Ensayo

 

 

 

 

 

CARLOS TERESCHUK


 

 

INDICE

 

INTRODUCCIÓN

 

 

CAPITULO I               El Poder Abundante

 

CAPITULO II              El Amor Abundante

 

CAPITULO III             La Inteligencia Abundante

 

CAPITULO IV            La Armonía Abundante

 

CAPITULO V             La Ciencia de la Abundancia

 

CAPITULO VI            El Idealismo Abundante

 

CAPITULO VII           El Orden de la Abundancia

 

 

 

EPILOGO                   La Nueva Economía de la Abundancia


INTRODUCCIÓN

 

 

 

            Toda la estructura pseudo-científica de la economía moderna es una especie de gigante con pies de barro, porque está basada en el concepto de escasez.

 

            El resultado de tal enfoque miope de la realidad está a la vista.

 

            Hoy, a fines del siglo XX, a las puertas del Tercer Milenio, los hombres (y las mujeres) se matan o se esclavizan, o se venden, o se prostituyen, o viven una vida miserable, por el deseo de poseer algunas cosas triviales o ilusorias, que se consideran valiosas por el solo hecho de ser escasas o efímeras.

 

            El dinero, el oro, la seguridad material, el deseo de prolongar la vida física, las drogas de todo tipo, el poder político, la fama, el placer sexual, algunos ídolos, alguna que otra ideología (especie en extinción, si las hay).

 

            Este libro es un intento de demostrar que en todas las áreas de la expresión humana, la abundancia, la permanencia, la disponibilidad y la belleza son las claves de los medios que deberá aprender a administrar el hombre, cada hombre, la humanidad toda.  Debemos prepararnos para administrar la abundancia, al tiempo que piadosamente, amorosamente, será necesario ayudar a morir a los gigantes con pies de barro que han contribuido a hacer del mundo lo que es: una mezcla inevitable de lo más horrendo y de lo más sublime de que es capaz el hombre.

 

            Son épocas de parto.  Hay muchas bolsas a punto de romperse.  Depende de cada uno de nosotros que haya un nacimiento o un aborto en la propia vida.

 

            De cualquier modo, la humanidad está naciendo a una nueva vida en la que una de las claves es la Economía de la Abundancia.  Para demostrarlo, haremos preguntas profundas y jugaremos abundantemente con las respuestas

 

            Está muy lejos de nuestra motivación el ser proféticos o predictivos respecto de este asunto vital.   No es nuestra intención cambiar la forma de pensar de nadie, ni  agredir a ningún credo ni escuela de pensamiento en modo alguno.   Simplemente se trata de una expresión muy personal de ideas, hechos y probabilidades que están en el aire y son patrimonio de todos.  Si algo de lo que contiene este libro, querido lector, te sirve, estás en libertad de usarlo.  Si no te sirve, igualmente estás en plena libertad para no emplearlo.  Y todos en paz.

 

 

Carlos Tereschuk

 

Valle Verde, Acuario de 1996  
                                  

 

CAPITULO PRIMERO:  El Poder Abundante

 

 

 

Bill Gates

 

            El poderoso dueño de Microsoft anunció a fines de 1995 que al llegar a los 50 años de edad se desprendería de toda su fortuna, calculada en 13.000 millones de dólares.  Cuando le preguntaron si les dejaría dinero o bienes a sus hijos, informó al asombrado periodista que lo único que intentaría darles era una buena educación y nada, pero nada de dinero.

 

            ¿Qué le pasa a Bill Gates?   ¿Está loco?

 

            Un triunfador, un hombre que tiene acceso a Clinton, que sometió a un gigante como IBM a sus condiciones comerciales, repentinamente efectúa una denuncia pública que, como mínimo, cuestiona la posesión de bienes materiales como meta deseable para él y para sus hijos.

 

            No queremos explicar ni cuestionar a Bill Gates.  Tomamos sus declaraciones como un indicio notable acerca del sentido que están tomando los cambios en los tiempos que corren.

 

 

¿Qué significa el poder para los hombres?

 

            Independientemente de los medios, que varían a lo largo de la historia, el Poder se manifiesta como la capacidad de crear algo o la capacidad para destruir algo creado.

 

            El poder de los hombres se ha manifestado, según el historiador inglés Arnold Toynbee, en la creación, florecimiento y posterior destrucción de 21 civilizaciones, de las cuales muy pocas continúan con vida.

 

            Una civilización nace y crece cuando los que tienen el poder conectan con ideas que resuelven necesidades reales del conjunto, y las ponen en práctica con el concurso de todos.  Toynbee las denomina “minorías creadoras”.  Cuando los que dominan conectan con enfoques que no satisfacen necesidades grupales de la civilización, sino las propias, se transforman en “minorías dominantes”.  Inevitablemente luego de algunos tiempos revueltos, la civilización muere, generalmente a manos de los bárbaros externos y de los internos excluidos, los que a su vez crean una nueva religión, y el ciclo prosigue.

 

            Lo mismo ocurre con los gobiernos nacionales, con las empresas, con los grupos humanos, con las familias, con las parejas, y finalmente, con cada uno de nosotros.

 

            Hay un Poder que mata, tarde o temprano, ya sea en algunos meses o lustros o en pocos milenios, todo lo que el hombre construye.  Desbarata todo lo que posee.  ¿Qué sentido tiene tanta muerte? . ¿Hay algo, o alguien, que se haya salvado de la muerte, que haya tenido el poder de vencer a la muerte?

 

 

Las catacumbas romanas y Walt Disney

 

            Adentrarse en una catacumba romana es una experiencia que nos conecta con una mezcla de energías muy poderosa: la esperanza, innato poder humano que tiene que ver con la posibilidad de vencer a lo invencible, y la ignorancia, que es una de las manifestaciones de la oscuridad, del miedo.

 

            Las catacumbas existen porque los primeros cristianos creían en la resurrección de la carne.  Entonces, consideraban necesario enterrar los cuerpos en áreas identificables.  Los romanos, que no compartían tales creencias, no permitían la proliferación de cementerios.  La solución fue la práctica secreta y subterránea del rito de la inhumación.

 

            Cuando se recorren estas tétricas tumbas colectivas, es posible percibir la magnitud casi increíble que puede alcanzar el poder de la superstición.

 

            Walt Disney permitió que su cuerpo fuera conservado en frío, con la esperanza de que en ese período limitado de conservación, la ciencia médica encontrara una cura contra el cáncer.

 

            Las catacumbas, Walt Disney y los cementerios-parque demuestran que en la civilización occidental continúa vigente con toda su fuerza la mezcla de esperanza e ignorancia.

 

            Durante dos mil años la ciencia ha tratado de vencer a la muerte física, y las instituciones religiosas han sostenido la creencia casi infantil de la resurrección de la carne.

 

 

La conexión con el Poder Destructor

 

            Tal mezcla, y su increíble supervivencia, podrían clasificase en un futuro cercano, como la más colosal huevada cósmica, si no fuera porque su origen se cimentó en la muerte de millones de seres humanos que percibían que el hombre es algo más que su cuerpo físico.

 

            La Santa Inquisición se ocupó, prolijamente, de que los científicos occidentales que vivieron en el último milenio, no investigaran ni hicieran hipótesis que no fueran estrictamente materiales, y eso dentro de ciertos límites.

 

            Semejante poder terrenal posibilitó dos cosas importantes: la primera fue que la ciencia occidental evolucionó hasta generar un conocimiento muy completo de la parte material de la realidad, que culminó con el descubrimiento de un poder oculto en la materia, que le permite al hombre una enorme capacidad de destrucción.  La segunda, una ignorancia casi perfecta en la cultura occidental de todo aquello que tiene que ver con lo no sensorio o con lo no material.  Completando la sinfonía destructora, el mismo Einstein destruye los cimientos de la ciencia materialista al expresar, con su famosa ecuación E = mc2 (la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado), que en realidad la materia no existe.  Es, tan sólo, una manifestación de la energía, hipótesis confirmada por la bomba atómica.

 

 

¿Qué muere?

 

            En el caso de una civilización, muere la organización caduca que detentaba el poder, la forma en que se apoyaban los poderosos.

 

            Sobreviven los elementos esenciales de la civilización:  los seres humanos que la integraban quedan liberados de la forma caduca, imperfecta que los sometía, tanto a los mandantes como a los mandados, y pueden así generar nuevos intentos de civilizaciones más perfectas.

 

            Sobreviven también las expresiones más etéreas de la civilización, como las obras del arte y de la cultura, sus expresiones científicas y religiosas, subsisten como patrimonio de la humanidad, como contribución valiosa al espíritu humano.

 

            Pasa lo mismo con una organización internacional,  con un gobierno nacional, con una organización mafiosa, con una pareja, y finalmente con cada uno de nosotros.  Muere la forma imperfecta, para dar lugar a que la vida se exprese en nuevas formas más adecuadas y perfectas.

 

            Todo lo que vemos, morirá, para liberarnos de los resultados de nuestros experimentos que aún son fallidos.  Pero veamos el testimonio de alguien que sabe.

 

“Como conozco el tema, tanto por la experiencia en el mundo externo como por la expresión de la vida interna, diré que:  La muerte no existe.  Como bien saben, hay una entrada en una vida más plena.  Hay liberación de los obstáculos del vehículo carnal.  El tan temido proceso de desgarramiento no existe, excepto en los casos de muerte violenta o repentina, entonces lo único desagradable es la sensación instantánea y abrumadora de peligro y destrucción inminentes, y algo que se parece a un shock eléctrico.  Nada más.  Para los no evolucionados, la muerte es un sueño y un olvido, porque la mente no está bastante despierta para reaccionar, y el archivo de la memoria está prácticamente vacío.  Para el ciudadano común y bueno, la muerte es la continuidad en su conciencia del proceso de la vida, y lleva a cabo los intereses y tendencias de esa vida.  Su conciencia y sentido de percepción son los mismos e invariables.  No percibe mucha diferencia, está bien cuidado, y a menudo no se da cuenta que ha pasado por la muerte.  Para el perverso y cruel egoísta, el criminal y esos pocos que viven únicamente para el aspecto material, se produce esa situación denominada  “atados a la tierra”.  Los vínculos que han forjado con la tierra, y la atracción hacia ella, de todos sus deseos, los obliga a permanecer cerca de la misma y de su último medio ambiente terreno.  Tratan desesperadamente por todos los medios posibles, de ponerse en contacto y volver a penetrar en él.  En contados casos, un gran amor personal por quienes han dejado, o el incumplimiento de un deber reconocido y urgente, mantienen a quienes poseen bondad y belleza, en semejante situación.” 

 

(Testimonio de un Maestro del Tibet)

 

 

 

La conexión con el Poder Creador

 

            Como hemos visto, nuestra conexión con el Poder destructor ha sido larga y exitosa.  Como seres humanos, hemos llegado a darnos cuenta que “todo verdor perecerá”, que además todo eso tiene un sentido, y que hemos desarrollado ese poder hasta tal punto que es posible borrar a la humanidad entera de la faz de la Tierra, por medio de una guerra atómica.  Lo cual no es poco.

 

            Percibimos con gran claridad que es un Poder Abundante, que no tiene límites conocidos, y del que no se salva ningún hombre ni ninguna de las organizaciones creadas por el hombre.

 

            Sin embargo, ésto no es exactamente así.  Las mitologías y algunas religiones nos cuentan que hubo hombres que triunfaron sobre la muerte.

 

            Su conexión con el aspecto Creador del Poder era tal, que lograron vencer al Gran Destructor.

 

            A nuestra civilización estrictamente materialista le está faltando perfeccionar su conexión con el abundante Poder Creador.

 

            Ni la criatura de Frankenstein, ni los transplantes de órganos, ni la robótica, ni los experimentos biogenéticos son la respuesta al misterio que significa para Occidente esa capacidad creadora del espíritu humano.

 

            Hércules, Buda y Cristo, entre otros, superaron los límites de la mera mortalidad física.

 

            Este no es un libro mitológico ni religioso, pero no existe otro modo de ilustrar adecuadamente nuestra pobre conexión con la creatividad y la vida, que comparar nuestras existencias de sufrientes e ignorantes pedidores con las de aquellos hombres que dejaron notables huellas en la conciencia de la humanidad como los únicos que volvieron de la muerte, para seguir creando eternamente.

 

 

La Administración de los Poderes Abundantes

 

            Conocemos, con cierta precisión, los alcances y la enorme abundancia de la energía Destructora que, hasta cierto punto, es capaz de manejar el hombre.  La energía eléctrica, la energía de las armas, la energía nuclear, la energía del dinero, la energía de los medios de información, la energía química.  Esa parte “manejable” no incluye, por supuesto, ni los terremotos, ni los huracanes, ni las inundaciones, ni la capa de ozono, ni el cáncer, ni el SIDA, etc.

 

            Desconocemos todavía los modos en los que el hombre pueda ser capaz de manejar energía de Creación de similar magnitud.  Ni los frutos de las civilizaciones, ni los triunfos de la medicina, ni los viajes espaciales son equiparables a la tremenda magnitud del sufrimiento y de la muerte propia y de los seres queridos, sin hablar de la posibilidad de destrucción total por el holocausto nuclear.

 

            La administración de los poderes abundantes deja mucho que desear, si partimos del hecho concreto, real, que nos indica que las empresas mundiales más poderosas del planeta son, en ese orden, la fabricación de armas y la producción y el tráfico de narcóticos.  Las motivaciones esenciales de estas organizaciones son la esclavitud, la destrucción y la muerte.

 

            El entero sistema de poderes restante está en consecuencia, sometido consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, al enfoque destructor prevaleciente de estas minorías dominantes.

 

 

¿Sumisión o Soberbia?  :  Sensibilidad

 

 

            Lo que también parece claro, es que la sumisión, el sometimiento temeroso y pusilánime no es el camino.  Tampoco el otro polo, el de la soberbia ignorante, esa actitud que nos hace creer que por cualquier razón (raza, credo, color, posesiones, educación, nacionalidad) estamos separados o aislados de los resultados del movimiento del abundante poder destructor.

 

            Ni sumisión ni soberbia.  Probablemente el camino sea la sensibilidad.  Estar atentos para percibir la insondable magnitud de los poderes de los que estamos hablando.  Intentar, por medio de la fina sintonía de nuestro intelecto, captar las leyes que generan los movimientos de la energía de destrucción.

 

            Esto presupone la aceptación de tres hipótesis:

 

1)      El hombre es capaz de manejar una pequeña parte del Abundante Poder Destructor.  Con todo, esa pequeña parte  puede producir la destrucción de la humanidad, y no está siendo administrada para el pleno beneficio de la raza humana.

 

2)      Parece esencial suponer “a priori”, que las leyes que impulsan el movimiento del Abundante Poder Destructor son inteligentes (y eventualmente inteligibles para todos aquellos hombres que pueden llegar a afinar su sensibilidad perceptiva) y que responden a una idea de perfeccionamiento y evolución de la humanidad.

 

3)      El hombre es un ser autoconsciente que tiene la libertad para elegir qué hacer con las energías que maneja.

 

 

¿Gozo o sufrimiento inútil?:  un destino autocreable

 

            Si un hombre, una pareja o una empresa cualquiera toman plena conciencia de que el libre albedrío existe, que existen también energías poderosísimas que no percibimos sino a través de sus efectos, y que hay posibilidades de que los movimientos de esas energías respondan a leyes inteligibles, las opciones para planear con inteligencia todas nuestras elecciones vitales son dos: o intentamos estudiar y estar atentos para captar el sentido de esos movimientos, o seguimos jugando a la ruleta rusa con cada elección que hagamos.

