LOS RECURSOS INEXPLORADOS

DE LA EMPRESA

 

Carlos Tereschuk

 


LOS RECURSOS INEXPLORADOS

DE LA EMPRESA

 

 

 

 

I  N  D  I  C  E 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Capítulo 1           LOS RECURSOS INCONMENSURABLES

 

Capítulo 2           EL ELEMENTO DE UNIÓN DESEADO

 

Capítulo 3           LA FUENTE DE LA INTELIGENCIA

 

Capítulo 4           EL ENTORNO ADECUADO

 

Capítulo 5           LA CIENCIA DE APLICACIÓN

 

Capítulo 6           EL CULTO DE LA VISIÓN

 

Capítulo 7           EL ORDEN DE LA NUEVA EMPRESA

 

 

EPÍLOGO

 

 


 

INTRODUCCIÓN

 

 

Una de las acepciones de la palabra “recursos” es:

 

“Elementos que constituyen la riqueza o la potencia de una nación”. 

O de una empresa.

 

 

            Dedicamos este libro a aquellos recursos de toda empresa humana que son los más poderosos y los menos utilizados: las relaciones y las capacidades potenciales de un grupo de personas.

 

            El enfoque ha sido dirigido hacia las posibilidades de realización sinérgica de todos los actores principales de esta apasionante aventura en que se ha convertido la dirección de una empresa en un mundo globalizado: los trabajadores, los líderes empresarios, la empresa, la nación, la humanidad.

 

            Esto es así porque consideramos que la empresa moderna es, por el momento, uno de los centros educativos más poderosos del planeta, en sustitución de las relativamente inertes instituciones que actualmente se dedican a la formación (¿deberíamos decir transformación?) de adolescentes en individuos socialmente hábiles y libres.

 

            Agradecemos a todos los representantes de los polos que han generado la tensión necesaria para que fuera posible aprender de ellos.  Son el capitalismo salvaje y su creación más clara y conspicua: los desocupados, los niños y viejos desamparados que habitan estas tierras americanas pletóricas de riquezas naturales.

 

            La intención  que anima las páginas siguientes es doble.  Por un lado, revelar la plena vigencia del miedo y algunos de sus más caros disfraces, como lo son el odio y la ira, en muchas de nuestras actividades cotidianas, y sus nefastas secuelas.  Por  el otro, indicar la plena validez de la integridad personal, de la integración grupal y de la síntesis inclusiva como los elementos esenciales de toda activada humana creativa.

 

            El mensaje para las empresas es simple, pero no fácil: la elección, siempre, es la prerrogativa del conductor.  De esa opción depende la calidad de vida del dirigente y de sus dirigidos, y también la calidad de sus productos.  Lo cual define, a su vez, el éxito empresario.  O su fracaso.

 

Carlos Tereschuk

Febrero 1997

Buenos Aires

 

 

 


 

Capítulo 1:

 

LOS RECURSOS INCONMENSURABLES

 

EL PODER

 

            El hombre es un ser poderoso.  Para aproximarnos a este tema emplearemos tres puntos de vista que nos permitirán captar con razonable claridad el por qué del título del libro y del presente capítulo.

 

            Las actitudes de las personas ante el poder son ampliamente variables, en una gama que va desde la sumisión más abyecta hasta la soberbia.  Desde el punto de vista empresario, ninguno de los límites mencionados es útil.  La trascendencia valiosa de esa polaridad puede describirse como sensibilidad.  Es poderoso el que está en sintonía fina con su propia capacidad y que puede percibir y emplear adecuadamente las energías disponibles en su entorno, en lugar de ser manejado por el torbellino.

 

            La motivación íntima, personal, que nos impulsa al ejercicio del poder también admite un amplio espectro de posibilidades que incluye los extremos del egoísmo total y del altruismo franciscano.  El uso sinérgico de los medios a nuestro alcance es la clave necesaria en la empresa moderna.  Por el mismo acto, simultáneamente, se benefician todos los participantes.  Primordialmente, los clientes.  Sinergia es una palabra de origen griego que podría traducirse como “toda acción que beneficia a la Totalidad”.

 

            El último punto de vista, y sin embargo de idéntica importancia que los anteriores en lo que se refiere al ámbito de los negocios, es la magnitud del poder humano traducible en términos económicos habituales.  La “experiencia Bill Gates” nos suministra un parámetro, que aunque pueda calificarse de obvio, es de gran valor didáctico.

 

 

LOS PRODUCTOS DEL PODER

 

            Es posible darse cuenta que las empresas más poderosas de la Tierra generan productos que sólo pueden venderse en el mercado “negro”.  O, por lo menos, “oculto”.  Armas y drogas.  ¿Qué sentido tiene, entonces, escribir un libro que plantee como válidos los conceptos de sensibilidad y sinergia en relación con el poder empresario?  ¿Y qué sentido tiene leerlo?.   La respuesta a estas preguntas sólo puede encontrarse en aquellas personas que consideren que el hombre es y seguirá siendo el origen y el destinatario de las mejores expresiones de la creatividad humana, y que se sientan constructoras de un mundo apto para niños.

