qué se oculta bajo la superficie de la piel, y es vital para la existencia?

 

            La sangre.

 

            En un hombre, la sangre es la manifestación que reúne características análogas a las del dinero en las sociedades. Sangre y dinero tienen la misma raíz en hebreo (dam -damim).

 

            Es un símbolo del poder de Hefesto, es impulsada por el órgano de Afrodita (el corazón) y es el vehículo por el que Atenea (la Inteligencia) controla el resto de los órganos.  La glándula hipófisis, situada en el centro del cerebro, es la que gobierna el funcionamiento armónico del resto de las glándulas del sistema endocrino, por medio de las hormonas que fluyen en el torrente sanguíneo.

 

            La combustión que mantiene la temperatura estable y que es capaz de realizar todo tipo de trabajo, existe por el oxígeno que la sangre transporta desde los pulmones hasta cada una de las células del cuerpo humano.

 

            Si hay una embolia o bloqueo de la circulación, la parte de las células no irrigadas muere.  Es lo que los médicos denominan infarto.

 

            Si la circulación es pobre, suceden una serie de enfermedades.

 

            Cada célula depende del precioso flujo, que trae lo necesario para la vida y se lleva lo que no sirve.

 

            Cualquiera sea la parte que no lo recibe, se produce un malestar general.  Todo el cuerpo se enferma.

 

            El cáncer es una enfermedad generada por un conjunto de células que permanecen inmaduras y sólo sirven para reproducirse.  Acaparan la sangre que irriga a cualquier órgano (excepto el corazón), quitando el sustento a las células sanas y bloqueando venas y arterias.  La masa informe, inútil, del tumor sólo sabe reproducirse y crecer y crecer...   hasta que asfixia y mata por inanición a los órganos constituidos por células maduras, que han elegido sacrificar su sexualidad exacerbada para cumplir una función útil al conjunto del cuerpo.

 

            Por eso se dice que los usureros mueren de cáncer.

 

            Por eso la plutocracia egoísta es destructiva.  Porque alimenta a algunos inútiles y deja sin alimento a los que sirven.

 

            Además, la sangre no fluye por cualquier lado, libremente.

 

            El sistema circulatorio humano está constituido por una compleja e intrincada red de canales maravillosamente conformados para que el flujo sea armónico y llegue con la cantidad, la calidad y el tiempo que necesita nuestra más pequeña célula para hacer su propio, increíble trabajo de contribución al conjunto.

 

            Si el flujo se interrumpe, aún cuando sea por pocos minutos, las células del cerebro sufren daño irreversible o mueren.

 

            Lo mismo sucede en una nación cuando sus niños sufren hambre.  Algunos mueren, y otros sufren daños irreversibles.  La sociedad entera enferma. El daño se multiplica cuando un hombre capaz no puede alimentarse ni alimentar a sus hijos, ni educarlos, ni ayudarlos a crecer hacia la plenitud.

 

            Del mismo modo que un hombre cuida su sangre y no la deja escapar de su sistema circulatorio porque pondría en riesgo su salud o su vida, una nación debe cuidar que su sangre (dinero) cumpla la función de alimentar y vitalizar a cada una de las células de la sociedad: los hombres, mujeres y niños que la integran.

 

            La sangre no puede fluir libremente entre un ser humano y otro.  Hacen falta complejos sistemas que posibiliten y controlen esos flujos.  Aún no sabemos con certeza los problemas de salud que pueden derivarse de tales prácticas de transfusión de sangre, a punto tal que algunas escuelas de pensamiento no las aceptan.

 

            Continuando con la analogía, e independientemente de la posibilidad de intercambio de sangre, lo que aparece como razonable es que debe ser preservada la capacidad individual de generación y circulación interna del vital fluido.

 

            No es natural ni deseable la idea de un hombre enchufado a un riñón artificial, ni a un banco de sangre.

 

            La preservación de la identidad de las naciones requiere un cuidadoso manejo de la riqueza que se genera en cada una de ellas.

 

            La universalización del sistema financiero genera problemas estructurales cuyas consecuencias estamos sufriendo en carne propia, cuyos detalles exploraremos en esta parte central del libro.

 


 

 

 

 

CAPÍTULO 9

 

LA SITUACIÓN ARGENTINA Y EL CONTEXTO MUNDIAL

 

 

         “Nuestra gente sigue ahorrando mucho.  Lo que ocurre es que no lo invierte en el país, sino que lo invierte afuera.  Esta es la diferencia, eso es lo nuevo que ha aparecido sobre todo con enorme virulencia en los últimos 13 años”

                                 Roberto Alemann

                                 Bs. As., Diciembre 1988

 

 

 

      E

n este capítulo analizaremos las dos fases del desangramiento argentino.  Desde 1975 hasta 1989 y desde 1990 hasta nuestros días, en 1997.

 

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El contexto mundial para la primera etapa puede ser explicado, desde el punto de vista que nos interesa que es el de las causas de los grandes flujos planetarios de dinero, con el gráfico siguiente, que describe dos hechos singulares como son la crisis de los precios del petróleo y sus consecuencias directas más importantes: la verdadera privatización global de la economía y la génesis de las “deudas externas”, apoyadas en la universalización del sistema financiero.

 

 

            Veamos.

 



FASE 1:          CRISIS DEL PETRÓLEO (1971-1976)

 

            A partir del incremento notable de los precios del petróleo producido por los países  OPEP y las compañías petroleras privadas, se genera un flujo masivo de capitales de los estados nacionales de los países desarrollados hacia aquellos.  En casi todos los países desarrollados el Estado se hace cargo de pagar la cuenta del petróleo, porque es una cuestión de evidente interés nacional.

 

            Esta transferencia de recursos genera déficit fiscal y recesión en el primer mundo, y una bonanza exhuberante en los países árabes y las compañías petroleras.

 

 

FASE 2:          PRIMER RETORNO Y GÉNESIS DE LA DEUDA (1976-1980)

 

            Todo ese enorme flujo no permanece en las manos de sus propietarios, sino que va a las arcas de la banca privada de los países desarrollados, en forma de depósitos o de inversiones de los petrodólares.  Esto constituye una verdadera privatización de los recursos de los estados nacionales desarrollados.  La Banca , con ese excedente, genera tres cosas:

 

            a)         más desarrollo en los países desarrollados,

            b)         un hijo inteligente, y

            c)         un hijo bobo.

 

            El hijo inteligente es el conjunto de países que, empleando adecuadamente los recursos, logran crear sociedades industriales.  Particularmente las llamadas “NIC” (New Industrialized Countries):  Corea del Sur, Taiwan, Singapur y Hong Kong. Más lentamente, Brasil y Chile.

 

            El hijo bobo es el conjunto de países como el nuestro cuyo endeudamiento es estéril.  Sólo producen “Deudas Externas”.

 

            Probablemente no sea una casualidad la coincidencia temporal del incremento brutal del poder financiero de la Banca Privada con la instauración de la brutal dictadura del “Proceso de Reorganización Nacional...”, que teniendo todo el poder sin embargo reservó el manejo de la economía y las finanzas públicas a los notables exponentes del liberalismo económico, como Martínez de Hoz, Cavallo, Alemann, Alsogaray, etc.  Hasta los militares (autoritarios por vocación y formación) hablaban del “principio de subsidiariedad del Estado”.

 

            Apertura de la economía, eliminación de impuestos a las ganancias financieras, imposición de altas tasas de interés, instauración de la “libertad de mercado” fueron los elementos que generaron la debacle argentina.

 

           

FASE 3:          SEGUNDO RETORNO Y CONSECUENCIAS: LA FUGA DE CAPITALES                                                                                                   (1980 - 1997)

 

            La dominación financiera se manifiesta en la paulatina toma del poder político en el planeta por parte de una de las patas del trípode: el sistema financiero universal.  El Fondo Monetario Internacional lidera un conjunto de instituciones “internacionales” que tiene más poder sobre el dinero que las instituciones políticas y económicas de cualquier nación del planeta.

 

            Todo el tema de la deuda, de carácter esencialmente político por su génesis y sus consecuencias, queda en manos de este nuevo poder.  Los gobiernos nacionales y el Papa sólo pueden generar tibias reconvenciones sentimentales, muy de vez en cuando.

 

            La conducción ideológica y práctica de las economías endeudadas por parte del FMI y sus alumnos, salvo excepciones que veremos a continuación, agregan nuevos y nefastos instrumentos a su panoplia.

 

            Por medio del manejo de la cotización de las divisas extranjeras, principalmente el dólar USA, y el manejo de la inflación y de las tasas de interés, por parte de los economistas “argentinos” mencionados anteriormente, en particular por Domingo Cavallo,  a la sazón Presidente del Banco Central de la República Argentina, se genera una nueva “privatización” que constituye un gigantesco flujo de capitales del Estado a las empresas privadas “argentinas”.

 

            Se trata de los seguros de cambio, instituidos para salvar a los privados de sus deudas externas en dólares.  En poco más de seis meses, el Estado Nacional se hizo cargo del pasivo privado por valor de no menos de 25.000 millones de dólares.

 

            El Estado y las empresas argentinas quiebran, pero los empresarios “premiados” por la gentil bonanza estatal, retribuyen el gesto depositando sus ganancias en la Banca Privada de los países desarrollados.