 

            Porque además, si realmente la vida y la muerte tienen un sentido y mi vida está enfocada en el mismo rumbo, a pesar del dolor estaré viviendo una vida de goce pleno.

 

            Si permanezco en la ignorancia, jamás llegaré a saber de dónde vienen los tiros.

 

            Si sé y mi vida tiene otro sentido distinto del que tiene el Poder Abundante, sabré que he elegido conscientemente el método “B”: aprender, pero a  las patadas en el culo. ¡Y qué patadas, por Dios!

 

            El solo planteo de estos enfoques podría tener en la vida de cada uno de nosotros un efecto casi mágico:  la eliminación de la queja.  Enormes cantidades de energía que podríamos dedicar a fines más útiles.

 

 

¿Qué hizo Hércules con el Abundante Poder Destructor?

 

            El octavo trabajo de Hércules consistió en enfrentarse con la Hidra de Lerna, un terrible monstruo de 9 cabezas que vivía en un pantano,  oculta en una caverna donde la noche es perpetua, y que asolaba a  la región.

 

            Su aliento era mortal para cualquiera que se le acercara, y tenía además la costumbre de devastar las cosechas y los ganados con que la gente se alimentaba.  Una síntesis notable del poder de contaminación y del poder del hambre.  Cualquier semejanza con las situaciones actuales de nuestra sociedad industrial,  o con las situaciones personales derivadas de la desnutrición y la falta de una vida sana, podría considerarse una mera casualidad si no fuera tan clara.

 

            La Hidra era una especie de serpiente que tenía 9 cabezas.  Su poder residía en el hecho de que si le cortaban una, le nacían 3 nuevas cabezas.  Así son nuestras emociones.  Si las reprimimos, en algún momento surgen multiplicadas.  Una interpretación posible es que las 9 cabezas serían el miedo, el odio, el orgullo, la crueldad, la separatividad, la ambición desmedida, la comodidad, la avaricia y el deseo sexual desbocado.

 

            La Hidra es, en realidad, esa parte de Hércules (o de cada uno de nosotros), que se resiste a la iluminación, (vive en una caverna de perpetua noche).  Nuestro polo en sombras.

 

            El combate de Hércules contra la Hidra fue tremendo.  Luchó infatigablemente, pero no logró vencerla.  Hasta que, al borde de sentirse asfixiado por las emanaciones del monstruo, recordó algo que su maestro le había aconsejado como único recurso para triunfar.  Hércules se arrodilló, y empleando todas sus fuerzas, levantó a la Hidra del pantano y la sacó a la luz del día.  Allí se terminó su poder y Hércules pudo cortar de un golpe las 9 cabezas.  Cuenta el mito que entonces surgió una décima, a la que el héroe reconoció como una joya y la guardó bajo una roca.

 

            Nos elevamos arrodillándonos, reconociendo con humildad nuestras zonas oscuras, sacándolas a la luz del intelecto.  Ganamos renunciando, trayendo a la conciencia nuestras motivaciones ocultas.

 

            En estas épocas hay muchas personas que sacan a la luz las cuestiones oscuras de la vida social y personal:  la corrupción, la codicia, la lujuria, el odio, la rabia, la estupidez, etc.  Es una etapa en la que se exhiben los trapitos al sol.  La materia en descomposición flota, y podemos reconocerla como tal.

 

            La contaminación existe en varios puntos del planeta.  El hambre también.  Y todos podemos verlos, del mismo modo que vemos los desperdicios flotando en el río.

 

            Si  los asumimos conscientemente, si nos hacemos cargo de los desperdicios que generamos como individuos y como sociedad, será posible conquistar la joya de un inconsciente iluminado e integrado, que tiene un poder notablemente abundante,

 

 

            “Si sacas a la luz lo que está dentro tuyo, lo que saques, te salvará.

            Si no sacas a la luz lo que está dentro tuyo,aquello que no saques te destruirá.”

 

 

¿Cómo andan nuestras Hidras?

 

            El único modo de terminar con las guerras es iluminar con la mente el odio y el miedo que residen en cada corazón humano.

 

            El único modo de finalizar con el narcotráfico es iluminar la ignorancia que nos impide darnos cuenta, a cada uno de nosotros, que nuestro cuerpo es capaz de fabricar gratuitamente hormonas miles de veces más poderosas y efectivas que las drogas que nos esclavizan y nos destruyen.

 

            El único camino posible es la transformación personal, la conquista de la propia Hidra.

 

            El terrible monstruo que creemos ser en secreto, es en realidad un dios dormido, un ángel que nos mira desde hace largo tiempo, esperando que despertemos.

 

            El único modo de terminar con el hambre en el mundo es darle de comer al hambriento.  La capacidad de generación de alimentos es increíblemente abundante.  Con la tecnología actual, en 10 m2 de tierra puede cultivarse alimento para una persona durante toda su vida.  Eso significa que tres o cuatro estancias grandes de la Argentina sobran para dar de comer a los 6.000 millones de habitantes del planeta. ( Sí, lector.  Sólo hacen falta 600.000 hectáreas de cultivo orgánico intensivo...).  Sin residuos deletéreos.

 

            Todo lo demás no es economía.  Son explicaciones inútiles.  Los políticos y los tecnócratas tienen que resolver.  Se los ha elegido para resolver, no para explicar que no se puede.  La escasez sólo existe en sus mentes.

           

              Si no resuelven, otros lo harán.  NO son tiempos para seguir hablando.  ¿O quieren que nos devore la Hidra?

 

 

Ni acumular ni reprimir.  Más bien soltar, fluir

 

            Aparentemente, no hay mucho margen para equivocarse con el Abundante Poder Destructor.  Si manejamos mal su energía, parece que nos enteramos rápido.  Los cristianos decimos “cosecharás lo sembrado”.  Los hindúes prefieren llamarlo “la ley de retribución o karma”.  Si nuestra acción no satisface alguna necesidad humana, parece que no sirve.  Si acumulamos energías que están diseñadas para fluir, como el dinero, ese endicamiento se descerraja rápido. “Los usureros mueren de cáncer”.  Si reprimimos y nos guardamos algo que no nos sirve para vivir, como el odio, el rencor, la agresividad, nos enfermamos.  Si mantenemos relaciones de sometimiento, de soberbia o de odio, enseguida se nos crea los que se denominan “infiernos portátiles”.   Hay que estar atento.  Una de las claves parece ser dejar de pedir.  Comenzar a dar. 

           

            ¿Bill Gates se habrá enterado de ésto?.

 

            Ya están esbozados los puntos más interesantes de la abundancia destructora.  El resto del libro intentará conectarnos con algunos enfoques útiles en relación con la abundancia creadora que la vida ha puesto a disposición del hombre.


CAPITULO SEGUNDO:  El Amor Abundante

 

 

 

El amor está en el aire

 

            Suele decirse que vida es relación.  Si no hay relación, no hay vida.  El amor es una energía vital abundante que nos permite crear relaciones de alta calidad.

 

            Una canción popular lo describe así:

 

                        “Love is in the air

                          every moment, every where”

 

            El amor está en el aire, siempre, y en todas partes.

 

            O, como dice la Biblia, es en el amor donde vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

 

            Pero, por una serie de razones, vivimos más frecuentemente conectados con el miedo que con el amor.

 

            Somos como ese pececito que le decía al padre:  “Papá, me gustaría conocer el océano”,  “Pero hijito, ¡Si estás en el océano!”.

 

 

El átomo no existe

 

            De acuerdo con los últimos enfoques científicos basados en la teoría de la relatividad, corroborados por la física cuántica y subatómica, el átomo no existe.  No queda nada de la primitiva y elegante teoría atómica, en la que todo el universo material podía ser explicado a partir de tres partículas interactuantes (el protón, el neutrón y el electrón).  Las investigaciones posteriores demostraron que esa belleza y simplicidad teórica se han perdido en cerca de quinientas subpartículas subatómicas.

 

                        En un punto, la partícula se transforma en onda.  En esa transición, no es ni partícula ni onda.  ¿Qué es?   Simplemente, es energía.  La energía es algo que tiene una cualidad determinada, que tiene el poder para moverse y que se manifiesta de distinto modos. Por ejemplo, en algunos ámbitos como lo que denominamos materia, en otros como lo que llamamos luz, en otros como lo que llamamos electricidad, en otros como el sonido. La energía es onda y a la vez es partícula.

 

            Cada uno de nosotros es, en esencia, un conjunto energético formado por las energías inteligentes del universo, un conjunto único e irrepetible.

 

            ¿Qué energía es la que evita que cada uno de nosotros se disipe en el espacio como los rayos del sol?  Es la energía del amor la que mantiene a eso que somos como una unidad viviente.  Esta energía se manifiesta como una fuerza de atracción.  Si no hubiera existido previamente en algún punto del Universo alguna relación amorosa, yo no existiría.  Si no existiera en este momento una poderosa atracción entre los elementos que me integran, me dispersaría como un soplo en el viento.

 

 

¿Qué es el amor?

 

            Mors, en latín es muerte.  A-mor puede ser leído etimológicamente como no-muerte:  Amor es sinónimo de vida.  Amor es otro nombre de Eros, el creador de relaciones del Olimpo griego.

 

            Gracias a su relación con Eros, Psique es elevada a la inmortalidad por Zeus.  Psique es el nombre del Alma en griego, cuya vinculación con el amor es fundamental.

 

            Podemos decir entonces, basados en la ciencia y en la mitología, que el amor es el lazo que une toda relación, desde los vínculos intra e intercelulares, pasando por todas las creaturas minerales, vegetales, animales y humanas, hasta aquellas suprasensibles como el alma.  Sabemos, además, que Dios es amor.

 

            El amor es esa energía que subyace en todas las manifestaciones perceptibles e imperceptibles de la vida.   Ninguna creación existe sin amor.  Ninguna construcción se sostiene sin amor.

 

            Es la energía clave de la creación.

 

            En el hombre, la conexión con el amor, que es la atracción entre los polos opuestos, genera las siguientes posibilidades creativas:

 

1)      En el plano físico, la relación del hombre y su polo opuesto, la mujer, da por resultado la reproducción de la especie.

 

2)      En planos más sutiles, la aplicación de la energía vital al centro laríngeo, la garganta, órgano de la palabra, genera expresiones creadoras artísticas.  Algo así como elevar a la Hidra.  Escritores, pintores, músicos, empresarios, cantantes, transmutan energía vital en creatividad.

 

3)      El llamado matrimonio interno, la unión energética de la personalidad integrada con el alma, da por resultado el nacimiento del Hombre Creador, que puede multiplicar los panes y los peces, curar a los enfermos y resucitar a los muertos.  El Hombre Creador ha triunfado sobre la muerte.

 

            El destino del hombre es el de aprender a emplear, cada vez con mayor perfección, esa abundante energía que lo constituye y en la que está inmerso, que es la energía del amor.

 

            Aparentemente, la ley que opera en el caso de esta energía abundante es la ley de atracción, que se expresa en la unión de los opuestos.

 

            Todas las cosmogonías expresan que de la unión del Espíritu con la Materia nació el universo.

 

 

¿Pegoteo o Pelea?

 

            El amor es siempre productivo, como hemos visto.

 

            Por eso, no es una relación amorosa el tan habitual pegoteo posesivo.  Mi mujer, mi esposo, mis hijos.  “Tus hijos no son tus hijos, son los hijos e hijas de la vida”.

 

            Tampoco lo es la pelea.  “No nos une el amor, sino el espanto”.

 

            Una relación verdaderamente amorosa no es de pegoteo ni de pelea.  Es de proyecto.  El proyecto común.  Nosotros en relación con la totalidad de la vida.  Un proyecto que sirva a algún propósito creativo de la vida.

 

 

Donde hay esfuerzo, no hay amor

 

            ¿Y qué tiene que ver todo ésto con la nueva economía de la abundancia?

 

            Parece que existe una abundante y poderosa energía que está diseñada para unir todo lo que se nos ocurra construir.

 

            Podemos unir con miedo un equipo de trabajo, o una pareja o una empresa.  Pero no será productiva.  Sus frutos no serán buenos.  Se secará.  Porque el miedo no resiste al abundante poder destructivo que siempre opera.  El amor es el único adhesivo que soporta los embates del abundante poder destructivo.

 

            Si basamos cualquier empresa humana en otra cosa que no sea el amor, todo será difícil.  Costará mucho sostener algún tipo de equilibrio.  Los productos dulces serán amargos.  Los amargos serán más amargos.  Será un gran esfuerzo mantenerla viva.  Porque donde hay esfuerzo no hay amor.  Y donde hay amor, no hay esfuerzo.  Todo se desliza.

 

            Por eso “parirás con dolor” y “ganarás el pan con el sudor de tu frente”,  y así será hasta que aprendamos a vivir en el amor.

 

            ¿Con qué argamasa hemos unido nuestra relación de pareja?

 

            ¿Cuánto amor hay en mi trabajo?

 

            ¿Qué une, hoy, en esta nación, a los gobernantes y a los gobernados?

 

            ¿Tenemos un proyecto común?

 

 

El entusiasmo y el deseo

 

            Sabemos que hemos conectado con la energía del amor cuando estamos entusiasmados.  Nada ni nadie puede detenernos.  Nos sentimos plenos,  poderosos, bellos.   Por ejemplo, cuando nos enamoramos vivimos en el entusiasmo.  En-theus significa, en griego, tener a Dios adentro.

 

            El deseo, palabra un tanto vapuleada, es en realidad amor, puesto que se expresa mediante la atracción y la capacidad de unirse a lo que es amado.

 

            Este proceso es el mismo, ya se trate de cosas materiales, placeres que satisfacen la naturaleza sensual, la generación de una obra de arte, de una teoría científica o la creación de un sistema solar.

 

            El vínculo coherente, el pegamento que hace surgir a la luz las formas que satisfacen el deseo, es el mismo:  lo llamamos amor.

 

            El proceso involucrado es el de la satisfacción del deseo, y la generación de una relación o medio de contacto con lo deseado, que garantice una progresiva satisfacción a través de la capacidad de percepción y respuesta de lo deseado a lo que desea.

 

            En el hombre, se verifica un proceso de evolución en el que cada individuo transita desde la condición de ser un “obscuro objeto del deseo” hasta convertirse primero en esclavo de sus deseos y finalmente en el que no desea nada, porque sabe que ya tiene todo lo que necesita.  Deja de ser manejado por el deseo para convertirse en un distribuidor de amor y de sabiduría.

 

 

El amor no es una emoción

 

            El hombre controlado por el deseo está habitualmente centrado en su plano emocional y reacciona a las poderosas fuerzas del instinto o está dominado por el miedo.  El incipiente intelecto suele empeorar esa condición.  El hombre sufre más que el animal porque su mente le permite recordar el pasado e imaginar el futuro,  cosa que el animal no hace.  En esa situación, sufrimos también por lo que  imaginamos del futuro o por lo que recordamos del pasado.

 

            La capacidad pensante del hombre, que es su medio natural de conexión con la energía del amor, todavía está siendo usada para conectarlo desastrosamente con el miedo, condición que es empleada por numerosos educadores, publicistas y políticos, por ignorancia, o lo que es peor, con el solo objeto de hacer realidad sus propios deseos.

 

 

Las relaciones amorosas

 

            La educación venidera debería consistir en la utilización del amor abundante para conectar a cada niño, a cada hombre, con la verdadera composición de su naturaleza real, con la factibilidad y simplicidad de su conexión con el amor (y su consecuente desconexión del miedo), y con la visión de su destino innato de creador, en todos los ámbitos de su vida.

 

            Estamos diseñados para crear y sostener relaciones amorosas con todo lo que existe.

 

            Esto no es una mera expresión de deseos.