 

            De ese modo se genera una “barrida” de dinero que dura todavía.  Se había generado un nuevo fenómeno mundial:  LA FUGA DE CAPITALES.

 


CAPÍTULO 10

 

 

 

EL SISTEMA FINANCIERO UNIVERSAL Y LA DEUDA

 

 

 

            En tal contexto mundial, veremos por qué la Argentina sufre las consecuencias negativas de semejantes conmociones.

 

 

El sistema financiero universal

 

            El fenómeno destructivo de la fuga de capitales obedece a causas estructurales claras.  Una de ellas es la aparición paulatina en el escenario mundial de un sistema tecnológico ultrarrápido y ultraseguro, generado por el enorme desarrollo de los sistemas de telecomunicaciones y el perfeccionamiento de los sistemas de computación de datos, que dan lugar a un banking electrónico mundial casi perfecto.

 

            Actualmente, prácticamente cada habitante del planeta capaz de ahorrar, es un cliente de este sistema financiero universal.

 

            Si a eso le agregamos la permanente búsqueda de seguridad individual de las personas en esta etapa de su evolución, está muy claro que cada una pondrá sus ahorros en el lugar que considere el más seguro del mundo.

 

            Así, la presión para la fuga de capitales es un hecho tecnológico-cultural muy concreto y sólido.

 

 

LA PRESIÓN PARA LA FUGA DE CAPITALES HOY EXISTE EN TODOS LOS PAÍSES, SALVO EN EL MÁS SEGURO DEL MUNDO.

 

 

 

 

El círculo vicioso

 

            El gráfico muestra el Círculo Vicioso en el que se encuentra la economía de nuestro país (y en general la de cualquier nación endeudada).

 


 

 


El desajuste estructural entre los sistemas político, económico y financiero

 

 

            La universalización del sistema financiero genera tensiones y contradicciones estructurales, esenciales, con los sistemas económico y político que subsisten como Nacionales.  No son (aún) Universales.

 

            Ello provoca en las personas una crisis de lealtad: ¿debo ser fiel a mi Nación? ¿o debo velar por mi seguridad y la de mi familia?

 

            La respuesta ha sido dada claramente.

 

            Ante la opción, las personas elegimos el último camino.

 

            Pero ese camino, el de la fuga de capitales, terminará en el mediano plazo con la economía local y pone en peligro la supervivencia política de la Nación.

 

 

 

¿CÓMO SE SOLUCIONA ESTE PROBLEMA?
CAPÍTULO 11

 

LAS SOLUCIONES TEÓRICAS POSIBLES

 

            El problema de la fuga de capitales admite tres soluciones teóricas:.

 

 

1) La adopción de un sistema financiero existente

 

            Para evitar la fuga de capitales es teóricamente posible “requerir la protección” o “adoptar la divisa” del país al cual se fugan los capitales de nuestros ciudadanos.  A esto se apunta cuando se habla de dolarización de la economía o la contratación de un Banco Central.  Pero esto tiene tres problemas:

 

a)       Se necesita la aceptación del “país protector” para usar su divisa, o para “administrar” un país como el nuestro.

 

b)      Habría que modificar la Constitución sustancialmente para posibilitar esta solución, cosa que finalmente se hizo, empleando una ley de menor categoría jurídica que la necesaria.

 

c)       Es necesario imaginar, en tales condiciones, qué futuro pueden tener las instituciones políticas actuales.

 

 

2)  La generación del sistema más seguro del mundo

 

            Como vimos antes, el país más seguro del mundo debe simplemente abrir su economía para que entren capitales.

 

            Desde hace quince años, nuestros economistas están intentando lograr esta fantástica utopía: ser el país más seguro del mundo.

 

            Es como si, teniendo la tarea de manejar un submarino sumergido, para lograr más aire (capitales) lo único que se les ocurriera es abrir las escotillas.

 

            Otra cosa es abrir las escotillas cuando el submarino ya salió a la superficie.

 

            Nuestro país al igual que otros, no podrá generar un sistema financiero tan perfecto y seguro como el universal ni siquiera en los próximos cincuenta años.

 

            El análisis del crecimiento de las sociedades hoy desarrolladas demuestra que son necesarias décadas de arduo trabajo silencioso para poder generar un sistema económico autosostenido y confiable.

 

3)  La creación de un “cerco” inteligente

           

            que elimine la permanente fuga de capitales, reemplazándola por un intercambio sinérgico con las demás naciones del planeta. Veremos esta solución en el capítulo próximo.
CAPÍTULO 12

 

LA TEORÍA DE LOS CERCOS

 

 

                        Esta teoría intenta explicar qué hicieron los países hoy desarrollados, no sólo para generar sociedades industriales, sino para sostenerlas y hacerlas crecer.

 

            Cada nación desarrollada, en el transcurso de este siglo, padeció su propia crisis económica de la que salió por medio de los siguientes procesos, comunes a todas ellas:

 

a)       Percepción del problema por parte de los dirigentes.

b)      Generación del CERCO más adecuado para evitar fugas de capitales.

c)       Trabajo arduo, ahorro e inversión DENTRO del país, hasta lograr la sociedad industrial.

 

          Los distintos tipos de cerco son fáciles de definir.

 

 

Cerco Cultural

 

            Propio de las naciones de Oriente.  La densa y milenaria trama cultural de los países como Japón o Taiwan hace imposible siquiera pensar en la evasión y fuga de capitales como medio para lograr la seguridad económica individual; más bien sucede lo contrario.   Lo que explica el surgimiento de Corea del Sur como sociedad industrial, al tiempo que Argentina se hunde en el desastre económico.

 

            Segunda lección de la historia: los argentinos no somos coreanos.  Esto no fue percibido como realidad cultural por los economistas que, al fracasar, terminaron culpando a los argentinos por ser como son...

 

 

Cerco Político

 

            Funcionante durante las últimas décadas en naciones como Cuba y Chile, y la ex-URSS.  No es concebible, para ninguno de sus ahorristas, creer que puedan aumentar su seguridad individual fugando capitales.   Más bien piensan que su seguridad podría llegar a disminuir drásticamente si lo hicieran.

 

 

Cerco Jurídico

 

            Las naciones más libres son generalmente más racionales y claras.

 

            Evadir impuestos y fugar capitales está severamente penado por la ley.

 

            El que evade impuestos y fuga capitales sabe que asume un riesgo económico casi terminal.

 

            Esto es un enfoque perfectamente claro para los norteamericanos, para los alemanes, y lo que es más importante, para los italianos y los españoles. También Brasil posee un cerco razonablemente instrumentado.

 

 

 

 

 

Cerco Financiero

 

            Un cerco muy curioso es el suizo.  Los 6 millones de habitantes de la comunidad helvética podrían vivir perfectamente bien de los ingresos que proporciona su sistema financiero y su turismo.

 

            Sin embargo, Suiza mantiene, puertas adentro, una sociedad industrial caracterizada por tener las tasas de interés más estables y bajas del mundo.

 

            Lo que demuestra que el trabajo del hombre es imprescindible para el funcionamiento armónico de una sociedad, aún cuando no sea necesario desde el punto de vista financiero.  Y esto porque la sociedad industrial, además de ser un buen generador de riqueza, es el mejor distribuidor que ha inventado el hombre.

 

            La teoría de los cercos puede ser expresada así:

 

“Una condición imprescindible para que cualquier país moderno logre crecer económicamente, independientemente de cual sea su sistema político, es la existencia de un cerco inteligente que impida la salida del ahorro interno autogenerado por el trabajo, de modo que éste deba ser reinvertido en la misma nación.”

 

 

 

 


CAPÍTULO 13

 

LA SOLUCIÓN ARGENTINA

 

 

 

El planteo correcto del problema y la solución

 

            La solución surgirá si logramos percibir cuál es el problema.

 

            Partiendo de la hipótesis que nuestro problema es la imposibilidad de generar un sistema económico que crezca y tienda a convertirnos en una sociedad industrial, debemos hacernos las siguientes preguntas:

 

            a)         ¿Qué tenemos?

            b)         ¿Qué nos falta?

 

¿Lo que nos falta, es esencial?

¿Dónde lo podemos conseguir?

 

            Aplicaremos estas preguntas a los elementos necesarios para generar una sociedad industrial modera:

 

Elemento Esencial                                        ¿Tenemos?

 

Territorio                                                            SI

Riquezas Naturales                                            SI

Energía Abundante                                            SI

Población Instruida                                            SI

Sociedad Integrada                                            SI

Sistema Político Bueno                                                  SI

Infraestructura Adecuada                                   SI

Base Tecnológica Adecuada                             SI

Libertad soberana para emitir dinero           NO 

Créditos Baratos                                              NO

 

 

            Los créditos baratos son esenciales para lograr el desarrollo.

 

            Con un adecuado cerco que aísle el sistema financiero local del universal es posible generar condiciones para el financiamiento del desarrollo.

 

 

¿Cómo se hace?

 

La instrumentación de la solución

(Breve estudio de legislación comparada)

 

            Del disímil comportamiento de los agentes económicos, por ejemplo, de Corea del Sur y de Argentina, enfrentados a los mismos desafíos, es posible aprender que es esencial para la dirigencia comprender y poder discriminar inteligentemente entre las distintas idiosincrasias nacionales, sus disímiles estados de desarrollo, sus diferentes culturas y modos de vida.