 

            La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal que se vende en todo el mundo como elemento generador de entusiasmo, de energía, de ganas de vivir.  Está científicamente comprobado que la glándula pineal, ubicada en el centro del cerebro, responde a impulsos luminosos, volcando, entre otras hormonas, la melatonina en el torrente sanguíneo en ciertas condiciones.

 

            Para lo cual es necesario estar conectado con la luz, con el amor, con la alegría.

 

            Si estoy conectado con el miedo, por más que me inyecten litros de melatonina, no va a cambiar sustancialmente mi vida.

 

            Desde hace varios siglos se considera a la glándula pineal como la sede del Alma.

 

            ¿Con qué estoy habitualmente conectado?  ¿con el miedo o con el amor?

 

            De esa conexión depende la calidad de mis relaciones con todo y con todos.

 

            De esa conexión hay un solo responsable: yo mismo.

 


CAPITULO TERCERO:  La Inteligencia Abundante

 

 

 

            Capítulo difícil.   ¿Quién se anima a afirmar que la inteligencia es una energía abundante en nuestro planeta?

 

            Sin embargo, a poco que nos detengamos a pensar, podemos apreciar la más excelsa obra de la inteligencia que se conoce.

 

            Es mucho más compleja y hábil que el conjunto de artefactos y robots de la misión Apolo, que le permitió al hombre por primera vez en la historia, pararse sobre la Luna.

 

            Es más letal que cualquier arma inventada hasta la fecha.

 

            Tiene la energía equivalente a una bomba atómica.

 

            Produce y emplea las drogas más poderosas y sutiles.

 

            Posee el poder de autorregeneración.

 

            No es un producto terminado.  Es capaz de aprender y evolucionar.

 

            Es el conjunto más autosuficiente de la tierra.

 

            Existen fundadas sospechas de que es esencialmente inmortal.

 

            Obviamente, estoy hablando de un hombre.  De cualquier hombre.  Del más pobre o del más rico.  Del ignorante o del intelectual más destacado.  Del político más corrupto o de la Madre Teresa de Calcuta.  Del borracho más perdido o de un Papa.

 

            Cada uno de ellos, cada uno de nosotros, compartimos las cualidades esenciales que nos caracterizan a los hijos del Padre Espíritu y de la Madre materia.

 

            La Abundante Inteligencia que generó el cuerpo físico del hombre puede ser parcialmente comprendida cuando se echa un vistazo a las ciencias médicas tradicionales.

 

            La perfección, la belleza, la capacidad de adaptación y de autocuración de un cuerpo humano, constituyen aún, a pesar de los avances científicos, un misterio apasionante para cualquier interesado.  También son un misterio las enfermedades, su origen y curación.  La medicina moderna, al operar sobre el aspecto material y concreto de las enfermedades, se ve restringida a la mera destrucción de los síntomas.   También en eso todos los humanos somos esencialmente idénticos.  Un presidente enfermo, es como un indigente enfermo.  Un millonario con cáncer no se diferencia de un campesino que tenga el mismo mal.  El cuerpo muerto de un poderoso dictador no es distinguible del cuerpo muerto de un linyera.

 

            ¿Qué hace que cada uno de nosotros sea único e irrepetible? :  las leves diferencias de grado que distinguen a nuestros cuerpos físicos, a los modos de funcionar emocionalmente, y a la delgada capa de culturización que puede hacer que el empleo de la mente sea sutilmente variado.

 

            El empleo de las facultades mentales es el que realmente genera en el hombre las distintas experiencias que pueden conectarlo con eso que denominamos Inteligencia Abundante.

 

            Podemos comprender este enfoque por medio de la Figura 1:

 


            Toda la humanidad está transitando del estadio A (IGNORANCIA), ejemplificado por ADAN, al estadio C (SABIDURÍA), cuyo modelo es el CRISTO RESUCITADO, para lo cual cada uno se transforma previamente en un PEDIDOR AUTOCENTRADO (estado B, correspondiente al BUDA).

 

            En nuestra condición de ignorantes, el nivel de percepción de la realidad nos impide el reconocimiento consciente de las energías que operan y que nos impulsan.  En esa condición, en realidad vivimos en armonía con todo lo que existe, y formamos parte del ecosistema en el que nos movemos sin darnos cuenta de nada, sin conocer nada.

 

            Este privilegiado estado es el que algunos libros describen como el Paraíso, el Olimpo, o el Nirvana, del que tenemos que alejarnos como ignorantes para retornar sabios.

 

            El hombre es expulsado del paraíso cuando decide probar la manzana del árbol del conocimiento.

 

            El famoso tema del pecado original transita por estos caminos.

 

            Todo el sufrimiento del hombre es consecuencia de conocerse como un ser dual, que vive literalmente tironeado por dos fuerzas que parecen divergentes, pero que en realidad generan la posibilidad de evolucionar.

 

            Si el hombre fuera un ser puramente espiritual, podría transitar desde A a C sin apartarse de su condición esencial.

 

            Si el hombre fuera un ser estrictamente material, jamás podría alcanzar el estadio de la sabiduría.

 

            Si el hombre no fuera un ser libre y autoconsciente, nunca sería capaz de percibir la diferencia.

 

            La atracción del deseo, la progresiva inmersión en la condición de pedidor autocentrado de cosas, de seguridad, generan toda la gama de experiencias humanas.  El proceso de involución, que significa la progresiva inmersión en el materialismo, la perpetua insatisfacción que generan los deseos satisfechos, nos llevan a la terrible condición de pedidores, en la que nada nos alcanza, buscamos seguridad donde no existe, andamos a mil sin saber hacia dónde, acumulamos, etc.  Vivimos apartados de la Inteligencia Abundante.  A lo sumo hemos trepado hasta obtener el mejor lugar en la cloaca.  La capacidad de discriminar entre perfume y hedor es innata en el hombre.  Si nuestro olfato no ha perecido, sepultado en las miasmas que supimos conseguir, es posible que nos guíe de retorno al hogar.  El olfato es una de las facultades espirituales del hombre.   Jasón y los Argonautas logran durante su viaje en busca del Vellocino de Oro, liberar de su castigo a Fineo, un adivino que le contaba todo lo que veía a la gente sin discriminara lo útil de lo inútil, sin darse cuenta que el conocimiento no es sabiduría.  Zeus lo condenó eternamente por su escaso olfato, a comer mierda luego que unas aves espantosas defecaban sobre su comida.

 

            Shakespeare escribió que “algo huele a podrido en Dinamarca”.

 

            Las aves de rapiña no tienen olfato y se alimentan de carroña.  En esos tristes estados de pedidores autocentrados insatisfechos, podemos llegar a guiarnos por la sabiduría de las plantas, que tienen la capacidad de transformar la caca en flor.  Nuestra vida puede transformarse instantáneamente, sin movimientos ampulosos, simplemente cambiando el sentido del esfuerzo.  Dejar de hundirnos.  Fluir hacia lo esencial.  La microtransformación personal de pedidor a dador es la base en la que se afirma el proceso evolutivo de la humanidad.

 

            Si empleamos las capacidades mentales para reconocer la naturaleza dual en nosotros, y las fuerzas que operan en este proceso, podremos acelerar la transmutación del conocimiento en sabiduría.  El hombre sabio es un dador natural.  Conectado conscientemente con la Inteligencia Abundante, sabe que es un elemento esencial en la tarea de crear un mundo donde sea posible la irradiación del perfume de la vida.

 

           

 

 

 

 

 

            ¿Qué sentido tiene esta sumersión en el dolor?   No lo sabemos.  Pero en este lamentable estadio de ignorancia y autocentramiento, al menos, nos queda la posibilidad de formular hipótesis.  Ninguna hipótesis tiene la pretensión de ser la Verdad.  Si estuviéramos conectados con la Verdad, no necesitaríamos hipótesis.  Lo bueno de las hipótesis es que nos permiten jugar un poco.   Para intentar una respuesta a la pregunta, recurriremos a las historias de dos hombres, cuyas vidas están íntimamente ligadas a este proceso de tránsito entre la ignorancia y la sabiduría por medio del desarrollo de las facultades de la mente.

 

            Prometeo fue un héroe, que, desobedeciendo instrucciones divinas, robó del Olimpo el fuego de la mente, del conocimiento, y se lo entregó a los hombres.  Más o menos como la serpiente y Eva.  El castigo no se hizo esperar.  Zeus encadenó a Prometeo a una roca (la materia).  Un águila le devoraba prolijamente durante el día lo que algunos mitólogos dicen que era el hígado, el que por las noches le volvía a crecer, para reiterar el sufrimiento cotidiano.  Hércules lo salvó.  Y finalmente, le fue concedida la inmortalidad a Prometeo.

 

            El probable significado de este mito podemos vincularlo a las recientes investigaciones científicas que se están desarrollando en relación con el sistema glandular endocrino del hombre.

 

            El timo es una glándula ubicada en el pecho, entre el corazón y el esternón, y es el órgano esencial del sistema inmunológico.  La actividad tímica está vinculada con la identificación de lo que es yo y lo que no es no-yo, base esencial del funcionamiento de los diversos medios de defensa que posee el cuerpo humano.

 

            La autoconciencia, el autocentramiento, es un estadio evolutivo ubicado entre dos estadios de unidad con lo esencial: la ignorancia y la sabiduría.  Este aparente estadio de separación, de autoconciencia, de centramiento en el yo, debe ser superado si queremos volver a la fusión con la Inteligencia Abundante.  El timo debe morir.

 

            De hecho, el timo muere.  En realidad, cuando estudiábamos este tema en un grupo de investigación, a uno de los integrantes se le encendió la lamparita.  El órgano que el águila le come a Prometeo, está en el centro del pecho, y no puede ser el hígado, según un dibujo antiquísimo.  Es el timo.  Para conectar con la inteligencia abundante, es necesario pasar del yo al nosotros (ver Fig.2)

 

 

 

 

Fig.  2

 

            La autoconciencia debe ser trascendida para dar lugar a la conciencia grupal solidaria.  La mente inferior debe someterse a la mente superior.  El intelecto debe transmutarse en intuición.  Observamos, también en la Fig. 2, la serpiente de la sabiduría.

 

            En todos nosotros la actividad del timo cesa alrededor de los 15 años, para darnos la oportunidad.

 

            La serpiente tienta a Eva y le da el elemento con el que convencerá a Adán: la manzana.  Luego son expulsados del Paraíso.

 

            La manzana, cortada según su plano horizontal, exhibe el resultado posible del atrevimiento humano:  la estrella de cinco puntas, el símbolo del hombre perfecto, del hombre sabio:

 

 

Fig. 3

 

 

            Todos estos “castigos” divinos hacia Prometeo, hacia Adán y Eva, pueden significar la amorosa advertencia para que no nos quedemos apegados al placer efímero del conocimiento de lo material, con lo cual nos perderíamos el gozo eterno de la sabiduría.

 

            Y realmente es difícil una elección consciente.   A pesar del sufrimiento inútil, del dolor, de lo efímero de la experiencia del placer, cómo no añorar la dulce exploración del enamoramiento, el éxtasis de la unión sexual plena, los momentos de verdadera amistad compartida, la sensación de unidad con la inmensidad del océano o de elevación que evoca la visión de las altas cumbres nevadas, la maravilla de la paternidad o maternidad inteligente y amorosa.

 

La trascendencia de la polaridad

 

            El rey, padre del príncipe SIDDHARTA, vivió hace 2.500 años en la India.  Intentó, por todos los medios a su alcance, evitarle a  su hijo cualquier tipo de sufrimiento o de dolor.  Lo consiguió temporariamente, aislándolo de la realidad cotidiana.  Todas las experiencias de Siddharta estaban cuidadosamente planeadas por el rey para que no hubiera en ellas el menor atisbo de sufrimiento, para que fueran placenteras.  Pero un día, cuando el príncipe Siddharta ya era un adulto, durante una visita a la ciudad, pudo conocer la otra parte de la condición humana: la vejez, el dolor, el hambre, las enfermedades, el sufrimiento, la muerte.  Allí se dio cuenta deque su misión en la vida sería la de encontrar el camino del fin del dolor.  Cuando lo encontró Siddharta pasó a la historia como Buda, que significa hombre sabio, iluminado.

 

            La clave de su enseñanza es que el dolor existe y que tiene fin.  El camino del hombre hacia el fin del dolor es el justo medio, el equilibrio entre los polos.  El espacio entre las polaridades tiene la entrada al camino del fin del dolor.  Si me identifico con un polo, la vida me trae el otro, hasta que aprenda.

 

            ¿Para qué sirve este tránsito por el valle de lágrimas del dolor?  Sigue siendo un misterio.  Pero no cabe duda de que cada travesía humana hacia la sabiduría genera seres que pueden triunfar sobre la muerte.  Seres cuya conexión con el amor es indestructible.  Seres poderosos capaces de concretar las ideas de la Inteligencia Abundante.

 

            La nube de ideas está allí, a nuestro alcance, esperando alcanzar las mentes de todos los que se hayan reconocido a sí mismos como dadores.  En esas ideas está la esencia de la solución para todas las necesidades de los hombres que aún tienen que recorrer el camino hacia la plena autoconciencia.  La condición de esta parte de la humanidad es la que posibilita que el resto pueda dar.  El que se da cuenta, el que tiene la visión, el que tiene poder, el que puede dar, es el que tiene la responsabilidad de ocuparse y de guiar a los que no ven más allá de sus narices.  Ninguna tribu salvaje, ninguna sociedad de la historia de la humanidad (so pena de desaparición), se olvida o abandona a los más débiles, a los menos capaces, a los niños, a los ancianos, a los enfermos, a los desocupados.  Tal sistema, de existir, estaría completamente desconectado de la Inteligencia Abundante.  Sus líderes, cual modernos Fineos, no tendrían seguramente la fortuna de deleitarse con el inefable perfume de la vida.

 

            El pedidor acumula.

 

            El dador sirve a las necesidades de los demás.

 

            Somos todos dadores.  ¿Cómo vivimos cada día, como pedidores o como dadores?


 

CAPITULO CUARTO:  La Armonía Abundante

 

 

            El conflicto ha sido el trasfondo de la vida humana en la Tierra durante todo el Siglo Veinte.

 

            La Primera Guerra Mundial 1914-1919.

            La Segunda Guerra Mundial 1939-1945.

            La Guerra de Corea.

            La Guerra Fría.

            La Guerra de Vietnam.

            La Guerra de las Malvinas.

            La Guerra del Golfo.

            La Tercera Guerra Mundial (financiera) en curso.

 

            Una línea del diálogo de la película El Padrino (Parte III) resume este último enfoque, cuando Luchesi le dice al futuro Padrino:

 

            “-  Las finanzas son un arma.  La política es saber cuándo tirar del gatillo”.

 

            El desequilibrio estructural que produce esta confrontación financiera mundial sale a la luz en la década del 70 con una de las más grandes transferencias de dinero a nivel universal:  la crisis del petróleo.  El precio del barril se decuplica.  La factura la pagan los Estados industriales occidentales.  Este enorme flujo de riqueza va a parar a las manos de la banca privada, que genera la primera creación humana realmente planetaria:  el sistema financiero universal.  Con el sustento tecnológico de las telecomunicaciones y de la computación, este sistema logra que la velocidad de las transacciones financieras se aproxime a la velocidad de la luz.  Además, cada persona en el planeta puede, si lo quiere, “depositar” sus valores en cualquier parte del mundo.

 

            Este sistema financiero, responsable, junto con los gobiernos ávidos de dinero,  de la generación de las deudas externas, es rápidamente empleado por los “lavadores” de dinero proveniente del narcotráfico, de la venta de armas y de su inevitable secuela: la corrupción administrativa.

 

            El desequilibrio estructural consiste en que las otras dos patas de la organización formal o visible de las naciones modernas aún no son universales sino que son nacionales: la organización política y la organización económica.

 

            Este hecho, sumado a la realidad que nos indica que el nivel de conciencia de los seres humanos se aproxima más al de un pedidor (que busca la Seguridad material propia y la de su núcleo familiar), que al de un dador, produce el fenómeno de la fuga de capitales hacia los sitios del mundo que se consideran más seguros.

 

            Las enormes energías monetarias que se mueven en este circuito, impulsadas por los deseos egoístas de acumular ganancias, denominadas eufemísticamente “capitales golondrina”, son capaces de desestabilizar cualquier economía nacional o comunitaria.

 

            La motivación que impulsa estos movimientos no tiene nada que ver con la Inteligencia Abundante, y pueden convertirse en un instrumento del Abundante Poder Destructor.

 

            Esta paulatina transformación del dinero en formas cada  vez más sutiles (monedas, luego papeles, dinero plástico y ahora bits electrónicos), y su acumulación en cada vez menos personas físicas o jurídicas, nos permiten imaginar escenarios muy interesantes.

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCENARIO 1: NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ.

 

En realidad, el fin de una guerra, la caída de algún imperio o de una civilización, siempre han tenido relación directa con alguna importante acumulación de poder.  La Segunda Guerra Mundial terminó con el descerrajamiento sobre el Imperio Japonés de dos muestras del poder inherente a la materia: las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.  El Imperio Soviético fue destruido como organización política por la acumulación del poder político en manos de un solo hombre: Mijail Gorvachov.  La Gran Depresión de 1929 se produjo por una acumulación del 40% del poder económico de los Estados Unidos de América, en menos del 1% de sus pobladores.

 

¿Qué pasaría en el mundo si mañana nos enteráramos de que un virus informático ha destruido todos los registros del sistema financiero universal?

 

Independientemente de las reacciones personales de los damnificados, la noticia equivaldría al fin de la Tercera Guerra Mundial.  ¿Ganador?  las fuerzas de la evolución por medio de una simple manifestación del Abundante Poder Destructor.

 

Las nuevas autoridades financieras nacionales e internacionales tendrían la oportunidad de generar sistemas financieros que se basaran en y protegieran el bienestar nacional, internacional y de las comunidades regionales.  Existiría la posibilidad de diseñar un sistema que no pudiera ser empleado para destruir la economía de ninguno de los países de la Tierra, (como expresa el Estatuto de las Naciones Unidas), por medio del pago interminable de deudas externas estilo Hidra.  Si le cortan una cabeza, le nacen 3.  Hay que iluminar esta realidad oscura.

 

También podría aplicarse una pequeña parte de la Inteligencia Abundante para evitar que el sistema sea usufructuado impunemente por los corruptos, por los narcotraficantes o por los vendedores de armas del planeta, como lo es ahora.

 

Los principios de tal sistema reflejarían una parte de la Armonía Abundante.   La energía del dinero podría ser puesta al servicio de la humanidad.  Fluiría para ayudar a expresar la creatividad del hombre, en lugar de ser acumulada lastimosamente.  Hoy, los bancos sólo le prestan al que tiene dinero.  Hemos leído en anuncios de Buenos Aires: “Este banco le presta atención.”  Dinero parece que no.

 

Tamaño pasaje del Conflicto a la Armonía no parece muy lejano, y podría producirse con inteligencia, aunque la historia no registre este tipo de transiciones ordenadas.  Más bien, hemos preferido el método “B” de aprendizaje.  Enormes, dolorosas patadas en el culo, con lo que además sufren los inocentes de siempre.

 

 

ESCENARIO 2:  LA QUIEBRA AMERICANA

 

Otra acumulación interesante se está dando en las naciones del continente americano, con pocas excepciones.  Se trata de un exceso notorio de libertad de comercio.  El enfoque ideológico casi infantil en esta distorsión de la idea de libertad genera dos acumulaciones perniciosas: 

 

Una, el crecimiento incontrolado de la deuda externa, fenómeno acelerado por la fuga de capitales.

 

La otra acumulación peligrosa es la de desocupados, “homeless” y niños desamparados.  Consecuencia, en parte, de lo anterior, y de una moda corrosiva denominada “downsizing”, que no es más que el enmascaramiento y la trasferencia de la responsabilidad de los managers hacia los trabajadores.  La falta de creatividad de la dirigencia americana, en su desesperada búsqueda de permanencia en un mercado universal en el que perderán inevitablemente porque son los únicos aferrados a la ideología del libre comercio, se descarga sobre el más débil: el trabajador.

 

Para practicar este juego, fue necesario que los empresarios aniquilaran al otro polo de poder: los sindicatos de trabajadores, lo que lograron convirtiéndolos en “empresarios”.  No han aprendido que aniquilar a un polo es como pegarse un tiro en un testículo.  El otro polo es una parte inescindible de mi propia realidad.

 

La quiebra comercial de un continente se traduce en cesación de pagos, devaluación de la moneda, inflación y caos social.

 

El estado feudal japonés y el estado benefactor europeo han tenido, notoriamente, mayor cuidado con el trato de sus fuentes de financiación y con sus fuentes de producción: los trabajadores.

 

Japón, además del férreo control financiero centralizado, emplea masivamente un recurso para mantener ocupada a su población: la capacitación intelectual.  Sus dirigentes saben que, a pesar del uso extendido de los robots, la Inteligencia Abundante es un recurso que fluye sólo a través del hombre.  La denominada inteligencia artificial es sólo eso.  Un artificio.

 

Europa protege a sus trabajadores, incluso a los campesinos, por medio del control inteligente del ingreso de productos importados.

 

Ninguna de las dos potencias económicas, con pocas excepciones nacionales, emplean ingentes recursos en la fabricación de armas atómicas ni el sostenimiento de los fabulosos complejos industriales-militares que denunciara Eisenhower luego de ganar la Segunda Guerra Mundial.

 

La joven América no ha sido sometida por sus enemigos a ninguna humillación atómica ni sus dirigentes han padecido hambre.

 

A pesar de eso, ¿Seremos los americanos capaces de evolucionar creativamente, armoniosamente, empleando el método A?

 

 

ESCENARIO 3:  UNA ARGENTINA SIN BANDERA

 

La actual dirigencia de nuestro país comparte con entusiasmo la autoría y participación activa en los ESCENARIOS 1 y 2.  Además, como todo precursor, marcha a la cabeza en la generación de otras acumulaciones poco inteligentes y riesgosas.

 

La bandera, como todos sabemos, es el símbolo que representa a un Nación Soberana.  Un sinónimo de bandera es divisa.  La divisa significa también la manifestación de un atributo soberano de la Nación: la posibilidad de crear moneda que sea reconocida por el resto de las naciones como su divisa, como su bandera, como su aporte a la riqueza del planeta.

 

En contra de las ardorosas declaraciones de libertad del Himno Nacional, la República Argentina ha atado, con sus propias manos, su divisa al carro perdedor de otra nación de la tierra.  En este caso, el dólar.

 

¿Será posible que todas las guerras mundiales nos encuentren aliados a los perdedores, sin comerla ni beberla, desde afuera, por voluntad propia, con todas las desventajas de los perdedores?

 

Semejante acumulación de estupidez merecería un análisis histórico detenido, desapasionado, sereno, armonioso, que nos permitiera aprender a observar la realidad con mayor cuidado.

 

Esa es, precisamente, la gran oportunidad que tamaña crisis trae, como en una bandeja de plata, a todos los argentinos.

 

 

 

            Los efectos de la Tercera Guerra Mundial, ejemplificados por medio del ESCENARIO 1 (sistema financiero universal, fuga de capitales), más los del ESCENARIO 2 (“downsizing”, importación libre, quiebra), más los del ESCENARIO 3 (autoinhibición para generar dinero), se traducen en desocupación y subocupación que afectan al 50% de la población activa de la Argentina.  

 

            Para muchos de los que quedan trabajando, es la esclavitud.

            Para pocos, un enriquecimiento notable. 

            Para algunos es la muerte. 

            Para otros, la desesperación. 

            Para escasas personas, la liberación para dedicar su vida a ayudar a los necesitados. 

 

            Los que tienen el poder, los más comprometidos del sistema,  son los más necesitados.  Porque ellos han elegido el camino del aprendizaje por el método “B”.

 

 

El hastío del conflicto

 

            El aprendizaje del conflicto, el aprendizaje de la corrupción, el aprendizaje de la estupidez, el aprendizaje de la ignorancia, han sido tan intensos y fructíferos a lo largo del siglo, que ya es posible detectar sus efectos en la opinión pública.

 

            Los momentos previos a un parto son de gran agitación y dolor, de confusión, de temor, porque casi nadie puede ver lo que viene, aunque una parte importante de la humanidad lo espera y clama por que se produzca.

 

            Lo que está por nacer es una nueva posibilidad de contacto de toda la humanidad con las abundantes energías de la creatividad. 

 

            En particular, el hastío del conflicto presagia una conexión poderosa con la armonía, con la belleza y con el arte abundantes, plenos, brillantes.

 

 

 

 

¿Revolución o Rendición?

 

 

            Ni la revolución es el método, ni la rendición la salida.  La síntesis próxima es el ritmo.  Ritmo es pescar la onda.  No luchar contra lo que no se puede ni rendirse al desaliento.  Es poner toda la energía en sintonizarme con aquello que me gusta de corazón, y hacerlo.  Asumir la responsabilidad (no como carga, sino como respuesta hábil, responsa-hábil) por mi propia vida.

 

            Ritmo, armonía, son la posibilidad de moverse entre las llamas.

 

            La belleza es poder apreciar la oportunidad que se nos brinda para construir una nueva forma de vivir, donde cada ser vivo sea ayudado a florecer en plenitud.

 

 

 

 

La Vida está intacta y es Bella, ya verás.

 

 

            La vida está intacta.  Podemos tener, simplemente eligiéndolo así, la tarea más significativa que se le haya podido presentar a civilización alguna en la historia: el fin del conflicto en el corazón del hombre, y el contacto con la poderosa y abundante fuerza de la armonía, de la sensibilidad y de la belleza.

 

            El reino de la naturaleza que con más perfección ha logrado expresar esta armonía y belleza es el vegetal.  El color, la atracción que las flores generan en otros reinos, el perfume que irradian, la paz que produce en nosotros el contacto con el verde, sus propiedades curativas, la calidad solar de sus alimentos, inevitablemente nos llevan a preguntarnos:

 

            ¿Qué atraemos?

 

            ¿Cómo olemos?

 

            ¿Qué irradiamos?

 

            ¿En quiénes generamos paz?

 

            ¿Cuáles son nuestros colores?

 

            ¿A quién curamos?

 

¿Qué producimos?         


CAPITULO QUINTO:  La Ciencia de la Abundancia

 

 

 

Ciegos guiando a otros ciegos

 

 

            Frecuentemente elegimos vivir en la pobreza cuando la realidad, como vimos, rebosa de riquezas.  Esta especie de ceguera puede tener diversos orígenes.  Uno de ellos es, simplemente, nuestro nivel de percepción de la realidad.  Estamos viviendo etapas de nuestra evolución individual en las que no podemos sino percibir lo que creemos que nos falta.  Tarde o temprano, sin embargo, llegaremos a presentir las cualidades luminosas innatas en cada uno de nosotros.  Más tarde o más temprano, según la calidad del sistema educativo al que estemos sometidos.

 

            La consecuencia de la aplicación sistemática de la separatividad entre la ciencia y la religión culmina también en estas épocas.  Todo lo espiritual ha sido campo de los teólogos.  La ciencia ha sido confinada al ámbito de la materia.  El resultado es que los científicos no saben lo que es el hombre, y la presentación de la verdad por parte de las iglesias no ha acompañado el desarrollo intelectual de Occidente, razón por la cual tampoco es respuesta adecuada para las necesidades actuales.  Casi todos creemos más en el átomo, que no existe, que en el alma.

 

            La educación que les damos a nuestros hijos es tan pobre y confusa, que los parvulillos rompen las escuelas y atormentan a sus “maestros”, de puro aburridos.  Podría ser útil conocer que el verbo aburrir proviene del Latín ab-horrens: por el horror.

 

 

La intuición de la plenitud

 

 

            La riqueza de la vida es tan enorme, que la naturaleza se da el lujo de manifestarse en formas que no se repiten nunca.  Ni una sola hoja de un árbol es idéntica a otra.  Ni una brizna del césped de la cancha de Boca es idéntica a otra.  Ni un sólo ser humano es idéntico a ningún otro que haya vivido jamás, ni será idéntico a ningún otro que pueda vivir en el futuro.  Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible.  Esta verdad, que es tan simple y tan fácil de verificar, no es respetada por casi ninguno de nuestros sistemas educativos.  En lugar de estimular y fomentar en nuestros niños y jóvenes su condición de esencial originalidad, la base de nuestra educación es el “modelo”, el número 10, el que todos debemos imitar. El resultado es obvio: este sistema nos desconecta de nuestra tendencia íntima hacia la plenitud. No genera excelencia. Nos convertimos en pobres imitadores de un modelo que, con suerte, existe sólo en la mente de nuestros padres o de algún burócrata de la educación.

 

            Aula, en griego, significa también corral, establo.

 

            Muy pocos enfoques superan la mera instrucción. Sin embargo, educar, en una de sus acepciones en latín  significa conocer y dejar aflorar lo que tenemos dentro, lo que somos.

 

            Muy pocas escuelas nos conectan con la maravilla de nuestra naturaleza real, con la abundancia notable de nuestro innato potencial creativo. Por eso, nos convertimos en  réplicas del sistema educativo.  Nos sentimos divididos, fragmentados, confusos, ignorantes.  Por reacción, somos agnósticos.  Por reacción, somos ateos,  Por necesidad, tenemos etapas de místicos.  pero en pocas ocasiones zafamos de la ignorancia o del miedo. 

 

            Somos, así, presas fáciles del aturdimiento de los medios.  Mejor no pensar.  Hay que estar informado y divertirse.  Pero nadie nos salva de la depresión del domingo por la noche.

 

 

 

 

 

 

 

 

De brujos, brujas y hogueras.  ¿Who did it?

 

            El impulso de conexión con nuestra realidad interior es suplido por el “mercado negro” de miríadas de pai, de gurúes, de sectas, de adivinos, de astrólogos a los que concurrimos para paliar la sensación de vacío, de futilidad o de inseguridad que nos conecta con el miedo.  Esta erupción de alternativas refleja la necesidad de conocimiento y experiencia espiritual de todo occidente.  Pero la iglesia está atrapada en su propia trampa.  El concilio de 869 declaró que era una herejía considerar al hombre como un ser espiritual.  La Inquisición, durante mil años, se ocupó de torturar o eliminar por el fuego a todas las “brujas” o “endemoniados” que aparecieran en el horizonte.  Giordano Bruno fue a contarle al Papa que había experimentado contactos espirituales.  Fue quemado vivo en la hoguera.

 

            La investigación científica no superó aún esta forzada inmersión en el materialismo.

 

            La medicina es el ejemplo más dramático del uso de anteojeras durante un milenio.

 

            Hace poco tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS o WHO,  World Health Organization, en inglés) generó una comisión dirigida por tres médicos: un inglés, un norteamericano y un japonés, con la tarea de relevar y describir todas las escuelas, sistemas y prácticas relacionadas con la salud en todo el planeta, hacer luego un diagnóstico de la situación y proponer soluciones integrales y viables al problema.