 

            Del mismo modo, es posible darse cuenta de la existencia de similitudes, de afinidades y de lazos culturales definidos entre las naciones.

 

            La existencia durante el pasado reciente de tratados especiales de cooperación y amistad de nuestro país con Italia y con España debería enfocarnos en el ámbito de similitudes concretas.  Nuestros orígenes son europeos y mayoritariamente “peninsulares”, aunque ahora esté de moda el regionalismo y el americanismo.

 

            Por eso, no nos sirve el modelo japonés.  Ni el alemán.  Ni el norteamericano.  En verdad, no nos sirve ningún modelo, pero si fuéramos inteligentes  como para percibir las afinidades no estaríamos en la delicada situación en la que nos encontramos.

 

            Vamos a ver algunos párrafos escogidos de legislación y de realidades económicas españolas e italianas.  Si tan solo fuéramos capaces de copiarlos y aplicarlos, la economía argentina comenzaría a crecer de inmediato, y sus frutos serían distribuídos más equitativamente entre sus habitantes.

 

 

La Constitución Italiana

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

 

1-         Italia es una República democrática fundada en el trabajo. (...)

 

2-         La República reconoce a todos los ciudadanos el derecho del trabajo y promueve las condiciones que hagan efectivo este derecho.  Cada ciudadano tiene la obligación de desempeñar, según las propias posibilidades y la propia elección, una actividad o una función que contribuya al progreso material o espiritual de la Sociedad.

 

            Año 1947. (Los subrayados son nuestros)

           

La Autostrada del Sole

 

            Se comenzó a construir en 1956.  Una obra monumental, que dio trabajo a millares de italianos.  Casi mil kilómetros, diseñada para circular a 160 Km/h.  En esa época, la Fiat sólo fabricaba poco más que el “Topolino”, que andaba a 50 Km/h con viento a favor.

 

 

El desarrollo del “MEZZOGIORNO”

Decreto 1523

 

Este decreto dice:

 

“El Presidente de la República:

 

            Con respecto a la propuesta del Ministro para las intervenciones extraordinarias en las regiones del Sur y en las áreas deprimidas del centro-norte, de común acuerdo con los Ministros del Interior, para el balance y la programación económica, para las finanzas, para el tesoro, para la instrucción pública, para las obras públicas, para la agricultura y la forestación, para los transportes y la aviación civil, para los correos y telecomunicaciones, para la industria, el comercio y la artesanía, para el trabajo y la previsión social, para la marina mercante, para las participaciones estatales, para la sanidad y para el turismo y el espectáculo;

 

Decreta:

ARTÍCULO ÚNICO -  Se aprueba el texto único de las leyes sobre el MEZZOGIORNO, adjunto al presente decreto e inicialado por el Ministro proponente.”

 

            Es un gigantesco plan plurianual de desarrollo de las regiones más pobres de Italia.

 

            Año 1967.

 

 

            Algunos podrán argüir que ésto se logró con el aporte financiero del Plan Marshall.  lo cual es parcialmente cierto.  Hoy Italia tiene un PBI anual de casi 15.000 dólares per cápita.

 

            Pero España logró su desarrollo prácticamente sin aporte externo de capitales.

 

            En 1950, el PBI anual per cápita español era de 300 dólares!   Por eso había hambre en la España de posguerra, aislada casi totalmente del resto del mundo por razones políticas.

 

            Hoy es un país industrial que genera 10.000 dólares de ingreso bruto anual per cápita.

 

            ¿Qué hicieron?

 

 

Los “pantanos” y el turismo.

 

            Los últimos lustros de la época de Franco vieron una España trabajadora.

 

            Ellos les llaman pantanos a los embalses de agua para riego, consumo de la población y generación hidroeléctrica, que fueron las grandes obras públicas que iniciaron el progreso español.

 

            Hubo un ministro famoso, Fraga Iribarne, que fue uno de los principales creadores de la infraestructura turística española.

 

            Algunos pueden decir que España genera su industrialización a partir de los ingresos por turismo (aprox. 15.000 millones de dólares por año).  Pero debe tenerse en cuenta que es exactamente esa cantidad la que paga por año en energía que importa.  Años 60/70.

 

 

 

Los Pactos de la Moncloa

 

            Fueron firmados por TODOS los dirigentes: Gobernantes, partidos políticos, empresarios, banqueros, sindicalistas, etc.   Constituyen un programa político-económico de crecimiento.

 

 

La Ley 40

 

            Fue puesta en vigencia, de hecho, sin esperar a su reglamentación, en 1980, por el Real Decreto 422.

 

            No olvidemos que estamos hablando de una ley del año 1980, en plena crisis de endeudamiento.  

 

            Dice, en lo esencial:

 

 

“CAPÍTULO II  -  DELITOS MONETARIOS

 

Art. 6:  Cometen delito monetario en perjuicio de la economía nacional los que... exportaren moneda metálica o billetes de Banco españoles o extranjeros o cualquier medio de pago o instrumentos de giro o rédito, estén cifrados en pesetas o en moneda extranjera...

 

Art. 7:  Uno.  Los autores de delito monetario serán castigados

PRIMERO:  Con la pena de presidio mayor y multa del tanto al décuplo de la cuantía del delito...

 

Dos.  Los tribunales impondrán las penas en su grado máximo cuando los delitos se cometan por medio o en beneficio de entidades u organizaciones en las que de su propia naturaleza o actividad pudiera derivarse una especial facilidad para la comisión del delito.”

 

 

            Hoy, España trabaja a pleno.  El PBI crece a un ritmo superior al 5% anual.  La inversión en construcción crece a tasas insólitas.  La demanda interna ha sido el motor exclusivo del crecimiento global...y los desocupados están protegidos. Hasta ahora.

 

            Creemos que para lograr el crecimiento, debe legislarse positivamente en tal sentido, teniendo especialmente en cuenta la teoría de los cercos, la realidad destructiva del perfecto sistema financiero universal, y los modelos de crecimiento de los países de similar idiosincrasia.

 


CAPÍTULO 14

 

EL FIN DE LAS DEUDAS EXTERNAS

 

 

 

            Resulta obvio que la subsistencia de las deudas externas es un anacronismo esclavizante que no admite ninguna justificación racional, puesto que ya han sido pagadas con largueza.

 

            Y eventualmente, si a alguien le quedara alguna duda (o algún enfoque interesado), bastaría que los países endeudados aceptaran que los países acreedores generaran un impuesto a los ingresos financieros de los ciudadanos, por ejemplo argentinos, que depositan su dinero en el exterior, para cobrarse instantáneamente la deuda.  Sólo se trataría de globalizar el sistema impositivo por algunos minutos...

 

            Lo que no resulta admisible, a estas alturas del proceso evolutivo, es que las naciones soberanas endeudadas continúen circulando por la vida con las venas abiertas, dejándose chupar la sangre por los vampiros globales.  No sólo es un espectáculo físicamente asqueroso, sino que repugna a la razón y a la justicia, para no hablar de la compasión que debería producir semejante sufrimiento humano.  Porque en un país desangrado por sus propios dirigentes, la cantidad de muertes y daños por hambre, inseguridad, indignación, miedo y odio que se generan son realmente impresionantes.

 

            Si las instituciones nacionales e internacionales no estuvieran completamente dominadas por esta plutocracia egoísta destructiva que estamos describiendo, sería muy sencillo restaurar de inmediato la normalidad financiera en el planeta.

 

            Pero es probable que resulte necesario sufrir más para que logremos aprender, como especie, el correcto uso del dinero.  Porque lo que hace falta es una transformación personal, íntima, profunda de la actitud de cada uno para dejar de acumular y comenzar a dar, para recibir y aprender a compartir, para ser sensibles al sufrimiento de otros.

 

            Actuamos como pedidores inseguros porque creemos que nos falta, cuando en realidad somos inmensamente ricos.  Tenemos a disposición muchísimo más de lo que siquiera podemos imaginar.  Estamos diseñados para dar y para generar relaciones amorosas, las que no fructifican en el miedo ni en el odio, por falta de luz.

 

            Por otro lado, tanto en el nacimiento como en la muerte cada uno tiene que estar solo y desnudo.  De nada sirven en esos instantes  las posesiones materiales, ni los apegos, ni las cuentas bancarias, ni las estructuras de poder, ni las empresas, ni los títulos.  Por eso se dice que el que muere rico, no vivió.

 

            Hércules se enfrentó a las pruebas más  terribles, luego de abandonar todos los chiches que le regalaron los dioses, para dedicarse a ayudar a otros. 

 

            Buda dejó su palacio, su familia y su vida dorada para conectarse con la luz interior,  descubrir el fin del sufrimiento humano y anunciarlo a los hombres.

 

            Jesucristo nunca tuvo dinero ni posesiones, porque no las necesitaba.  Podía curar a los enfermos, multiplicar panes y peces... y resucitar de la muerte.

 

            El mensaje fue muy breve y conciso: por medio del amor, cada uno de nosotros podía llegar a superar su performance.  “Haréis cosas más grandes que las que hice.”

 

            Es un hecho médico notable que el corazón sea el único órgano del cuerpo humano que no es agredido por el cáncer.  El órgano del amor es la clave.  Sólo tenemos que preguntarnos cuándo se nos secó el corazón.