 

            Los resultados fueron publicados en 1989.  El trabajo es un compendio de todas las prácticas relacionadas con la salud en el mundo, que por supuesto incluye escuelas como la medicina china, la acupuntura, el reiki, chamanismo, curaciones energéticas, florales, etc., etc.

 

            Las conclusiones son sorprendentes:

 

            Sólo el 18% de la población mundial está asistida por sistemas de salud como los que conocemos, basados en la medicina alopática.  Lo cual significa que la salud de la abrumadora mayoría de la humanidad (el 82%) no depende de lo que nosotros llamamos médicos, ni de la espectacular parafernalia tecnológica que emplean.  La solución propuesta por el equipo de la  OMS es terminante.  No existe ninguna otra solución inteligente que la integración de todas las disciplinas en un solo cuerpo científico abarcativo.

 

            Además, resulta evidente que la medicina materialista puede enriquecerse notablemente con el aporte de los enfoques más sutilmente energéticos prevalecientes en Oriente, puesto que el 82% de la población mundial sobrevive gracias a los métodos denominados “alternativos” (y viceversa).

 

 

Chakras, glándulas y hormonas.

 

            Podría objetarse que existen diferencias notorias en la eficacia entre uno y otro enfoque.  Pero el libro de los doctores alemanes Thorwald Detlefsen y Rudiger Dhalke, “ La enfermedad como camino”, refuta con datos apabullantes la aparente eficacia de la medicina occidental.  Seguimos enfermándonos como siempre, y quizás más que antes.  Al restringirse a la eliminación del síntoma en el plano físico, la alopatía funciona como aquel mecánico de automóviles que, cuando se nos enciende la luz en el tablero indicadora de falta de presión de aceite, lo que se le ocurre hacer es sacar y tirar la lamparita del indicador.

 

            En realidad, dicen Detlefsen y Dhalke, la enfermedad en el plano físico nos está indicando que estamos haciendo un uso equivocado de alguna de las Abundantes Energías a nuestra disposición.  Estamos bloqueando nuestras emociones, acumulando cosas que están diseñadas para fluir, estamos haciendo algo que no nos gusta, o lo que es peor, no estamos haciendo lo que nos gusta de corazón.  La enfermedad nos avisa que algo en nuestro ser está siendo forzado a funcionar en contra de nuestra innata tendencia a la plenitud, generalmente por miedo.  En tales condiciones, eliminar el síntoma equivale a desconectar la lamparita.  Como el avestruz.

 

            Somos algo más que lo que vemos y tocamos.

 

            La medicina moderna, en el caso de enfermedades incurables como la diabetes, el cáncer, el sida, la esclerosis múltiple, etc., está llegando a la misma situación que los físicos subatómicos.  Miríadas de subpartículas y de efectos inexplicables entre las células, los virus y el sistema inmunológico, cuyas interacciones sólo pueden llegar a ser inteligibles si pegamos el salto cuántico y consideramos a todos estos procesos del plano físico como manifestaciones concretas de interrelaciones (en otros planos del Ser) de las Abundantes Energías de las que estamos hablando, que nos conforman a nosotros y a todo lo que existe.

 

            Hay una evidente correlación entre los centros energéticos de la ciencia hindú con las glándulas endocrinas de la ciencia occidental.  Las hormonas son manifestaciones de estados energéticos.  Si estamos sanos, el equilibrio del cuerpo físico es casi milagroso, increíble.  Si no estamos generando una hormona necesaria, es sólo un paliativo inyectarla desde afuera.  Hay que investigar, en otros planos, por qué no estamos generándola.

 

 

 

La ciencia de la abundancia

 

 

            Psicología significa, en griego, LA CIENCIA DEL ALMA.

 

 

            .           Qué somos.

            .           Cuál es nuestra naturaleza real.

            .           Qué muere.  Qué no muere.  Quiénes no mueren y por qué.

            .           Cuáles son las energías abundantes del Universo.

            .           La plenitud posible.  La personalidad creadora. El genio.

            .           La calidad de las relaciones con todo lo que existe.

            .           Conciencia, conocimiento y sabiduría.

            .           Salud, enfermedad, curación.

 

 

            Estos son algunos de los tópicos que la CIENCIA ya ha comenzado a investigar en este siglo.

 

            Algunos precursores de este movimiento son:

 

 

            -           Albert Einstein, con su teoría de la relatividad.

            -           J.S. Bell y su teorema que postula la unicidad.

            -           Abraham Maslow, la teoría de la metamotivación y sus

                        investigaciones sobre la transpersonalidad.

            -           Juan XXIII y su decálogo de la Serenidad.

            -           Fritjof Capra y su Tao de la Física.

            -           David Bohm y el orden implicado o el tiempo irrelevante.

            -           Jorge Luis Borges y su cuento “El Aleph”

            -           Karl Pribram, la teoría holística del funcionamiento del

                        cerebro y la primera teoría científica de la existencia del

                        alma.

            -           Deepak Chopra y la medicina mente-cuerpo.

            -           Numerosos grupos interdisciplinarios que investigan en

                        todo el mundo.

 

 

            Hay actualmente una gran brecha en la humanidad que está siendo cerrada por estos humildes pontífices de la ciencia de las energías abundantes (pontifex, en latín, significa constructor de puentes).  De uno y otro lado del abismo que separa en el mundo a las academias y a las iglesias, se están tejiendo los hilos que en un futuro cercano podrán formar la trama de una religión científica o de una ciencia de la espiritualidad, que permitirán a los hombres hacer realidad, en sus propias vidas y por su propia experiencia, el mandato délfico:  “HOMBRE, CONÓCETE A TI MISMO, Y CONOCERÁS AL UNIVERSO Y A SUS DIOSES”.

 

            Oriente y Occidente están divididos por enfoques complementarios de sabiduría, que en el caso de sintetizarse felizmente servirán al mismo propósito de evolución de una humanidad sufriente.  Oriente es el campeón de la introspección sabia.  KRISHNA, BUDA, JESUCRISTO, MAHOMA los líderes espirituales de la humanidad toda, han sido conformados en sus crisoles.  Las masas, el cuerpo físico de Oriente, no ha recibido la misma atención.  Miseria, hambre, analfabetismo, han sido y son, aún, contundentes muestras de ello.

 

            Occidente, en cambio, ha dedicado los últimos milenios al conocimiento y al cuidado de lo físico.  Los ámbitos más sutiles del hombre occidental han sido, quizás demasiado celosa y violentamente, custodiados por expertos.

 

            Si dejamos de pelearnos por lo escaso y lo intrascendente, podremos dedicarnos a participar de estos notables procesos de síntesis creativa, que nos ofrecen la oportunidad de comenzar ahora a vivir una vida más plena y abundante.  Y lo que es mucho, pero muchísimo más importante, es la oportunidad de legar a nuestros hijos un cuerpo de conocimientos que les permita trascender la confusión, el vacío de sentido y el escepticismo nihilista que les ha generado la culturización excesivamente fragmentada en la que los hemos sumergido prolijamente.

 


      CAPITULO SEXTO:  El Idealismo Abundante

 

¿Dios es abundante?

 

            Todo está bien.  Cada uno de nosotros hace lo que puede.  Juzgar a otro no es sabio.  El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra. 

 

            Esos aspectos de la verdad nos ayudan a eliminar la crítica de nuestra vida.  Pero también aporta su cuota de sabiduría el dicho: “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.  Es un delicado equilibrio que podemos resumir así:

 

Todo está bien.  Hago lo que puedo.

Pero, ¿estoy haciendo lo que podría?

 

            Somos dioses dormidos.  Dios está en todo lo que vemos y también en nosotros.

 

            Esta idea de Dios Trascendente y de Dios Inmanente tiene sus bemoles.

 

            En primer lugar, como vimos en el capítulo anterior, hay enfoques teológicos que se oponen a estas ideas.  Es posible imaginar que si existiera la libertad de una conexión sin intermediarios con la propia espiritualidad, algunos intermediarios podrían sentirse relegados.

 

            La religión es el descubrimiento personal de la verdad.  Re-ligare significa Re-unir.  Reunirse la persona con su propia alma.  Persona, en griego, significa máscara.  ¿Qué oculta la máscara?  Al Dios interior, inmanente.  Somos esencialmente una chispa de la divinidad.

 

            ¿Cuáles son los atributos de la divinidad en cualquier doctrina religiosa?  (En realidad, no es posible hablar de atributos de la divinidad porque no es algo que pueda tener atributos.  Pero salvemos esta dificultad refiriéndonos a los aspectos imaginables de la divinidad por parte del hombre):

 

Unidad. Omnipotencia. Inmortalidad

El Poder Abundante

Omnipresencia. Comprensión

El Amor Abundante

Omnisciencia

La Inteligencia Abundante

Belleza

La Armonía Abundante

Conocimiento

La Ciencia de la Abundancia

Amabilidad

El Idealismo Abundante

Magia

El Orden de la Abundancia

 

            Esto significa, en términos simples, que no existe nada que no tenga origen divino.  Una piedra, un árbol, un pájaro, son manifestaciones de la divinidad en cualquier religión.  Con mayor razón lo es el hombre, cualquier hombre.  Dios está en todo y en todos.  Es de lo más abundante. 

 

            ¿Estoy haciendo lo que podría?

 

Las utopías

 

            Utópico es algo imaginario, o más precisamente, algo que no es de este lugar  (ou = no; topos = lugar).  Estar en el mundo, pero no ser del mundo.

 

            Para Platón las ideas eran emanaciones de la divinidad, y no de la mente humana concreta.

 

            Si esto es así, nada de lo que pueda imaginarse el hombre tiene origen en su cerebro, sino que son destellos de la Inteligencia Abundante que podemos llegar a captar si estamos muy atentos.  Muchos creadores en el ámbito de las artes y de las ciencias han reconocido que sus obras no son suyas.  La inspiración es un contacto de este tipo.

 

            La intuición es la captación directa, no sensoria, de conocimientos.

 

            En esta línea de razonamiento, no existen las utopías, en el sentido habitual de ideas imposibles de concretar.

            Todo lo que podemos imaginar, en realidad ya fue pensado, aunque poseamos la capacidad de retorcer y tergiversar las ideas.

 

            El alcance de nuestra imaginación es tan reducido, que casi nunca tomamos contacto con alguna idea.  A lo sumo, nos manejamos con ideologías (ideas pre-digeridas y coloreadas por el ideólogo), algunas creencias y unos cuantos ídolos temporarios o permanentes (conjuntos musicales, compositores, presidentes, ex-presidentes, mártires, economistas, etc.), que personifican lo que se denomina sistema de creencias o escala de valores, a lo que estamos apegados emocionalmente y con la que nos identificamos porque nos da seguridad, sentido de pertenencia.  Pero todo eso nos pone plomo en las alas.

 

            El “No, porque nunca se hizo así” es una actitud poco inteligente para estos tiempos revueltos.

 

            No tenemos la más leve idea de lo que podríamos crear si intentáramos conectarnos más asiduamente con la Inteligencia Abundante.

 

El fanatismo sangriento

 

            Las ideologías y la actitud de apego han sido y todavía son las poderosas fuerzas que han originado las guerras, las persecuciones, los genocidios, la corrompida y terrible historia de la crueldad del hombre contra el hombre.  El fanático capaz de torturar a jóvenes indefensos es un personaje de nuestra historia reciente.

 

            Dejando de lado los casos patológicos o de delincuencia, nuestro sometimiento a la autoridad llega a niveles asombrosos, hecho demostrado por la diferencia increíble entre los frutos de los pueblos de Alemania y Japón, en el corto lapso de 5 décadas, generado básicamente por la drástica renovación de los dirigentes que perdieron la Segunda Guerra Mundial.  La gente es la misma.  Los pueblos siguen siendo lo que son.

 

            Esa, y casi todas las experiencias históricas, permiten afirmar que el principal problema de todo gobernante es, esencialmente, un problema de conexión con y de aplicación inteligente de las ideas. Cuando eso falla, los políticos, los líderes de todo tipo, los malabaristas de las estadísticas, y los ideólogos y los teólogos emplean los medios para mantener su poder sobre las masas, porque es, todavía, un grande e influyente recurso.  Si aún eso falla, viene el uso de la fuerza.

 

            Sin embargo, ese permanente impacto, la posibilidad de cotejar los dichos con los hechos, y la existencia de mentes agudas que pueden hacer contacto con las ideas arquetípicas para ponerlas a disposición de todos, están generando una opinión pública que tiende a pensar por sí misma de manera más autónoma.

 

            Por ejemplo, una encuesta de enero de 1996 revela que el 71% del electorado de la ciudad de Buenos Aires se declara independiente de cualquiera de los partidos políticos.  Sólo una minoría reducida se define como simpatizante, y una fracción mínima acepta ser calificada como militante de un partido.

 

 

            Tanto hemos aprendido los habitantes de Buenos Aires en los últimos tiempos...

 

 

            Los mismos principios pueden aplicarse a una empresa o a una pareja.

 

 

            El fanatismo ideológico impuesto a sangre y fuego está cediendo lugar a la actitud de fomentar la conexión de cada uno con las ideas.  Eso implica el respeto por el otro, el reconocimiento de que, efectivamente, “somos hijos del mismo Padre”, y la imposibilidad de saber a través de quién se manifestarán las ideas.  Los que tenemos experiencia de trabajo en grupos, hemos vivido situaciones en las que la solución provino del integrante menos “calificado” del conjunto.  Hoy, los cadetes pueden estar más conectados que el gerente.

 

            La milenaria influencia de la figura del Sostenedor Implacable de la Verdad está terminando.  Tiempos vendrán en los que el hombre evolucionará hasta el punto de no reconocer a ninguna otra autoridad que no sea la de su propia alma.

 

 

 

 

Hay que parar el diluvio

 

            ¿Qué nos impide mejorar la conexión con las ideas?

 

            El diluvio, como sabemos, inunda todo.  Algo parecido nos hacen las emociones.  La ira nos invade desde abajo.  También los celos, el miedo suben como las aguas.  Y vemos todo rojo.  O negro.  Nuestra visión de la realidad se tiñe del color de las emociones que genera en nosotros lo que percibimos.  Rápidamente nuestro ser reacciona automáticamente, instantáneamente.

 

            Si aquello que nos indican los sentidos es juzgado como algún peligro, todo nuestro organismo se prepara para luchar hasta el fin o huir.  Las glándulas suprarrenales producen y liberan grandes dosis de adrenalina, la hormona del miedo, que inunda el sistema circulatorio y prepara todo el cuerpo para el esfuerzo de supervivencia.  Aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial, cesa el proceso de restitución de las células muertas, el metabolismo se prepara para quemar energías: primero los depósitos de azúcar, luego las grasas, y finalmente los músculos pueden llegar a ser sacrificados si es necesario.  Hay un efecto vasodilatador en las arterias y vasoconstrictor en la superficie y las extremidades, por si hay heridas o amputación de algún miembro...

 

            Esta ancestral respuesta, conectada con el instinto de supervivencia, es la que nos ha permitido subsistir como especie animal a todos los peligros.  Por eso se dice que la mente es nuestro mejor amigo. 

 

            Este velocísimo proceso de PERCEPCIÓN-COMPARACION-JUICIO y REACCIÓN está fuera del alcance de mi voluntad.

 

            Si la realidad es que me está atacando un tigre hambriento, es probable que ese proceso me resulte muy útil.  Si  lo que estoy recibiendo es una agresión verbal de mi jefe, el sistema funciona igual, pero debo ejercer un mecanismo de represión: no puedo pegar un salto y morderle la yugular, ni salir corriendo como un conejo.

 

            Controlo y reprimo los impulsos.  pero la adrenalina ya fluyó.