 

            El que sabe y puede tiene la responsabilidad de ocuparse de los que no saben y no pueden.  Eso es amor.

 

            El que tiene debe dar al que no tiene.

 

            De lo contrario, nos convertimos en “guías ciegos” de una “raza de víboras”.

 


 

Tercera parte:  EL FUTURO DEL DINERO

 

 

 

CAPÍTULO 15

 

LA LANA Y EL VELLOCINO DE ORO

 

T

 

 

res mitos griegos se integran ahora para darnos valiosas ideas acerca de  posibles significados, usos y evoluciones probables del dinero, a partir de este doloroso aprendizaje polar de escasez y de fabulosa acumulación que nos toca vivir en nuestro desgraciado país, en el que el trípode plutocrático ha generado tanto dolor, corrupción, injusticia, inseguridad y muerte, como  un cáncer que se extiende por todas partes.

 

            Un mito es el de ERICTONIO, en el que el semen de HEFESTO, luego de chorrear por la pierna de ATENEA, fecunda a la TIERRA transportado por  o por medio de un VELLÓN DE LANA.

 

            Otro episodio mitológico  en el que aparece la lana es la famosa historia del VELLOCINO DE ORO, o el viaje de JASÓN Y LOS ARGONAUTAS.

 

            JASÓN no es el héroe sin miedo al estilo de  HÉRCULES, ULISES o TESEO, sino que es el típico antihéroe de las películas modernas. Le falta una sandalia, y nunca sabe si está haciendo lo correcto o no, tal como cada uno de nosotros hoy.

 

            Tampoco es el solitario vencedor de monstruos y bestias, sino que forma parte de un grupo numeroso de 49 argonautas.

 

            No lo impulsa ningún ideal, sino que es enviado por el rey Pelias (lo amoratado, lo enfermo) a apoderarse del vellocino. Jasón es un discípulo del centauro QUIRÓN, el curador o sanador del Olimpo. Esto nos da una pista sobre uno de los posibles sentidos del mito. La diosa que protege la expedición y genera la nave es ATENEA.

 

            El tercer mito en el que aparece la lana es el de EROS y PSIQUE, en el que  AFRODITA define las pruebas que acercarán a los mortales como PSIQUE a las regiones y planos en los que se mueven y tienen su ser los dioses.

 

            La bella PSIQUE (cuyo nombre significa alma en griego), para  poder alcanzar el amor del inmortal EROS tiene , entre otras cosas, que conseguir vellones de lana de los carneros salvajes.

 

            Nuevamente HEFESTO, ATENEA Y AFRODITA emplean el símbolo del vellón de lana para generar efectos poderosos en el mundo de los mortales, en conexión con el orden, el sexo y el dinero.

 

            ¿Para qué se usó (y se usa aún) la lana?

 

            Con ella se fabrican prendas que cubren el cuerpo, lo protegen, mantienen el calor, lo abrigan de las inclemencias de los elementos.

 

            En los tres mitos apenas descriptos, los vellones de lana representan el vehículo de energías poderosas que,  por su intermedio, generan elementos valiosísimos para los hombres (y las mujeres): dinero, salud, amor elevación, libertad, sabiduría, como camino  a la inmortalidad en el caso de PSIQUE.

 

            En ámbito de la física, las poderosas energías irradiadas por el Sol son transmitidas por un elemento sutil, no visible, que JAMES CLERK MAXWELL definió como “éter” en el siglo pasado, capaz de servir de medio para la propagación de las energías electromagnéticas, y que la luz y el calor que se generan en el Sol lleguen a la Tierra para sostener y alimentar la vida del planeta.

 

            En la filosofía hindú los centros de energía situados en los alrededores del cuerpo humano forman parte de una intrincada red invisible que lo rodea y lo conecta con los planos sutiles de su propio ser y los de todos los seres, que los hindúes denominan “cuerpo etérico”.

 

            En la medicina científica occidental, las glándulas endocrinas tienen una ubicación asombrosamente coincidente con la posición de los “chakras” o centros energéticos de los hindúes. Esas glándulas gobiernan los procesos fisiológicos que determinan los estados de salud o enfermedad, potencia energética  o metabolismo basal, excitación sexual y funcionamiento general del cuerpo humano.

 

            La medicina AYURVEDA, a la que Deepak Chopra describe como el complejo mente-cuerpo, se basa en la correlación notable entre las energías invisibles de la mente y los estados de salud o enfermedad del cuerpo físico.

 

            Para finalizar, EINSTEIN nos ha planteado la teoría científica de que TODO ES ENERGÍA, por medio de su famosa ecuación E=m.c2 (la masa  por la velocidad de la luz al cuadrado es energía), comprobada por la bomba atómica, que reveló al mundo la asombrosa  cantidad de energía subyacente en los 70 kilos de Plutonio que destruyeron Hiroshima.

 

            HEFESTO, oculto en los dominios de PLUTÓN, se está revelando a la conciencia humana por medio de estos asombrosos surgimientos de potencia luminosa. Que pueden emplerse para destruir. O para construir un mundo nuevo.

 

            El vellocino de oro, clave de la salud humana, oculta el símbolo de lo que los hindúes denominan cuerpo etérico, sutil trama de energía invisible que sostiene y alimenta toda forma concreta. Este primer peldaño de la larga escalera hacia los planos más elevados del ser está presente en todos los mitos griegos que tienen que ver con los temas más importantes de la humanidad:

 

                        El dinero, o la nueva economía de la abundancia;

                        La ley natural, o los eternos secretos de la salud, de la vida y de la muerte;

                        El amor, o los verdaderos significados de la atracción y del sexo.

 

            ¿Por qué tanto dolor y tanto esfuerzo para acceder a la belleza de una vida plena y abundante? Esto constituye un misterio a ser develado. Algunos indicios permiten vislumbrar el propósito que subyace en toda la miseria y en todo el dolor humanos:

 

                        “¿Podemos imaginar la utilidad cósmica de un hombre

                        conectado en libertad con su potencial creativo?

 

                        Luego de haber transitado por la escuelita del dolor, de

                        haber sido sometido a todos los miedos, sacrificios,

                        crucifixiones, dolores, fantasmas, torturas, engaños,

                        sufrimientos, escupitajos, esclavitudes y vilezas imaginables,

                        es muy difícil que un creador humano en Libertad pueda ser

                        asustado, avasallado o sometido por ningún otro miasma

                        del universo. Además de iluminar la Tierra, podría ayudar a

                        iluminar otros sitios oscuros del Cosmos.

 

                        Pero antes, necesitamos cuidar con inteligencia y amor los

                        frágiles tallos de los lotos en flor. De ellos depende, de cada

                        uno de nosotros depende, que este Plan de luz y de amor

                        sea una realidad, que los Creadores puedan muy pronto,

                        caminar entre los hombres, para ayudarnos en este

                        hermosísimo viaje hacia la Libertad Total”

 

                        Del libro “Libertad Total”. Editorial Errepar, 1997.

 

            Lo que resulta cada vez más claro es que algunos coetáneos, y quizás una buena parte de la humanidad, están preparándose para dar fin a tres de los monopolios más poderosos de la historia: el de la conexión del ser humano con la experiencia de su propia espiritualidad, el monopolio del dinero y el monopolio de la salud y de las fuentes de energía. El primero está constituído por todas las organizaciones  cristalizadas en el dogma (llámense iglesias, sectas o gurúes), que han cumplido su papel como intermediarios más o menos útiles entre la conciencia del hombre y sus planos sutiles en los que residen su poder, su inteligencia y su capacidad de amar, herencias que le pertenecen a cada ser humano por el sólo hecho de haber nacido en esta Tierra, y a las que accede por la expansión de esa conciencia.

 

            El monopolio del dinero, como consecuencia de la sutilización o eterealización que hemos descripto, puede tener fin mucho más rápidamente que lo que imaginamos. El proceso acumulativo velocísimo que está teniendo lugar por la acción inconsciente, impiadosa y destructiva de la  Plutocracia Global, expulsa a enormes masas humanas del sistema económico. Este hecho genera el polo de la necesidad en casi todas las naciones. El peligro de esta crisis es evidente. Cada vez hay menos seguridad, más crimen (organizado o no). Finalizará también el monopolio que comercializa la salud y las fuentes de energía, causantes de mucho dolor y muchas muertes.

 

            La oportunidad de la crisis reside en la posibilidad de crear nuevas formas de vida , de relaciones y de dinero por parte de los excluidos y de los que se autoexcluyen.

 

            No son pocas las comunidades autosuficientes que funcionan generando sus propios recursos y transformándose en faros de luz que iluminan el futuro.

 

            Los ejemplos más claros están constituidos por la comunidad educativa de FINDHORN, en Escocia, la de los FOCOLARES en todo el mundo y AUROVILLE en la India, que brillan entre las miríadas de movimientos y empresas similares que emergen en todas las naciones, algunas de ellas con el nombre curioso de Organizaciones No Gubernamentales.

 

            Exploraremos las características de este surgimiento en los próximos capítulos. Porque se vislumbra la muerte de la cultura de la escasez, de la acumulación y del consumismo, para dar lugar a una nueva civilización  de la abundancia, del servicio y de la vida sencilla pero profunda, que todos los hombres tendremos la oportunidad de construir, al tiempo que será necesario contribuir con toda conciencia, piadosamente, a la más digna muerte posible de lo que ha elegido morir, abrazando al oro y abrasado por el odio, para que todos podamos aprender el correcto uso del dinero.