 

            Todas las veces por día que la vida moderna me pone en peligro, continúa la historia.  El resultado es fatiga, depresión, estrés, surmenaje, envejecimiento prematuro, hipertensión arterial, enanismo psicogénico, afecciones cardiovasculares, muerte súbita, etc.

 

            Por eso se dice que la mente es nuestro peor enemigo.

 

            En nuestro proceso evolutivo, este tema es central.  Si vivimos conectados con el miedo, con la ira, con los celos, la calidad de nuestras relaciones no será buena.  En cambio, si acertamos a parar el diluvio, podremos conectarnos con el aire, con las ideas, con las energías más sutiles, con la Inteligencia Abundante.

 

 

La fuente abundante de la resistencia y la valentía:  las endorfinas

 

            Inconmovible y sereno, incansable y sin temores

 

            ¿Es posible vivir así?  ¿Es posible morir así?

 

            Existen relatos de heroísmo y de martirio que nos parecen fábulas o cuentos de hadas.  Tanta es nuestra habitual conexión con el miedo.

 

 

            Hace unos setecientos años vivía en el sur de Francia una comunidad conocida como los cátaros.  Su principal característica consistía en la adopción libre y consciente de un “modus vivendi” basado en la profunda conexión espiritual, tanto individual como grupal.  Cometieron el error de no sacar el  CUIT de monasterio y para colmo vivían juntos los hombres y las mujeres.  La Santa Inquisición se ocupó de erradicarlos prolijamente, por medio del peine-fogata.  Cuentan que hubo incineraciones masivas, en las que decenas de cátaros purgaron con sus vidas el terrible pecado de vivir en plenitud sin la imprescindible autorización para ello.  Los relatos también agregan que mientras las llamas daban buena cuenta de estos hijos del demonio, ellos... cantaban dulcemente.

 

 

            Hace poco más de cincuenta años, en un campo de concentración alemán sobrevivía, junto a otros prisioneros, una persona llamada Víctor Frankl.  Purgaban el intolerable defecto de ser judíos, lo que a juicio de la autoridad a cargo del poder representaba un peligro de contagio para la raza “elegida”, en este caso la “aria”.  (El “pueblo elegido de Dios” casi fue exterminado por la raza “elegida”.  Parece que los que “por elegidos” matan, son muertos “por elegidos”.  Si violamos la ley de la inclusividad, de la hermandad esencial de todos los hombres, concitamos la atención del Abundante Poder Destructor.)   Volviendo a Víctor Frankl y a sus cofrades, se sabe que eran tratados peor que esclavos, como animales, despreciados, torturados y finalmente masacrados en las famosas cámaras de gas.

 

            Es de imaginar que un día de frío, de hambre, de desprecio, de miedo, de trabajos forzados, de castigos físicos, de desesperanza, nos alcanzaría a cualquiera de nosotros para aniquilarnos.  Sin embargo, Víctor Frankl, conectado mentalmente con sus mejores energías (en este caso el amor por su esposa y la visión de un futuro de maestro, según el cuenta), decidió no rendirse.  Y pudo encontrar sentido en ese infierno, ayudando a sus compañeros, sirviéndoles de apoyo, como un rayo de luz que se filtra en la oscuridad de un lóbrego sótano.  Su conexión con la vida lo salvó de ese infierno, fundó luego una escuela de pensamiento que se llama Logosofía, y continúa ayudando a la gente a conectarse con su propia luz interior.

            En uno de sus libros, relata que la pregunta que suele hacerles a los sufrientes pedidores que van en busca de ayuda es: “Dígame... usted, ¿por qué no se suicida?”  A partir de la respuesta, juntos refuerzan el contacto con la vida.

 

            Está científicamente comprobado que, del mismo modo que si conectamos con el miedo nuestro cuerpo genera y se llena de adrenalina, cuando estamos mentalmente conectados con una experiencia de unión nuestro cuerpo produce hormonas miles de veces más potentes que la morfina o la cocaína.

 

            Se trata de las endorfinas, palabra que significa: endogenous = generado internamente;  morphins = morfinas.  Morfina es una palabra que alude a Morfeo, el dios griego hijo del Sueño y de la Noche.  Es alado y puede transportarse, sin miedo y velozmente, a los confines de la forma.

 

            Las únicas experiencias de unión, en nuestro estado evolutivo, son aquellas en que nuestra conciencia sale de la forma, cuando cesa el pensamiento, cuando muere el yo autoconsciente.  Esas experiencias son, entre otras, el sueño profundo, el enamoramiento, el orgasmo (que fue definido como un espacio entre dos pensamientos), la experiencia mística y la muerte.

 

            El efecto más conocido del enamoramiento es el entusiasmo (EN-THEUS significa Dios adentro).

 

 

            El efecto más conocido del orgasmo es el éxtasis, palabra empleada también por los místicos de la humanidad.

 

            Una de las causas del miedo a la muerte es el temor por el presunto dolor o desgarramiento final.   Los científicos han comprobado que el cuerpo produce endorfinas en esos momentos.

 

            Las personas que hemos transitado por experiencias cercanas a la muerte podemos testimoniar que no hay dolor, incluso en casos de accidentes imprevistos.  Algo en nosotros presiente los hechos rápida, milagrosamente, nuestro ser se prepara para vivir una experiencia terrible y Morfeo, piadosamente transporta a nuestra conciencia a esos planos donde el dolor no existe, donde la paz somos nosotros y donde todo está bien.

 

            No se trata de vivir en orgasmo permanente (está comprobado que nadie soporta más de 10 minutos), ni de meter los dedos en el enchufe tres veces por día, para comprobar la realidad de lo que hemos descripto.

 

            Cualquier intento de desconexión del miedo debe hacerse con la ayuda de dosis adecuadas del Amor Abundante y de la Inteligencia Abundante, con gran cuidado y respeto por nuestro maravilloso cuerpo y por todo lo que existe.  No son las drogas, ni ningún otro maltrato.

 

            El camino de la desconexión del miedo es personal, no se vende ni en farmacias ni en shopping-centers y es la más grande aventura que cualquier hombre puede intentar: la Exploración de su Espacio Interior.

 

 

La Meditación Productiva

 

            Los gerentes y empleados japoneses meditan por tradición.

 

            Los gerentes y empleados alemanes meditan buscando la perfección de sus performances.

 

            Los gerentes y empleados norteamericanos meditan por necesidad.

 

            Los gerentes y empleados argentinos siguen en la lucha, que es cruel y es mucha.

 

            ¿A quién le sirve un dirigente o un empleado que viva la mayor parte de su vida consciente, irremediablemente conectado con el miedo, con la ira, con el odio, con la agresividad?

 

            En realidad, no le sirve ni a él, ni a la empresa, ni al país, ni a la humanidad.  Esa conexión ya es vieja, e implica un enorme derroche de energía que podría emplearse para fines más elevados que el de incrementar la entropía del Universo.

 

            Cuando es necesario, en cualquier actividad humana, “arrojar luz sobre un problema” de nada sirve esta conexión con el miedo.

 

            La precipitación de una idea luminosa es un proceso grupal de conexión con la “nube de cosas conocibles”, como la denominaba hace algunos milenios un sabio hindú.

 

            La práctica del “brain storming” es una muestra embrionaria de lo que sucede cuando un equipo se propone funcionar en los ámbitos de la Inteligencia Abundante.

 

            La figura del científico inspirado y del dirigente iluminado, típicas del estadio de autocentramiento individual, están siendo paulatinamente sustituidas por los conceptos del trabajo en equipo y la creatividad grupales.

 

 

La conexión con la Abundancia

 

            Los requisitos para intentar este camino son simples, pero no son fáciles:

 

                        .           Mentes abiertas y enfocadas.

                        .           Claridad de pensamiento.

                        .           Percepción incluyente.

                        .           Capacidad de soportar prolongados esfuerzos,

                                   como Hércules.

 

 

            Los obstáculos a vencer ya fueron delineados y admiten el siguiente resumen:

 

 

 

                        -           Una personalidad no coordinada que revela un

                                   intelecto débil.

                        -           Un sentido de separatividad, de diferenciación y

                                   de superioridad respecto de mis semejantes.

                        -           La posesión de un credo.  No importa cuán bueno

                                   sea, inevitablemente produce exclusividad.  Siempre

                                   excluye a alguien.

                        -           El orgullo y la ambición desmedida.

 

           

            La conexión con la Inteligencia Abundante requiere la sustitución del “yo” por el “nosotros” y pasar del darse cuenta a la acción.

 

            Un viejo proverbio chino dice: 

                                               “Si sé y no hago, no sé.”

 

como mujeres,

como hombres,

como personas,

como padres,

como hijos,

como parejas,

como empleados,

como gerentes,

como políticos,

como economistas,

como enfermos,

como ciudadanos,

como amigos,

como maestros,

como alumnos,

como profesionales,

como jóvenes,

como viejos,

 

            ¿estamos haciendo lo que podríamos?

            ¿o nos conformamos con hacer lo que podemos?


 

CAPITULO SÉPTIMO:   El Orden de la Abundancia

 

 

La magia del Pensamiento

 

 

            ¿En qué cánones, inimaginables hoy, podría basarse una forma de vida decente y humanitaria para todos?

 

            ¿Cómo emplear las Abundantes Energías de la Vida de manera creativa e inteligente?

 

            ¿En quién o en quiénes nos atreveríamos a delegar nuestros Abundantes Poderes con la confianza en que serían empleados para restablecer la alegría en nuestra nación y en el mundo?

 

            Esta exploración requiere indagar en los ápices de la genialidad y de la potencialidad creadora del hombre.

 

            ¿Qué hombres triunfaron sobre la muerte?

            ¿Cuáles dominaron sus emociones en pos de la sabiduría?

            ¿Quiénes fueron capaces de multiplicar los panes y los peces?

            ¿Quiénes devolvieron la vista a los ciegos?

            ¿Quiénes curaron a los enfermos?

            ¿Cuáles fueron capaces de resucitar a los muertos?

            ¿Cuáles fueron los Maestros de la humanidad?

            ¿Quiénes fueron capaces de dar sin esperar nada a cambio?

            ¿Cuáles fueron los liberadores y no los esclavizadores?

            ¿O no hubo hombres así?

 

            Sí, los hubo, y todos los conocemos.  Los hay y los habrá.

 

            Además, nos dijeron:  “Haréis cosas más grandes que las que hice”.

 

            Estas son las épocas para pensar con grandeza.

 

            Comienzan los tiempos para que la magia de la vida ocupe nuevamente su lugar entre los hombres.  Mag, en griego, significa grande.  El hombre está preparado para crear, porque estamos hechos a imagen y semejanza de la fuente de Abundantes Energías cuya realidad estamos atisbando.

 

            ¿Cómo podríamos administrar esta abundancia?

 

            ¿Para qué servirá tanta abundancia?

 

 

 

Las Buenas Relaciones

 

 

            Estamos diseñados para las relaciones amorosas, fluyentes, libres.  Si cotidianamente estamos como Fineo, comiendo mierda, es señal que algo no funciona bien.  Será necesario verificar si nuestras relaciones no son amorosas, sino posesivas, pegoteadas, pesimistas, pendencieras, pijoteras, perimidas, putrefactas o alguna mezcla inicua de tales actitudes.  La caridad bien entendida empieza por casa.  ¿Podría yo hacer un aporte creativo en beneficio de alguna de mis relaciones que actualmente sea maloliente, incluida por supuesto la relación conmigo mismo?

 

            Si pudiéramos establecer buenas relaciones humanas, en el reducido entorno de nuestra familia, trabajo y amigos, nos convertiríamos en puntos de luz, en centros receptores y distribuidores de las Abundantes Energías Creativas.  Literalmente, nos convertiríamos en magos.

 

 

¿Dónde vive la Libertad?

 

            En algunos ámbitos del pensamiento humano existen creencias que nos mantienen alejados de la realidad.  La más habitual es que algo externo, de lo que tenemos que apropiarnos, nos hará mejores.  Por ejemplo, acumulamos ropa, dinero, estampillas, relaciones sexuales, zapatos, autos, motos, bicicletas, comida, casas, fotografías, cursos, diplomas, objetos de cristal, objetos de marfil, tierras.  Acumular cosas es una actividad irrelevante para lo que estamos analizando.  Son engarces vacíos.  El diamante somos nosotros, aunque a veces tengamos la apariencia de un trozo de carbón.

 

            Otras ilusiones difundidas hacen que tengamos fundadas esperanzas en que la solución de nuestros problemas vendrá de afuera, o que algo externo completará lo que siento que me falta.

 

            El afuera puede ser:

 

-   mi mamá

-   mi papá

-   mi media naranja

-   el presidente

-   los enemigos del presidente

-   el mercado

-   los platos voladores

-   la lotería

-   Susana Gimenez

-   Mariano Grondona

-   la droga

-   el alcohol

-   una secta

-   las Abundantes Energías

-   ...

 

 

            La lista es interminable.

 

            No hay nada externo que sea capaz de completarme ni de transformarme, del mismo modo que nadie puede transformar a otra persona.

 

            Cualquier camino, por largo y mágico que pueda llegar a ser, comienza con el primer paso.  Y el primer paso siempre se da dentro mío, en la íntima relación entre uno y uno mismo.  Por la simple razón de que somos seres libres.  Podemos elegir.  El libre albedrío existe y es una condición humana esencial, que es patrimonio de cada hombre por el solo hecho de haber nacido, y funciona en ese recóndito lugar secreto e inexpugnable donde cada uno de nosotros toma decisiones y hace elecciones.

 

            Generalmente, ese lugar es tan secreto que se ubica fuera del alcance de nuestra conciencia.  Pero igualmente existe.

 

 

Maltratándonos físicamente

 

            Dar el primer paso hacia nuestra inimaginable potencialidad creativa consiste en asumir libremente, plenamente, conscientemente, la responsabilidad por todas las elecciones que hacemos en nuestra vida, cientos de veces por día, miles de veces por día.

 

            Si pudiéramos darnos cuenta que no existe nada en el cielo ni sobre la tierra que nos impida dejar de maltratarnos a nosotros mismos, nuestra vida podría transformarse,  si además eligiéramos movernos en tal sentido.

 

            Por ejemplo, no hay nada que nos impida dejar de autogenerarnos sufrimiento inútil.  A nuestro cuerpo físico, con alimentos inadecuados, falta de ejercicio, aire contaminado por humos, efluvios y emanaciones espeluznantes, quemaduras de sol atroces, agresivas operaciones que opacan la belleza de una buenas arrugas o de un busto naturalmente caído, la tremenda aberración ignorante de un trasplante de órganos (ignorante, entre otras cosas, porque la gente no sabe que el órgano donado tiene que ser extraído de un cuerpo VIVO.  La decisión de la muerte también se toma en ese recóndito lugar del que estamos hablando.  Y esa decisión afecta, irreversiblemente, e inmediatamente, a todos los órganos del cuerpo).

 

            El agua que se emplea en algunas grandes ciudades proviene del río, en Buenos Aires del  Río de la Plata, curso de agua que es la cloaca terminal de hermosas ciudades argentinas (Campana, Zárate, San Nicolás, Rosario, Santa Fé, Reconquista, Resistencia, Corrientes, Posadas...) y algunas brasileñas.  La residencia presidencial de Olivos, la Casa Rosada, el Hospital Argerich, el Ministerio de Economía y mi departamento descargan en el río, sin tratamiento alguno, sus detritus líquidos, viscosos, sólidos y semisólidos.  Querido lector porteño: lamento informarte que la ciencia de las estadísticas indica que no es improbable que durante tu baño matinal, algunas moléculas de esa miasma hayan burlado el celoso filtro que Aguas Argentinas impone a esos efluentes.  Este hecho físico, hace tiempo sospechado por muchos, hace que el litro de agua embotellada (casi siempre más pura), cueste en Buenos Aires un poco más que el litro de nafta...