 CAPÍTULO 16

 

FLUIR Y CONFIAR

 

 

 

    L

os nombres  de “capital circulante”, “cuenta corriente” y “flujo de fondos” que se emplean en el ámbito financiero, reflejan la idea del fluir involucrado en la terminación rion de las palabras griegas ARGIRIÓN y DENARIÓN que significan dinero.

 

            ¿Por qué, entonces, acumularlo, si está diseñado para fluir?

 

            La ambición exacerbada y la búsqueda de seguridad son estados mentales ilusorios que conducen a los hombres a acumular posesiones materiales en un intento de calmar a la bestia (que no quiere morir), y asegurarle algunas mijagas de poder y alivio transitorio al miedo, ignorando la elemental realidad de que todo lo que vemos morirá, en total acuerdo con la ley natural de los ciclos, expresada con simplicidad por el dicho popular “todo cambia, todo pasa...”

 

            La ilusión que genera estos enfoques lleva a la acumulación, a la construcción de fuertes diques que impiden el libre flujo de la potente energía espiritual hefestiana. Lo cual no es inteligente ni conveniente para el acumulador, que queda entonces esclavizado por su “tesoro”. Tiene que dedicar su vida a  cuidarlo, eventulamente a  acrecentarlo, y defenderlo con uñas y dientes de los ataques depredadores que sufre constantemente. Lo cual constituye una prisión probablemente perpetua, si la vida  no lo libera por algún acto providencial. La clave simple de soltar los remos y fluir con la corriente no puede penetrar el bunker mental del acumulador, ni horadar su corazón petrificado . Ni la ambición ni el miedo le permiten vislumbrar siquiera la suprema belleza de la vida en libertad.

 

            Entonces ocurre que la calidad de sus relaciones se deteriora, los conflictos se incrementan y sobreviene el sufrimiento. Es evidente el alto grado de miseria espiritual que padecen la mayoría de los plutócratas, cuando perciben que sus familias, sus amigos y finalmente la opinión pública están en su contra.

 

            Detener el libre flujo de la vida encierra peligros notables, al mismo tiempo que genera la oportunidad de una  profunda transformación personal que implica soltar, dejar ir, dejar que lo que tiene que ser, sea. “LET IT BE”. Fluir. Sin miedo.

 

            Confiar en que Einstein tiene razón. Todo es energía. Confiar en que somos seres poderosos, diseñados para dar. Confiar en que la muerte no existe. Que es simplemente un tránsito a cuyo fin tenemos que devolver todo lo material, que nos fue prestado para que pudiéramos aprender algo. Y que en consecuencia, deberíamos devolverlo mejorado, no enfermo ni maltratado.

 

            Confiar en que el único modo de recibir más es dar todo, y volver a dar. Convertirnos en lo que ya somos: un canal consciente para que fluyan por él las más poderosas energías de la vida. Saber que cualquier bloqueo ignorante nos enferma. Lo reprimido siempre brota por algún sitio. No podemos esconder elefantes bajo la alfombra.

Todo se sabe.

 

            Confiar en que todo lo necesario para el hombre y su evolución es abundante y está disponible gratuitamente, con sólo trascender las limitadas regiones de la conciencia material, abriendo la mente a la  comprensión del movimiento cíclico y armonioso de la vida.

 

            Todo esto podría aplicarse a los que, de un modo u otro, somos pedidores-acumuladores en lugar de fluyentes dadores de dinero y de amor. Pero, ¿qué significa FLUIR y CONFIAR para aquellos seres  humanos que ni siquiera pueden satisfacer sus necesidades básicas?  Su conexión con el instinto de supervivencia condiciona a la mayoría de las personas para ejercer las acciones que tienden a preservar el cuerpo físico. Estas acciones son: huir del peligro o luchar hasta la muerte, como todo animal amenazado. El deseo de asegurar la vida, el hábitat y la comida por medio de su trabajo es una legítima aspiración espiritual de la mayoría desheredada del planeta. No obstante, con exasperante persistencia FLUYEN en desastrosas condiciones de vida y CONFÍAN excesivamente en las promesas de sus amos, de sus patrones, de sus caudillos, de sus ideólogos, de sus ídolos, de sus políticos, de sus sacerdotes y de sus dioses. Sin embargo, cada vez con más conciencia de que otra vida es posible.

 

            Simultáneamente, una minoría en crecimiento ya está aprendiendo a vivir una vida en la que FLUIR  y CONFIAR en las poderosas energías no es una mera especulación metafísica o mitológica, sino una realidad que se manifiesta paulatinamente con mayor fuerza en lo cotidiano. Son las personas de corazón bondadoso que actúan para mejorar la calidad de sus relaciones y ayudar a sus semejantes, personificando el enorme poder oculto dentro suyo, así como también el amor y la sabiduría. HEFESTO, AFRODITA y ATENEA son los símbolos de sus poderes disponibles. La luz los visita y la difunden. No tienen miedo. No luchan contra nadie. Pertenecen a todos los partidos políticos, y a ninguno. Son devotos de todas las iglesias, y de ninguna. Están a punto de alcanzar el vellocino de oro. Son los adelantados de la civilización naciente.

 

            Ellos CONFÍAN en la luz, y FLUYEN.

 

            La luz FLUYE  a través de ellos, y CONFÍA.

 


CAPÍTULO 17

 

DE LA ESCASEZ A LA ABUNDANCIA

 

 

    E

xisten reinos de escasez y reinos de abundancia. El hombre pertenece a ambos.

¿Qué percibimos habitualmente de la realidad? Si creemos que el tiempo es escaso, que la vida es corta, que la plata no alcanza, que no hay espacio para todos, que es necesaria la “lucha por la vida”, que el petróleo se acabará y moriremos de frío, que la economía es la administración de los recursos escasos, no es extraño que vivamos aterrorizados por el futuro, conectados con el odio y la envidia, estresados y enfermos, y que nuestro ideal principal sea acumular y aferrarnos a todo: posesiones, relaciones, sillones, cargos, títulos, lugares, conocimientos, información, fotografías, estampitas, amuletos, ídolos, gurúes, recuerdos de instantes de felicidad... como si fuera posible repetirlos.

 

            La vida es tan rica y abundante que en realidad es imposible la repetición exacta de ningún acontecimiento,  según lo estipula el Principio de Indeterminación de HEISENBERG. No es posible observar un suceso sin modificarlo. El observador es parte inseparable del proceso. Y todo cambia, incluso el observador. Sin embargo, la mente  buscadora de seguridad es capaz de crear la rutina, que consiste en la ilusión de creer que algo pueda repetirse.

 

            Del mismo modo,  la escasez es un concepto creado por la limitada mente del hombre, y que sólo existe en el ámbito de algunos cerebros reducidos, que viven vidas escasas conectadas con el miedo, la necesidad y la ignorancia, generadoras de la violencia materialista que estamos describiendo.

 

            Existen personas cuya percepción de la realidad es diferente. Saben que muy pocas cosas materiales alcanzan para vivir. El aire, el agua, el sol y algunos productos de su mezcla con la tierra. Sensibilidad. Calidad de relaciones. Con uno mismo, con el otro y con otros. Vida plena. “Lo esencial es invisible a los ojos”. Y es muy abundante. El vago concepto de aquello que todas las religiones denominan Dios está invariablemente  caracterizado por la omnipotencia, la omnisciencia y la omnipresencia. Dios es abundante y está en todas partes.

 

            Pero la Bestia teme morir. De frío, de hambre, o de cualquier otra cosa.

 

            Y así vivimos, tironeados constantemente. De 9 a 17 nos sentimos como  pusilánimes esclavos del deber, salvo algunos arrebatos de omnipotencia pre-adolescente. De 17 a 9  invertimos las proporciones, y si tenemos suerte, descansamos. ¿Por qué los hombres debemos dormir, en esta etapa de evolución?. Pocos, muy pocos instantes de nuestra vida son bendecidos por una sensación de armonía, de alegría sin objeto, de paz. Son muy breves, pero existen.

           

            Toda la historia de la evolución humana, todas las luchas, sacrificios y logros pueden ser resumidos en este tránsito penoso, lento pero indetenible, de la escasez  a la abundancia, de la oscuridad a la luz. De cada ser humano y de la humanidad entera.

            La clave de esta transformación vital es una actitud poco frecuente. SOLTAR, en lugar de AFERRARSE.            ¿Cómo hacer que la Bestia suelte?

 

            En realidad, sólo  se trata de dejar ir apegos inútiles, recuerdos pesados, cargos estresantes, odios injustificados (y también justificados), relaciones absurdas, dioses castigadores, trabajos esclavizantes, posesiones inusables, ideologías ajenas, caprichos vanos, miedos exagerados. Nada de ello nos sirve para vivir en plenitud. Pero estamos culturalmente condicionados para arrastrar pesados fardos, aunque nos cueste la vida.