 

            Todo eso para no hablar de los remanidos temas de las drogas, el alcohol, el tabaco, que ya han llegado a los medios, y de los que tenemos conciencia plena, pero igual no les damos bolilla.

 

            Ya hicimos referencia a la relación entre la luz y la melatonina, hormona de la plenitud como la llaman los que la venden.  La glándula pineal, sospechan los investigadores, tiene relación con los ritmos esenciales.  Necesitamos, aparentemente, estar despiertos y al sol durante el día y dormir durante la noche, a fin de respetar ritmos biológicos esenciales para la salud de nuestro cuerpo físico.  Sin embargo, nuestras autoridades de cerebro económico no aciertan a ordenar ni siquiera esta simples, elementales y naturales cuestiones, y atendiendo a la libertad de comercio, posibilitan que nuestra ignorante juventud viva de noche en los boliches y duerma durante el día.  (Todo aquel que llegare a esbozar un atisbo de sospecha de que esto tiene que ver con la venta de tabaco, alcohol y drogas, será crucificado por el Santo Mercado en las áridas colinas de la Calavera, y la ejecución será transmitida por los medios a todo el Universo, con replay gratuito vía Internet).

 

 

 

 

El fin del deseo

 

            Si hablamos del sufrimiento inútil que infligimos cotidianamente a nuestro cuerpo emocional, el asunto no es menos terrorífico.

 

            ¿Qué profunda y poderosa conexión con la envidia hace que nuestro primer deseo consciente sea convertirme en alguien diferente de aquel que soy?  La educación del “modelo competitivo” y el sometimiento a un sistema publicitario que algo conoce de estos temas, hace que casi infaliblemente las gordas quieran convertirse en flacas, las flacas en tetonas, las petisas en altas, las viejas en jóvenes, las comunes en especiales y las especiales en comunes.   “Las” y “los”.  Todos.   Los pobres en ricos, los ricos en libres, los libres en esclavos, los esclavos en amos, los pusilánimes en poderosos, los poderosos en inteligentes, y así todo.

 

            Cada uno de nosotros añora lo que no es.

 

            El deseo de “convertirse en...”, en realidad es una manifestación externa del intensísimo impulso interior hacia la reconexión con mis Abundantes Energías.  Ese impulso existe y es poderoso.  El único inconveniente consiste en que tratamos de canalizarlo hacia afuera porque pensamos que es la única cosa posible, y es lo que como seres humanos poco evolucionados hemos venido haciendo desde siempre.

 

            No tenemos que convertirnos en nada, porque ya somos una totalidad valiosísima,  única e irrepetible, cualquiera sea nuestra condición externa visible.  Entonces, el primer paso, que consiste simplemente en reorientar nuestra mirada desde afuera hacia adentro, implica nada más ni nada menos que el fin del deseo.

 

 

 

 

 

La vida plena y abundante

 

            En ese simple giro de cabeza reside el secreto de la evolución de la humanidad.  Es un movimiento simple pero no fácil.

 

            Implica la autoaceptación, el autorreconocimiento como un ser cuya naturaleza real es divina, un ser hermoso, poderoso, amoroso y libre, cuyo destino creador está al servicio de las necesidades de los hombre, de los animales, de las plantas y de la tierra toda.  Lo cual no obsta al imprescindible reconocimiento simultáneo de nuestras zonas en sombras.  Somos envidiosos, arrogantes, crueles, traidores, mercenarios,  cobardes, petisos, gordos, egoístas y lo que es peor, mortales.

 

            La pregunta clave subsiguiente debería ser:

 

            ¿Qué hacemos con lo que tenemos, y no con lo que nos falta?

 

            Lo que ya tenemos es todo lo que necesitamos para dar el primer paso en el camino hacia una vida plena y abundante.

 

            Nada “externo” puede hacerlo por nosotros.

            Tampoco es posible, en consecuencia, echarle la culpa a nada ni  a nadie de nuestra propia decisión de seguir viviendo en borrador.

 

 

El pensamiento creador

 

            El cuidado de nuestro cuerpo físico es importante, pero igual es tan fantásticamente evolucionado que podríamos decir que se cuida solo, a pesar de las brutalidades que cometemos contra él cotidianamente.

 

            En el adecuado empleo de nuestro cuerpo emocional reside el secreto del primer paso hacia la plenitud, la transición desde el ignorante pedidor hacia el potencial dador.   El fin del deseo.

 

            ¿Cómo cuidamos a nuestro intelecto?

 

            El exceso de TV, la autohipnosis informática, la distracción, la imaginación invadida por el miedo, la separatividad generada por el apego a una ideología, la comodidad de vivir por intermedio de un ídolo, la ilusión que consiste en creer que sabemos todo, la lamentable confusión entre información y sabiduría, la impotencia generada por el enfoque mental de que está todo hecho, el espejismo de percibir a todo el horror como irremediable, el considerar al fantasma autocreado de la rutina como verdadero, son actitudes y procesos que nos aíslan de la realidad del poder creador del intelecto humano.  Son trampas cazabobos.

 

            Las Abundantes Energías siguen al pensamiento.  Existen Creadores que piensan Universos y los hacen realidad por medio de la Palabra.

 

            También en nuestro modesto nivel evolutivo, las palabras son las que revelan nuestros pensamientos y modifican, en consecuencia, nuestra realidad.  Cuando digo sí, creo un mundo.  Al decir no , estoy creando otro mundo, otra realidad.

 

            Las palabras vanas, egoístas, crueles y de odio nos crean una prisión, envenenan las fuentes de vida, generan enfermedad y causan desastres.

 

            La realidad será diferente si somos amables y bondadosos en el hablar.  Mientras tanto, es mejor callar.

 

            Algunas escuelas orientales admitían discípulos con una única condición férrea: no podían hablar durante los dos primeros años.  ¿Quién de nosotros se anotaría en esa escuela? ¿A quién anotaríamos, si pudiéramos?

 

            Las dos preguntas anteriores están hechas con el avieso propósito de que nos demos cuenta qué difícil es dominar a los desbocados corceles del pensamiento inferior.

 

 

 

 

Las 20.000 yeguas devoradoras de hombres

 

 

            No se trata, como muchos habrán supuesto, del anuncio de un Porno-show, sino de uno de los trabajos de Hércules, cuyo significado tiene relación directa con el tema del pensamiento.

 

            El caballo es un símbolo del pensamiento.  Pegaso, el caballo alado de la mitología griega, nació del cogote cercenado de la Medusa, ex-doncella convertida en terrible monstruo por haber sido violada por Poseidón, el océano de las emociones.  El mito relata que Perseo, otro de los héroes griegos, tuvo que matar a la Medusa porque ésta convertía en piedra todo lo que miraba.  El pensamiento invadido por la emoción petrifica todo.  La palabra de odio petrifica al hombre. Le endurece el corazón.

 

            Con la ayuda del invisible Poder Destructor, Perseo le corta la cabeza y del gorgoteante manantial del cuello nace Pegaso, el pensamiento alado que transporta al héroe fuera del peligro y lo lleva a rescatar a su futura esposa ANDROMEDA, que había sido encadenada por Zeus a una roca para ser comida por un monstruo marino por algo que su madre había dicho...   Andrómeda significa literalmente, en griego, el pensamiento del hombre.

 

            Volviendo a Hércules, las yeguas representan el aspecto negativo del pensamiento, que devora a los hombres.  En este trabajo, luego de atrapar y poner a buen recaudo a las 20.000 yeguas devoradoras de hombres, Hércules se confía en su amigo Abderis y le pide que las lleve al sitio adecuado.  Resultado:  las yeguas matan y se comen a su amigo, cuyo nombre significa etimológicamente; simple, tonto, y no es más que un aspecto del mismo Hércules.  Derrotar a las yeguas, además de ser una tarea indelegable, requiere toda nuestra capacidad, nuestra atención constante y nuestra inteligencia despierta.  Finalmente, Hércules triunfa y prosigue su camino hacia la inmortalidad.

 

 

 

            Ya hemos empleado en este libro los nombres de algunas de las 20.000 yeguas devoradoras de hombres:

 

Miedo

Separatividad

Ignorancia

Culpa

Depresión

Ira

Tristeza

Celos

Cobardía

Ambición

 

            y hay 19.990 más...

 

 

El poder del silencio

 

            Guarda silencio y la luz entrará en tu mente.

 

            El mundanal ruido impide oír la voz del silencio.

 

            Los pensamientos autorreferentes y de autoconmiseración constituyen lo que los españoles denominaron el “rollo” personal.  No hablemos de nuestro rollo.  No le interesa a nadie.  No le es útil a nadie y menos a nosotros mismos.

 

            Las olas que surgen de los mares tempestuosos de nuestras emociones nos apabullan, impiden que entre la luz del sol, y lo que es mucho peor, inutilizan nuestros planes.

 

            Cuidar y aquietar a nuestro cuerpo físico.

 

            Atender y apaciguar a nuestro cuerpo emocional.

 

            Despertar y liberar a nuestro cuerpo mental.

 

            Concentrar la atención en el silencio.

 

            Puede ser el comienzo del orden personal abundante.

 

 

 

 

 

 

Cosmos, o el armónico orden del Universo

 

            En el Silencio Abundante estalló, hace 15.000 millones de años, el Big Bang.  Habían nacido el Espacio, el Tiempo y la Materia, como nubes caóticas de polvo sustancial en movimiento. 

 

            En ese campo de juego comenzaron a operar las Energías Abundantes.

 

            Del Caos emergió, poco a poco, el Cosmos.

 

            El polvo cósmico fue tomando forma de soles, sistemas planetarios, galaxias.

 

            Hace 4.500 millones de años nacía, en un suburbio de la Galaxia de la Vía Láctea, nuestro planeta Tierra o lo que denominamos el Primer Reino de la Naturaleza.

 

            Luego del enfriamiento de la esfera ígnea, y gracias a la colaboración del aire y del agua, las Abundantes Energías en fusión creadora con la Materia generaban la primera célula vegetal, hace poco más de 1.000 millones de años, inaugurando el Segundo Reino.  El Tercero comenzaba algunos cientos de millones después.  La vida animal estaba en la Tierra.

 

            El Cuarto Reino, el Reino humano, aparece en algún momento del tiempo hace entre 5 y 21 millones de años, según distintas fuentes.

 

            Es evidente la juventud cósmica de la Humanidad.  También es evidente la existencia de un Proceso Evolutivo que marcha aceleradamente en el sentido de la elevación del nivel de conciencia de las criaturas que surgen de la actividad de las Energías Abundantes.

 

            Somos, de entre los reinos citados, los únicos seres que tienen conciencia de estar inmersos en semejante Proceso Evolutivo.  Ese solo hecho permite imaginar la excepcional oportunidad que tenemos los humanos.  Percibir con nuestra mente la magnitud, belleza, armonía, y eventualmente llegar a atisbar el sentido, del Orden  Cósmico Abundante.

 

            Einstein dijo que Dios no juega a los dados.  Con ello, probablemente intentó significar que el Orden Cósmico Abundante no es producto de las azarosas vinculaciones entre las Energías Abundantes y la Madre Materia.  Es posible percibir que la Inteligencia y la Armonía Abundantes funcionan perfectamente, al menos en lo que respecta al resto del Universo.

 

            En el mundo del hombre, el libre albedrío, la ilusión y las 20.000 yeguas hacen que todo parezca un caos.

 

Nos queda la esperanza de recordar que del Caos nació el Cosmos.
EPILOGO:  La Nueva Economía de la Abundancia

 

 

El Dedo

 

 

 

            En griego economía significa las leyes del lugar.

 

            ¿De qué lugar?    ¿Qué leyes?

            Porque existen lugares y Lugares, así como también hay leyes y Leyes.

 

            Es necesario saber dónde estamos y de dónde Somos.

 

            Es posible vivir una vida que respete las leyes y Las Leyes.

 

            No parece inteligente, por respetar las leyes, no respetar Las Leyes.

 

            Las Leyes son: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, cobijar al que no tiene techo, vivir conectados con el amor y no con el miedo, dar y no acumular, intentar hacer lo que podría, entre otras cosas.

 

            Si por respetar la ley hay que violar Las Leyes, lo único inteligente y sabio que podemos hacer es renunciar, o bregar para modificar la ley.

 

            Violar Las Leyes amparándose en la ley, es como esconderse detrás de un dedo.  Hay que pensar en El Dedo.

 

 

La Ley de la Separación

 

            Separar la paja del trigo es una actividad que sólo puede realizarla  un ser que domine sus facultades mentales.

 

            Elegir lo bueno, lo bello y lo verdadero en cada instancia de la vida es desarrollar una facultad mental inherente en cada hombre.

 

            ¿Lo bueno, lo bello y lo verdadero para quién?

 

            Para mí.  Cada uno de nosotros, en cada momento, sabe que Sabe.

 

            Resulta necesario desprenderse del lastre dejado por las ideas antiguas y trilladas, y entrenarnos para desconectarnos del miedo.

 

            Elegir significa sintonizarse con los ritmos de la vida plena y abundante, para lo cual hay que estar muy atento y en silencio y mover suavemente el dial hasta encontrar aquel sonido que nos guste de corazón.  Si lo encontramos, no habrá nada más hermoso que comenzar a danzar con ese ritmo.

 

            La gama de cosas que podemos hacer, las obras de arte que podemos crear, las empresas que podemos generar, las naciones que podemos organizar, los reinos que podemos perfeccionar si estamos en sintonía fina con la vida, no tienen parangón en la historia de la humanidad.

 

            Para lo cual necesitamos revisar los significados actuales de dos palabras: sacrificio y dolor, íntimamente vinculadas con nuestra cultura, con este valle de lágrimas y con el planeta, del que se dice que es “la escuelita del dolor”.

 

            Separar es elegir.

 

            Discriminar es discernir.

 

            Aprender a emplear la mente como una espada que nos separe de la ilusión, del engaño, del espejismo en el que vivimos inmersos, quizás por ignorar el significado del dolor y el del sacrificio.

 

 

La Ley del Sacrificio

 

            Sacrificio es sacro-oficio, en latín.  Hacer lo sagrado.

 

            Habitualmente le atribuimos el significado de soportar como una carga, algo que no nos gusta.

 

            Podemos ver que el significado actual es opuesto al real, si aceptamos la hipótesis que estamos diseñados a imagen y semejanza de lo sagrado.  Entonces, hacer lo sagrado significa hacer aquello para lo que estamos diseñados.  Ninguna carga.  Nada de disgusto.

 

            ¿Para qué estaremos diseñados?   Probablemente, para ser canales inteligentes de las Abundantes Energías Creativas.  En pocas palabras, para dar y liberar.

 

            Obviamente, si nuestra cultura nos ha entrenado durante milenios para acumular y poseer, hay un desajuste total que ha creado en nuestras mentes una ILUSIÓN, contraria a la verdad, que nos incapacita para jugar el Juego.

 

            Es como si el director técnico de un equipo de fútbol entrenara a sus dirigidos para jugar con las manos, prohibiéndoles el contacto de los pies (foot) con la pelota (ball).  Lo más probable es que tal equipo pierda sistemáticamente.

 

            La metáfora es aplicable, además, porque la palabra ILUSIÓN, (que es lo contrario de VERDAD) proviene del Latín  I - LUDERE = NO JUEGO.

            La Verdad está en el Juego.

 

            Si no conocemos las reglas, o estamos entrenados con otras reglas, no podremos jugar el Juego.

 

            La regla fundamental del Juego es el sacrificio, hacer lo sagrado, dar alegremente y liberar gratuitamente.  No acumular tristemente y poseer a un alto costo.

 

            ¿Por qué hemos tenido directores técnicos tan pelotudos, metafóricamente hablando?

 

            Es difícil responder con claridad a una pregunta tan profunda.  Porque ello equivaldría a conocer los Planes del Director Técnico, cosa bastante difícil para principiantes como nosotros.  Pero podemos jugar un rato con las respuestas.

 

            La filosofía hindú sostiene que, dentro del programa del lavasecarropas en el que estamos metidos, una de las operaciones (equivalente al FREGADO) ha sido designada con el misterioso nombre de KALI-YUGA, que significa una ERA DE OSCURIDAD, en la que no entra la luz de la mente, impera el desastre (palabra que significa no ver la luz de los astros), reina la ilusión, el mal, la iniquidad y la escasez.   Luego viene la luz.

 

            La mitología griega también narra un programa parecido, cuando cuenta que Cronos/Saturno, munido de una hoz que le fabricó su madre Gea (La Materia), le corta los genitales a su padre Urano (La Luz, El Espíritu), y asume el poder sobre la tierra.  Cronos/Saturno es el Tiempo, el Límite, la Guadaña de la Muerte, lo Oscuro, lo restringido, lo escaso.    El Tiempo devora a sus hijos.  Todos morimos.  Saturno devoraba a sus hijos hasta que la madre, Rea, al tener el tercero Zeus/Júpiter, le da a comer en sustitución una piedra.    Zeus/Júpiter vence posteriormente a Cronos/Saturno y hereda la abundante luz y el poder de Urano, cuyo símbolo es el rayo.   Todo por una piedra.  EINSTEIN significa literalmente, en alemán, UNA PIEDRA,  a partir de la cual termina la oscuridad  y la escasez, y retornan la luz y la abundancia.

 

            Probablemente algún día podamos acceder al conocimiento preciso de tamañas sacudidas.  La historia recordará al Siglo XX como la culminación mediante Tres Guerras Mundiales de un ciclo de oscuridad, de experiencia y realización en la materia, que ha tenido la virtud de templar el espíritu de la humanidad, expresar la maldad y sentir en carne propia las consecuencias de la maldad, y prepararla para actuar según la Ley del Sacrificio, que consiste en hacer lo sagrado:  elevar al cielo lo que está por debajo del hombre, y traer el Cielo a la Tierra, mediante el empleo de las Abundantes Energías Creadoras y Destructoras.  Aparentemente, para que la ropa brille hay que fregarla un poco.  Para difundir las virtudes de la luz, no hay como pasarse algún tiempo en la oscuridad.

 

 

El Dolor

 

            Dolo es engaño.

 

            Parece que los seres humanos somos las más ilusas y engañadas de todas las vidas que pululan sobre la tierra.

 

            No solamente nos hemos creído todas las mentiras, tergiversaciones y bolazos que nos han contado (y aún nos cuentan) los ignorantes de siempre, sino que, por nuestra propia cuenta esta vez, usamos nuestra capacidad mental de imaginar el futuro para sentir miedo por lo que vendrá, de modo que así sufrimos por anticipado.

 

            De esa manera, por temor imaginario al futuro dolor imaginario, no hacemos lo que nos gusta, hacemos lo que no nos gusta, nos movemos cuando hay que estar quietos y nos paralizamos cuando hay que moverse.  Nos perdemos la Vida por ganarnos la vida, nos esclavizamos en lugar de liberarnos, vivimos aterrorizados por temor a la muerte y cuando tenemos la oportunidad de conocer la muerte, estamos desesperados por vivir.  ¡Qué Gran Ilusión nos domina!

 

            Doloroso, en griego significa (Dolo-rea, Dolo-radio) el cómodo engaño.  El miedo al dolor hace que intentemos, por todos los medios, evitarlo.

 

            El camino más fácil e indoloro conduce al engaño, a la ilusión, al espejismo.

 

            El dolor es el camino.  La enfermedad es el camino.  El desapego es el camino.  Hay que dar todo para recibir Todo.

 

            Los héroes griegos hacen viajes peligrosos, para volver triunfantes y sabios, después de haberlo conocido todo, de haberse internado en las fauces de los monstruos más terribles.

 

            En el núcleo mismo del dolor, de la enfermedad, del silencio, de la soledad, se encuentra la luz que disipa la ilusión.

 

            Pero es necesario desconectarse del miedo y seguir el camino de mayor resistencia para llegar a la cima de la montaña, destruir la forma y obtener su fuego interior, arder en la hoguera para conocer la frescura del agua de la vida, viajar al país lejano para poder volver al hogar del Padre,  perder todo para tener TODO.

 

            No se trata de autoinmolarse inútilmente.  Se trata de dar para liberar, para liberarse.  Servir para algo que coincida con los Planes del Director Técnico.

 

            Si me polarizo en alguna actitud (anti-algo ó pro-algo), tengo que indagar en mi interior el otro polo, ese otro aspecto mío que me produce tanto miedo.  Por ejemplo, si me manifiesto como anti-homosexualidad, el camino es ver cuáles son mis propias tendencias hacia la homosexualidad que me aterrorizan.

 

            Esto implica asumir con responsabilidad mi propia vida.  Si pongo “afuera” todo lo que me parece malo, también dejo “afuera” mi propio poder de transformación.  Sólo si me acepto como soy puedo dar el primer paso.  El más grande amor está dentro mío.  Si no hago esa conexión, nunca podré amar a nadie.

 

            El dolor y la enfermedad (in-firmo, débil, sin espíritu) son los indicadores de que estamos en el camino de transformación.  Me indican que alguna actitud interior esta desconectada de la realidad, produciendo alguna acumulación peligrosa de energía que debería fluir, o que soy presa de alguna ilusión.

 

            La pregunta correcta no es ¿Por qué a mí me pasa ésto?, sino ¿para qué ocurre ésto?  ¿qué tengo que cambiar en mi vida? ¿qué tengo que aprender de esta experiencia?

 

            Pero es necesario aclarar que dolor y enfermedad no implican sufrimiento.  La muerte no existe y tanto las endorfinas como la medicina moderna son capaces de aliviar o de anular los efectos físicos del dolor.  Sólo hay sufrimiento inútil cuando nos negamos a aceptar las crisis, y nos peleamos con la realidad en lugar de percibir la oportunidad que trae cada crisis.

 

            Para lo cual es necesario vivir desapegados, libres de deseos y de posesiones de todo tipo: físicas, emocionales y mentales.  Sólo así podemos ser realmente generosos, amorosos e inteligentes, porque están a nuestra disposición las Abundantes Energías.  Sólo entonces, todo se desliza.

 

 

Las leyes de la economía de los Incas

 

            INCA es REY

            INTI es SOL, luz. Ambas palabras tienen la misma raíz, el mismo origen.

 

            Los Incas tenían dos leyes esencialesen este ámbito económico:

 

1)      Toda persona, a partir de los 50 años, tiene derecho a sentarse al sol.

 

2)      Si a alguna persona le faltare el alimento, será castigado el funcionario economista encargado de la distribución de la comida.

 

            ¿Hacen falta más leyes?

 

            Todo lo demás es abundante, gratuito, disponible, verdadero, bello y bueno. Si no sucede así, algo está funcionando mal. Alguien está acumulando  más de lo que necesita.

 

 

La transición hacia una Argentina con bandera

 

            En las épocas oscuras, la diferencia entre la bandera argentina “civil” y la bandera de guerra era que esta última tenía el sol en el centro.

 

            Como vimos hasta ahora, los momentos turbulentos del fin de siglo y de milenio implican, entre otras cosas, oportunidades de resignificación, de resurgimiento, de revivificación de símbolos esenciales para el hombre, como las palabras economía, ciencia, religión, sacrificio, dolor, amor.

 

            Los argentinos podríamos resignificar nuestro símbolo nacional, reservando la bandera con el Sol para todos los actos que tengan que ver con la vida, con la cooperación y con la paz.

 

            En este punto quiero hacer una aclaración que considero importante.  No es mi intención el reverdecimiento de un enfoque ultranacionalista y separatista.  De ningún modo.  Al igual que cada individuo tiene que transitar por la etapa de formación de la personalidad, para lo cual es necesario que se conecte con su propio deseo y se convierta en un pedidor egoísta, para luego poner esa personalidad integrada, potente y autosuficiente al servicio de las necesidades del mundo, las naciones de la tierra deben transitar por caminos similares.  No es inteligente formar un grupo de naciones si no hay naciones que puedan aportar al conjunto, para lo cual tienen que llegar a un nivel de desarrollo político, económico y cultural plenamente autosuficiente.  Esa es la razón por la que algunos países europeos no integran, todavía, la Comunidad Europea.  Por esa misma razón, España y Grecia demoraron su ingreso durante lustros.  ¿El indicador de que una nación está lista?: que sus niños no mueran de hambre. 

 

            Esa es la clave de los desastres del Nafta y del Mercosur. No son sistemas sinérgicos por la desigualdad en el desarrollo de  las naciones que los constituyen. Los más fuertes y los más ricos ganan. Los otros pierden.

 

            El Kama-Sutra es un libro hindú que fue escrito hace algunos milenios, y contiene una verdad tan elemental en lo que hace a la felicidad sexual de las parejas, pero tan elemental que casi nadie la tiene en cuenta.  De allí muchos fracasos. 

 

            En el comienzo del libro, hay una clasificación de los elementos que vincularán a la eventual pareja. Simplemente agrupan al lingam (pene) y del yoni (vagina) en tres categorías.

 

 

 

HOMBRES

MUJERES

 

LIEBRE

CERVATILLA

TORO

YEGUA

CABALLO

ELEFANTA

 

            Las uniones entre niveles equivalentes son las mejores, dice el KAMA SUTRA.

            Las uniones entre categorías diferentes pero cercanas, son menos buenas.

            Las uniones entre extremos son inútilmente insatisfactorias y perniciosas.

 

            El amor es estar en el mismo nivel, al mismo tiempo.  En todos los planos.  Incluso en el físico.

 

            La analogía es aplicable a las naciones.  Hay que usar la Inteligencia Abundante para decidir con cuáles naciones podemos tener las mejores “relaciones carnales”...

 

            Las uniones entre aquellos que pretenden completarse con el otro, también nos llevan al divorcio.

 

            Si soy todavía un ignorante pedidor que busca afuera lo que en realidad está adentro, no estoy capacitado para llevar a buen término a una pareja humana.  Y mucho, muchísimo menos, a una Nación; menos todavía a un conjunto de Naciones.

 

            Veamos, desde el punto de vista de nuestra Nación, cuáles elementos esenciales tenemos y cuáles nos faltan para considerarnos autosuficientes y libres:

 

 

 

ELEMENTOS ESENCIALES DE UNA MODERNA NACIÓN AUTOSUFICIENTE Y LIBRE

 

¿TENEMOS?

Población instruida e integrada

SI

Territorio extenso con climas variados

SI

Energía Hidroeléctrica aún sin explotar

SI

Energía Fósil

SI

Pampa húmeda

SI

Bosque naturales

SI

Sistema político avanzado

SI

Divisa propia, o capacidad de generar moneda propia

NO

Protección contra el S.F.U

NO

 

 

 

            Mientras no recuperemos la capacidad auto-abolida de generar moneda propia responsablemente, no seremos una Nación con personalidad propia.

 

            Mientras no nos protejamos del Sistema Financiero Universalizado (S.F.U.) corremos peligro de destruir nuestro sistema inmunológico.    Perdemos la capacidad de distinguir entre lo que es la Nación y lo que no es la Nación.  Entonces, cualquier enfermedad nos puede matar.

 

            Si perdemos la identidad, desaparecemos.

 

            Como el S.I.D.A., que existe para hacerme ver que si estoy comprometido con una mujer, es muy riesgoso para el futuro de mi relación frecuentar los “puti-clubs” del mundo.  Si estoy comprometido con mi país, es muy riesgoso, para mí y para mi país, poner los huevos en otras canastas, por más atractivas que sean.

 

            Mientras tanto, hasta que nos acerquemos a la Nueva Economía de la Abundancia, nos toca vivir la transición, que tiene una característica fundamental: el producto más caro en la Argentina es el dinero.

 

            Entonces, es inteligente operar con lo que tenemos, no con lo que nos falta.

 

            ¿Qué cosas tenemos en abundancia?

Desocupados

Niños hambrientos

Viejos desahuciados

Tierra

Sol

Aire

Agua

            Las claves son: sin dinero, sin esperar nada de un Estado en retiro efectivo, emplear lo que abunda para resolver las necesidades de alimentos, de trabajo, de educación y de sanidad de los 10 millones de habitantes excluidos de un sistema económico de concentración de riqueza, de escasez y de achicamiento.

 

            En esta gran oportunidad de ejercicio de la solidaridad y de la creatividad por la que transita la Argentina, en esta gran prueba de crecimiento, podemos verificar nuestro grado de conexión con las Abundantes Energías, podemos practicar personalmente el respeto por Las Leyes y nuestra capacidad de ejercicio del libre albedrío.

 

 

Las Nuevas Empresas del Hombre

 

 

            ¿Por qué existen y proliferan las Organizaciones No Gubernamentales?

 

            Se denominan de ese modo tan curioso los grupos humanos generados con fines altruistas y que funcionan, generalmente, basados en las Reglas del Juego esenciales: dar y liberar.

 

            Su existencia parte del principio inteligente que consiste en no esperar luz de la oscuridad.

 

            Respetando las leyes y Las Leyes, intentan ayudar a que las víctimas inocentes de la Tercera Guerra Mundial satisfagan sus necesidades básicas, liberando, al mismo tiempo, a los políticos de sus promesas incumplibles por falta de poder.

 

            Se canalizan, también, de este modo, los profundos sentimientos de culpa y de compasión por parte de todos los líderes sinceros y personas pudientes de los países centrales a los que les toca el papel de victimarios como consecuencia de la actividad descontrolada del S.F.U.  Esta poderosa fuerza de ayuda de todo tipo no emplea los canales tradicionales del S.F.U., sino que se efectiviza de modo más eficaz y directo a través de las Organizaciones No Gubernamentales y otros grupos humanos similares entre los que se destacan esas comunidades autosuficientes que son escuelas de la vida plena y abundante, así como también aquellas empresas lucrativas que funcionan conectadas con estos principios.

 

            La acción concreta de estas agrupaciones consiste en dar, sin esperar nada a cambio, enseñando y ayudando a todos los que lo necesitan, a construir sus propias viviendas, a cultivar su alimento, a criar sus animales domésticos, a producir bienes necesarios y útiles y a trabajar, a emplear métodos de higiene y de cuidado de la salud, a mejorar sus relaciones de todo tipo, a crecer como seres humanos.  Los pilares de esta acción son la autosuficiencia, el autoempleo y como dijimos antes, el conocimiento y el profundo respeto por las leyes y Las Leyes, la hermandad y la no separatividad, la cooperación y no la competencia, la inofensividad y no la agresividad.

 

            No están vinculadas por ninguna organización, sino que funcionan más bien en contacto directo con las Abundantes Energías.

 

            No luchan contra nadie ni pertenecen a ningún bloque, iglesia, partido, país o credo específico.  O, si pertenecen, no discriminan ni restringen su ayuda o su ingreso a nadie por razones de credo, sexo o raza.

 

            Siempre existieron estos grupos humanos, pero es notable el auge actual. 

 

            Esto indica que ya han comenzado a funcionar las Nuevas Empresas del Hombre, precursoras de la Nueva Economía de la Abundancia.