 

            Cierta vez, paseando por España, cerca de Sitges en Barcelona, pude ver en un camino vecinal que bordeaba la costa, un espectáculo insólito. Un hombre todavía joven, con el torso desnudo brillando por el sudor en pleno verano del Mediterráneo, se recortaba contra el fondo azul del mar, caminando  cuesta arriba , penosamente encorvado por el esfuerzo. Cada paso parecía demandarle toda su energía. Tiraba, agobiado, de un pequeño carro con ruedas de madera que iba cargado con tres enormes  piedras. Nunca supe si era un esclavo moderno, un loco o un penitente sufriendo un brutal castigo autoimpuesto. Pero su imagen permanece muy clara en mi memoria.

 

            ¿Cuántas piedras inútiles nos hace arrastrar nuestra Bestia?

 

            ¿Y si las dejáramos todas al costado del camino? ¡Cómo cambiaría nuestro porte!  ¡Con cuánta soltura, agilidad y alegría subiríamos la cuesta!  Instantáneamente transformaríamos la escasez en abundancia. Liviandad en el paso, respiración profunda pero fácil, visión del paisaje, sensación de plenitud y alegría...

 

            ¿Y si al menos dejáramos UNA piedra?

 

            ¿Quién nos obliga a cargarnos de pesado lastre?

 

            La altura del vuelo de un hombre depende de su carga material. Cuanto mayor es ésta, menor es aquella. Sólo puede existir abundancia en nuestra vida cuando el vuelo es alto, etéreo, libre. Abundancia proviene de ab - ondare, que en latín significa ubicarse bien por encima de las ondas, de las olas, del conflicto, del miedo, de lo material, de lo denso. Aprender a caminar sobre las aguas...

            Si volamos muy bajo, gastaremos enormes cantidades de energía chocando contra las olas. No puede haber abundancia en la vida de un hombre centrado en lo material, en lo emocional, en el deseo. Allí no alcanza nada. Todo es escaso y efímero

 

            La abundancia se descubre cuando finaliza el deseo. Sólo entonces podemos darnos cuenta que ya tenemos todo lo que hace falta para una vida plena.

 

            La abundancia de dinero será posible a partir del inminente final del monopolio de su generación, que no es sino una ilusión mental sostenida por quienes sólo pueden ser acumuladores, jamás dadores. Es razonable que sostengan esa ilusión, puesto que de lo contrario se evaporaría el sentido de su vida, aunque en los hechos signifique una carga insoportable.           El trabajo inteligente del hombre, (manifestación moderna de Hefesto y Atenea), es más que suficiente para generar dinero. La organización que nuclea a los mormones, una comunidad religiosa que gana más de 6.000 millones de dólares por año con los emprendimientos de sus seguidores, es una prueba contundente de tal afirmación.


 

 CAPÍTULO 18

 

 A CADA CUAL SEGÚN SU NECESIDAD

 

 

 

    L

a polaridad  entre la acumulación egoísta o rapiña de unos pocos, y el hambre de muchos, ha sido resuelta hasta ahora por la humanidad en el plano material y constituye la historia de todas las guerras, y de las caídas de reinos, imperios y civilizaciones. Pero en estas épocas de globalización, por primera vez el hombre ha llegado a acumular el poder suficiente como para provocar la destrucción de la entera humanidad. Y por más que el centro de los miedos colectivos americanos se haya desplazado en los últimos años desde el terror al holocausto nuclear hacia el temor a quedarse sin trabajo y morirse de hambre, lo cierto es que ese poder letal final sigue intacto. ¿Quién controla hoy los arsenales nucleares?

 

            Esta realidad obliga a los pensadores inteligentes y a los estadistas responsables a emplear su imaginación para concebir escenarios planetarios en los que la acción de los plutócratas no genere más miedo ni más odio, sino que contribuya  a la conexión de los seres humanos con sus mejores energías.

 

            Los mormones descubrieron el siglo pasado que era mucho más económico y conveniente para todos alimentar y vestir a los indios norteamericanos que vivían en su mismo emplazamiento, que perseguirlos y eliminarlos de la faz de la tierra, como hicieron otras comunidades de blancos.

 

            La casi instantánea integración de las dos Alemanias  separadas por el Muro de Berlín, que fuera desaconsejada por los “popes” de la plutocracia financiera, fortaleció sin embargo la capacidad general de los alemanes como nación productiva. Los opulentos integraron a los pobres.

 

            Ambos ejemplos nos vinculan con la idea de integración, que es opuesta a la idea de separatividad. Esta última actitud humana es la responsable de la mayoría de los conflictos, incluidos el racismo semita y el racismo antisemita, polos opuestos de la misma realidad. Blancos - negros, capital - trabajo, pobres - ricos, árabes - judíos, nacionales - extranjeros, son formaciones físicas, emocionales  y mentales, todas respetables porque responden al impulso evolutivo de la diversidad, de la infinita riqueza que se manifiesta como expresión única e irrepetible de cada ser vivo. Pero el mismo impulso evolutivo no se agota en esta impresionante diferenciación, sino que continúa en el semiciclo de unificación subsiguiente.

 

            Este sístole - diástole es el latido de la vida.

 

            El ciclo hacia la integridad ha comenzado entre nosotros en el plano individual y también en los planos sociales. Es una re-unión que no implica la pérdida de la identidad de lo que ha sido expresado como diferente, sino la trascendencia y la integración en planos más elevados de la realidad.

 

            El ejemplo de la Comunidad Europea es muy claro. No han desaparecido, sino que han sido exaltadas las cualidades fundamentales de las diferentes naciones que se integran voluntariamente en la Comunidad, para formar un todo abarcativo y mucho más poderoso que la simple suma de las partes. Idiomas, tradiciones, manifestaciones culturales de todo tipo permanecen enriquecidas formando un conjunto armónico más bello e inteligente. No se ha empleado ni el método de dominación ni el de aniquilación de lo distinto, por medio de la fagocitación del más débil por el más fuerte o la lucha a muerte, como lo están haciendo ignorantemente las unidades empresarias y financieras del mundo de los negocios, que exhiben un nivel mucho más bajo de comprensión e inteligencia que los estadistas europeos partidarios de la integración. Es interesante percibir que este impulso involutivo hacia la separatividad es también el que ha originado todas las luchas, las esclavitudes y las guerras, porque existen hombres que son “perpetuadores de las diferencias”. Este intento de conservación congelada de lo adquirido es antievolutivo, razón por la cual siempre terminan siendo destruídas las obras cristalizadas y rígidas de los poderosos de la tierra, que terminan amenazando el indetenible desarrollo de la humanidad.

 

            La rigidez, la cristalización y la separatividad tan características de las fuerzas del materialismo llevan dentro el germen de la autodestrucción, que ya se manifiesta en la corrupción generalizada que exhibe el trípode plutócrata.

 

            La tensión entre este polo y el constituído por las fuerzas de la evolución, centradas en el desarrollo fluido, inclusivo e integrador de la humanidad y del planeta entero, es cada vez más importante, por lo que es de esperar un surgimiento notable.

 

            Resta saber el signo. ¿Arrastará la plutocracia en su caída final a toda la raza humana? O por el contrario, ¿lograremos los hombres ayudar  a morir con dignidad a los destructores, cimentando al mismo tiempo las bases para una era de armonía, en la que cada uno pueda desarrollarse en plenitud sin necesidad de someterse o someter a  otros?.

 

            La clave del triunfo reside en una elección personal indelegable: o seguimos conectados con el miedo y el odio, o elegimos la libertad, la inclusividad y el respeto mutuo. La vida, como siempre, otorgará. A cada cual, según su necesidad. Sólo hay que elegir, confiar y fluir.


CAPÍTULO 19

 

 EL MAYOR BIEN PARA EL MAYOR NÚMERO

 

 

 

    T

oda acción humana es el resultado de un impulso autogenerado cuyo origen es poco conocido. Sus efectos suelen denominarse “motivación”, o “para qué hago lo que hago” o “sentido de la vida”.

 

            La plutocracia global está embarcada en una carrera imparable cuya motivación básica es el miedo (o la búsqueda de seguridad) y cuya meta es la acumulación de bienes materiales.

 

            Tanto los modos de producción como las tendencias generales visualizan la posibilidad de prescindir del hombre, ese molesto e impredecible factor de producción. Tanto en el sistema financiero como en la ultrasofisticada maquinaria de destrucción de los guerreros planetarios, como así también en los laboratorios de los “narcos”, la gente ocupa un oscuro lugar como “stock de recursos humanos”, o esclavos, o  víctimas, o consumidores potenciales. La tecnología de la “virtualización”, la robótica, la cibernética, la informática, la energía atómica de fisión, la cohetería y los satélites, la digitalización de las telecomunicaciones, la fibra óptica, la ingeniería genética, la “clonación”, son áreas del conocimiento que sumergen a algunos hombres en la ilusión de que todo es fabricable, cuantificable, medible, programable, controlable, comprable y vendible, incluso aquellas formas más complejas de la vida que no pueden ser aprehendidas por ningún proceso o aparato conocido.

 

            Por ejemplo, los experimentos de clonación de animales, o los de fertilización asistida, hacen pensar que los científicos pueden crear vida, o salud, o armonía. Nada de eso es así.

 

            La ilusión de que un conjunto de conocimientos notablemente extenso o la acumulación de dinero y de información puedan ser empleados para prescindir de elementos tan sutiles e inconmensurables como la inteligencia, el amor o el poder humanos, es muy notable, y está conduciendo al conjunto plutócrata por caminos que provocan gran daño y dolor en vastos sectores de la vida planetaria, incluído el cuarto reino de la naturaleza, el reino humano y también en algunos de la vida extraplanetaria como el producido por algunos sondeos relativamente ignorantes que se realizan en el sistema solar.

 

            ¿Cómo es posible seguir produciendo impunemente armas atómicas, narcóticos, armas convencionales, cajeros automáticos, taxis espaciales, muñecas inflables, picanas eléctricas, si aún no hemos logrado erradicar el hambre como problema estructural en la Tierra?

 

            El mal uso del dinero, del poder y de la información genera estas contradicciones que evidencian el sometimiento (en algunos casos involuntario) de las clases políticas al trípode oscuro, que no ha vacilado en recurrir a notorios magnicidios para reforzar el miedo, base de sustentación de su amplio dominio. ¿Harán falta personas que vivan sin someterse al miedo?  Parece que ya están naciendo.

 

            Mientras tanto, el doloroso clamor de la gente, reflejado con detalles precisos por los medios de información, impacta violentamente   sobre un número cada vez mayor de personas sensibles que perciben el impulso de mitigar el sufrimiento, al tiempo que surge la idea de generar comunidades humanas donde la vida sea más digna; donde los que saben y pueden asuman la  responsabilidad de guiar y ayudar a los que no saben o no pueden; donde cada ente viviente sea respetado como algo maravilloso, en particular los seres humanos más indefensos y débiles; donde cada persona pueda desarrollar su potencial inconmensurable; donde la  seguridad física, emocional y mental sea una realidad basada en la paz, la inofensividad y las correctas relaciones entre individuos, grupos y naciones; donde la poderosa energía espiritual del dinero sirva al hombre en lugar de esclavizarlo.

 

            Esto puede convertirse en una realidad tangible si cada uno emplea el poder, la inteligencia y el amor para beneficio del mayor número de personas. La motivación altruista surge de un proceso de expansión de  la conciencia humana cuyo nacimiento indetenible estamos presenciando por medio de señales cada vez más perceptibles y claras, al tiempo que mueren prematuramente  los grupos, organizaciones e inistituciones cristalizados en la motivación del miedo y sirven a intereses egoístas, minoritarios y separatistas.

 

            Arie De Geus, en su libro “LA EMPRESA VIVIENTE” (Harvard Bussiness School Press, 1997), describe un estudio de la Royal Dutch Shell en el que se reveló que la mayor parte de las empresas occidentales está padeciendo un mal irreversible: MUERTE PREMATURA, provocada por la falta de capacidad de aprendizaje (cualidad intrínseca de sus planteles humanos), y de exceso de dependencia  de los proveedores del capital que abusan de su poderoso afán de multiplicación acumulativa, sin darse cuenta del enorme costo individual, social, nacional y planetario de tal actitud generadora de muerte.

 

            La plutocracia opera destruyendo. Una especie de asesinato de la gallina de los huevos de oro...

 

           

 

 

 

 

 

 


CAPÍTULO 20

 

 LOS DESTRUCTORES Y EL FIN DE LA PLUTOCRACIA

 

 

 

    ¿

Quiénes son los destructores de la plutocracia? El libro de Arie De Geus contiene una pista que nos orienta hacia la identidad de las personas que están socavando los cimientos del gigantesco aparato planetario de dominación: aquellos que están conectados con las potentes energías de la búsqueda de seguridad material, o del odio, que no son más que otros nombres del miedo, simplemente porque no es posible conectarse al mismo tiempo con las potentes energías del amor y de la inteligencia. Es necesario elegir.

 

            Todos los grupos humanos motivados por el egoísmo llevan en sí el mecanismo inexorable  de la autodestrucción y de la muerte. Todas las civilizaciones, los imperios, las naciones, los “mercados regionales”, las empresas, los grupos políticos y las parejas que no respetan al otro o a los otros, terminan generando infiernos portátiles que los destruyen a fuego lento.

 

            “Los seguidores son los destructores”. Los seguidores no son hombres libres. Son los dependientes o esclavos de toda organización o sistema. Los dependientes o los esclavos viven en la ilusión de que algo o alguien los salvará, y se someten a todo aquel que se lo promete, o al que simplemente le atribuyen intenciones o condiciones de salvador. Es una ilusión, por lo tanto no es la verdad. Y tan sólo la verdad nos hará libres...

 

            Todos los fundamentalismos separatistas, todos los sistemas egoístas, todos los enfoques  que se sirven del hombre en lugar de servirlo, están siendo pulverizados con una rapidez asombrosa. La caída del imperio soviético, la destrucción del muro de Berlín, el ocaso del poder militar en la Argentina, la muerte súbita de la mayor parte de las empresas nacionales, la notable decadencia de la capacidad de generar trabajo por parte de la economía local, su sometimiento a bancos y empresas extranjeras, son tan sólo preludios de cambios que afectarán a todas las organizaciones humanas que no estén sólidamente conectadas con las energías luminosas de HEFESTO, AFRODITA y ATENEA.

 

            La monarquía británica nunca será la misma luego de la muerte de Lady Diana Spencer. Fue obligada por sus súbditos notablemente conmovidos a deponer su hierática actitud para responder a la demanda de compasión del pueblo inglés.

 

            Todo lo que no está bien conectado con lo bello será rápidamente desenchufado.

 

            Todo lo que  no está armoniosamente dirigido hacia lo bueno, se derrumbará estrepitosamente.

 

            Todo aquello que no tienda hacia la verdad y al cuidado, no prosperará.

 

            Los destructores ya están operando con gran prolijidad. Por ejemplo, la destrucción del Estado Malefactor argentino, de su sistema productivo y de su sistema financiero son tan completos que la posibilidad de regeneración de un Estado Benefactor a corto plazo es impensable. Subsiste la ilusión de que las empresas y capitales extranjeros vendrán a salvarnos. ¿Quiénes sobrevivirán? No se sabe. Lo importante es darse cuenta que hay un orden que no le sirve a nadie, o a casi nadie, y que por eso está muriendo, y otro orden que surge lentamente, que nace para servir a todos.

 

            Lo prudente es ubicarse no tan cerca de lo que está por caer, y estar atento para ayudar a crecer aquello que está naciendo.

 

            La única guía infalible para distinguir una cosa de la otra ya está dentro de cada persona. Ya sabemos, desde siempre, lo que es bueno, lo que es bello y lo que es verdadero. Y  somos libres para elegir.

 

            En estos tiempos movidos, ¿qué es lo que más destrucción produce?

 

            ¿Se acuerda, lector, de la red de HEFESTO?

 

            Aquella con la que inmovilizara a su mujer, AFRODITA, cuando estaba en plenas relaciones carnales con ARES, el guerrero. Esa red posibilitó la  detención del movimiento para permitir la exhibición pública de lo secreto, lo privado, lo oculto, a todos los dioses olímpicos, quienes prorrumpieron en interminables carcajadas que destruyeron para siempre el adulterio.

 

            La red invisible de HEFESTO, capaz de detener el tiempo y de hacer un replay permanente, tiene hoy entre nosotros otras formas y otros nombres: la fotografía, la TV, los diarios, la radio. Los medios.

 

            Los medios constituyen una red invisible que abraza el planeta y que está siendo empleada para revelar los secretos “affaires” de los poderosos, sacando a la luz los recovecos lóbregos, húmedos, terribles de la plutocracia global. Todo se sabe.

 

            Lo que se destruye es la imagen de servidores con la que se pintan las empresas, los gobiernos y las personas, cuando en realidad sólo emplean su poder para satisfacer sus ambiciones. En realidad, no le sirven a nadie. Y en último análisis, ni a sí mismos.

 

            Cuando todo se sabe, caen directorios, mueren empresas, desaparecen gobernantes, tiemblan las monarquías. La verdad destruye a la ilusión. Y lo peor es que no parece haber forma de esconderse.

 

            Existen, también, otros modos más sutiles y efectivos de destruir a las ilusiones que sustentan, aún, el orden viejo de la plutocracia. Son todas aquellas conexiones con la sabiduría que provienen de las miríadas de modos novedosos de educación que están brotando por todos lados.

 

            Estos modernos destructores de ilusiones tienen como blanco los milenarios vínculos de las personas con el miedo y el odio. Propician el reconocimiento y la aceptación (que no significa aprobación ni resignación) de la por ahora inevitable dualidad humana. Proponen como método aprender a besar al Sapo, a calmar a la Bestia, y reinaugurar los contactos personales con la Bella, esa síntesis de HEFESTO, AFRODITA y ATENEA que todos llevamos dentro.

 

            Destruir los viejos vínculos, los rígidos mandatos, las relaciones inservibles, para construir el nuevo puente hacia el futuro creador del hombre. Con Sabiduría, Amor y Poder.

 

            Ahora bien, ¿cree alguien que es posible LUCHAR CONTRA esta plutocracia, y vencerla? ¿Habrá creído alguien hace 2000 años que era posible LUCHAR CONTRA el Imperio Romano, y vencerlo? ¿Cree alguien que es posible LUCHAR CONTRA tanta corrupción, y vencerla?

 

            La destrucción proviene, en realidad, de las propias fuerzas inconmensurables que la propia plutocracia maneja  con asiduidad y total inconciencia de las consecuencias de sus actos. Acumular dinero, matar, esclavizar, corromper, hambrear, robar, no son cosas que puedan realizarse con absoluta impunidad, como pareciera indicarlo la soberbia ignorante con la que se conducen los integrantes de la Plutocracia Global.

 

            El manejo incorrecto de esas poderosas energías genera consecuencias inevitables, obedeciendo a leyes naturales poco conocidas, cuya síntesis genial ha sido registrada para consulta pública y libre en dos de los numerosos libros sagrados: “cosecharás lo sembrado”, porque todo se sabe y además queda registrado; o la Ley del Karma, o más propiamente la Ley de Retribución, de las cuales es posible consultar inagotable bibliografía. Eso en lo que respecta a los individuos, grupos o naciones que operan con las energías citadas.

 

            Pero la pregunta  que surge ahora es otra: ¿por qué es posible afirmar con tanta precisión la inevitable autodestrucción del casi omnipotente orden plutócrata?

 

            Varios historiadores han tratado de desentrañar el secreto de la muerte de sociedades y civilizaciones. ¿Cómo fue posible que el poderosísimo Imperio Romano, altamente organizado y militarizado, permitiera la penetración de los bárbaros hasta culminar en la  violación de las patricias romanas? La única explicación es que el Imperio ya estaba destruido por dentro. Era sólo una cáscara gigantesca que cubría una estructura corrompida, podrida, autoaniquilada.

 

            Las causas profundas de estos fenómenos sociales han sido explicadas por Toynbee como la némesis de la creatividad. Los gobernantes, desconectados de las ideas creativas,  terminan apelando a la fuerza para imponer a los gobernados ideologías y prácticas extrañas que no le gustan ni le sirven a nadie, pero que son presentadas como soluciones únicas que contribuyen, seguramente, al sostenimiento del gobernante en el poder. Ello genera un acopio monopólico del poder, que se manifiesta como alguna forma de plutocracia militarista. No hay creatividad altruista, sino tiranía egoísta. Muy pronto ese poder genera una expansión territorial impresionante, que termina en la dominación de todo lo visible hasta el límite de sus posibilidades de control hegemónico. Es un enorme globo inflado, ¿relleno de qué?. De relaciones en las que priman el egoísmo, el sometimiento, la esclavitud, la desigualdad, la separatividad, el miedo, el odio, la desconfianza, la corrupción, la injusticia, la impunidad, el asesinato, el magnicidio (“¿Tú también, hijo mío?”, fueron las últimas palabras de JULIO CESAR dirigidas a BRUTUS). En síntesis, el globo inflado está relleno de pésimas relaciones humanas, autocondenado a  muerte por su propia radicación en el egoísmo, el miedo y el odio, condicionantes involutivos por su tendencia inevitable hacia la oscuridad materialista.

 

            Esta oposición polar a las fuerzas evolutivas, poderosísimas, genera la destrucción final, de la que emerge, triunfante, una nueva religión como expresión renovada de la creatividad humana, en la que se basa el futuro desarrollo planetario.

 

            Ningún producto humano generado en el miedo o en el odio es capaz de resistir indemne los embates de la vida.

 

            Sólo el amor es la fuerza cohesiva, el pegamento capaz de unir en forma indisoluble las creaciones de los dioses. Y de los hombres.

 

            Los productos concebidos en el miedo repelen. Son rápidamente descartados por el mercado. Perecen.

 

            Aquellos que generamos en el amor son magnéticos, atraen, son bellos. Permanecen. Son, en realidad, inmortales.

 


CAPÍTULO 21

 

 LOS CONSTRUCTORES

 

 

 

    L

os constructores consideran probable la hipótesis de que el dinero es la manifestación concreta de una poderosa energía espiritual, muy necesaria para el desarrollo de las mejores potencialidades de la humanidad. No creen, como muchos, que el dinero es caca. Saben, por haberlo experimentado, que por su intermedio pueden concretarse cosas excelentes para la vida. Saben también que el dinero puede ser empleado para cometer los peores crímenes contra la vida. Porque una cosa es la energía, y otra muy distinta lo que los hombres hacemos con ella. La clave es la motivación íntima, personal, profunda: ¿Para qué hago lo que hago?  ¿A quién le sirve?

 

            Cuenta el mito que Parsifal era un muchacho simple, puro, que tuvo (como casi todos nosotros) una oportunidad notable durante su adolescencia. Pudo visitar el Castillo y se le dió la oportunidad de hacer La Pregunta. Pero sintió mucho miedo, porque jamás le habían dicho que esas cosas podían ocurrir, y permaneció en silencio al tiempo que El Castillo se esfumaba. Hizo su camino, vivió una vida  activa , pudo cumplir su sueño de derrotar en combate al Caballero Rojo, y fue proclamado él también Caballero del Rey por su hazaña. Amó y fue amado, cumplió sus deseos; pero cuando estaba en la cúspide de su triunfo le apareció en plena plaza La Megera, una bruja terrible que le hizo ver con palabras tremendas la inutilidad, la futilidad de todos sus logros, y lo mandó a aprender a vivir. Cuando estaba en la más negra de las depresiones, volvió a  verse dentro del Castillo. Y esta vez hizo La Pregunta: ¿A quién le sirve...? Dicen que el que se anima a preguntar, siempre, pero siempre obtiene la respuesta. Sólo hay que aprovechar la oportunidad, que es fugaz.

 

            Los constructores no temen preguntar, ni  preguntarse.

 

            Los constructores son, también, destructores. Conocen en carne propia el filo de la espada de ATENEA, y están aprendiendo a usarla. Saben que la educación es una profesión sagrada y que es el antídoto milenario más eficaz contra la ignorancia. Por eso continúan estudiando. Comprenden que Sócrates no bromeaba cuando dijo “Sólo sé que no sé nada...”. Consideran que Buda tampoco, cuando señaló la posibilidad de una vida sin dolor. En esta  Tierra.

 

            Los constructores son personas libres y alegres que no tienen miedo.

           

             Juegan en y con la vida.

 

            Desdramatizan.

           

            No se pre-ocupan. Se ocupan, si es necesario. Si no es necesario, no.

 

            Hablan cuando son escuchados.

 

            Actúan cuando es adecuado, sin esperar resultados.

 

            Comparten una visión. La de hacer de esta tierra un planeta consagrado a la vida, donde cada ser pueda desarrollarse en plenitud, para lo cual sólo hace falta crear relaciones de muy alta calidad. Con uno mismo. Con el otro. Con los otros. Con todo lo que existe. Incluido, por supuesto, el dinero.

 

            La época que viene es su época.


EPÍLOGO

 

 

 

 EL FIN DE LA ESCASEZ

Los administradores financieros de los recursos abundantes

 

 

 

    E

ntre los constructores ocupan un lugar preponderante los administradores financieros de los recursos abundantes. La conciencia creciente de la estupidez intrínseca de las insensateces plutócratas (armas, drogas, usura planetaria y consumismo) está generando un proceso educativo que por supuesto aún no ha culminado, pero que presagia resultados sumamente interesantes.

 

            Además de la proliferación de las comunidades autosuficientes, de las organizaciones no gubernamentales, de las asociaciones sin fines de lucro, de las “empresas vivientes” que describe Arie De Geus, de las “empresas magnéticas” que anuncia Enrique Mariscal, de los bancos europeos que prestan dinero tomando en cuenta principalmente la calidad social de los proyectos  a financiar, del Grameen Bank, de la creciente comprensión del significado y la importancia de los conceptos de solidaridad y sinergia, de todos los signos claros de lo que nace y también de lo que muere, es necesario que la Organización  de las  Naciones Unidas genere un movimiento tendiente a sustituir o a transformar a las instituciones que se ocupan actualmente de servir a los intereses de la plutocracia egoísta. Allí  encontrarán su campo de acción los nuevos administradores de la abundancia de dinero, y de la transitoria escasez de los recursos no renovables que hoy se emplean como fuentes de energía y de polución mundial.

 

            La globalización, vocablo relacionado con la expansión monopólica del poder materialista, ha servido también para introducir en las mentes de los hombres el concepto y la visión de la humanidad una, cuya salud depende del cuidado y de la salud de todas sus células. Ningún hombre se siente pleno si tiene un cáncer “sólo en el riñón derecho”, o “algo de lepra en  el pie izquierdo”, o si la nena está “un poco drogada”. La humanidad tampoco.

 

            El dinero, elemento abundante y de producción gratuita, como vimos, podría emplearse para los siguientes propósitos, todos ellos muy simples y baratos:

 

            - para educar a todos los niños del mundo a fin de que aprendan qué hacer con su instinto, con su intelecto y con su intuición. Con HEFESTO, ATENEA y AFRODITA, las poderosas energías que los integran y que al mismo tiempo están a su disposición. Abundantemente. Gratuitamente.

 

            - para permitir a  todos los adultos del mundo explorar, experimentar y expresar tales energías por medio del trabajo libre o del ocio creador.

 

            - para ayudar a todos los ancianos del planeta a “entregar el equipo” en paz y con dignidad y alegría, sabiendo que AFRODITA, ATENEA Y HEFESTO son inmortales, como todos nosotros.

 

FIN

(Pero en realidad, TODO EMPIEZA AHORA)



* Editorial Errepar, 1997