 

            También es posible emplear el poder para destruir.  Si éste es su caso, este libro no le servirá de mucho.

 

 

 

EL PODER INDIVIDUAL Y EL PODER GRUPAL

 

            Cuando una persona trasciende el estado de adultez para pasar a la madurez, significa que ha logrado abandonar la visión permanente de su propio ombligo, para darse cuenta que es posible abarcar un panorama de la realidad mucho más rico e incluyente.  Ahora podemos ver al otro.  Y a todos los otros, con un mínimo esfuerzo, gracias al avance de las telecomunicaciones.  Así resulta factible la aplicación sinérgica de los recursos disponibles.  Entonces (y sólo entonces) puede operar en un ser humano la poderosa energía de la solidaridad.  Solidario proviene de sólido.  Es sólido todo aquello que resiste los embates de las tremendas fuerzas de destrucción que estamos viviendo en este fin de siglo y fin de milenio.  Será muy difícil para un solitario poder aguantar los cimbronazos que recién comienzan a manifestarse.  Parece mucho más inteligente ser solidario que solitario.  Sobrevivirán las empresas que hayan podido generar la energía creativa y protectora de un grupo de personas unidas por un proyecto común que sirva a las necesidades de la humanidad.

 

            De nada sirve un directorio brillante e iluminado si los ejecutivos son aún iracundos esclavistas o dependientes pusilánimes.  O viceversa.

 

            Todo el valor de un producto de alta calidad desaparece cuando los vendedores no lo conocen, o no les importa.  O si el cadete no cumple su función poniendo lo mejor de sí.

 

            El poder grupal se manifiesta cuando, como en una orquesta, todos lo músicos conocen la partitura y les gusta tocarla.  A veces, sucede el milagro.  Aunque ninguno sea un solista destacado, aunque el director sea habitualmente mediocre, la melodía surge armoniosa, sublime, perfecta.

 

 

LOS RECURSOS INCONMENSURABLES

 

            La palabra inconmensurable nos conecta con el concepto de ilimitado, inmedible o incomparable.  Precisamente tales ideas son aplicables cuando nos referimos a un ser humano o a cualquier tipo de relaciones humanas.

 

            Todo emprendimiento humano está constituido, invariablemente, por dos elementos esenciales cuyas características principales figuran en la descripción siguiente:

 

 

 

 

 

 

ELEMENTOS ESENCIALES DE

TODO PRODUCTO HUMANO

 

 

 

 

MENSURABLES

 

INCONMENSURABLES

 

 

Materias primas

 

Miedo

 

Procesos

 

Creatividad

 

Fórmulas

 

Entusiasmo

 

Especificaciones

 

Intuición

 

Dinero

 

Calidad de relaciones

 

 

 

 

            En efecto,  ¿Qué sabemos de las intuiciones, del entusiasmo o de la creatividad de nuestros empleados?  ¿Y de nosotros mismos?.   Sin embargo, sabemos que el miedo puede llegar a paralizarnos.  O a matarnos de stress.

 

            Es de vital importancia conocer y emplear inteligentemente los recursos inconmensurables que se encuentran a nuestra disposición, en toda organización de la que participemos, siempre que haya más de una persona involucrada.  El primer paso en este camino es saber qué se opone a ello.

 

 

 

 

¿QUIEN ES EL ENEMIGO?

 

 

            Sun Tzu fue un famoso estratega chino que escribió un sabio libro, un clásico, llamado “El Arte de la Guerra”.   En él podemos leer:

 

 

 

 

 

 

 


Conoce a tu enemigo y conócete a tí mismo;

en cien batallas, nunca estarás en peligro.

 

 

Cuando ignoras el enemigo pero te conoces a tí mismo,

tus posibilidades de ganar o perder son las mismas.

 

 

Si ignoras tanto a tu enemigo como a tí mismo,

es seguro que en cada batalla estarás en peligro.

 

 

 

Sun Tzu.  “El Arte de la Guerra”

 

 

 

 

 

 

 

            El enemigo es la ignorancia.  O lo que es lo mismo, el exceso de información improcedente.

 

 


 

¿QUIEN SOY?

 

 

            Los griegos, un poco antes que los chinos, ya habían planteado el mandato más valioso para cualquiera:  ”Conócete a tí mismo, y conocerás al universo y a sus dioses”.  Tuvimos que esperar más de tres milenios para comenzar a develar mínimamente el misterio del hombre.

 

            Según Albert Einstein, lo que vemos de un ser humano equivale, energéticamente, a una bomba atómica del tipo Hiroshima.  Lo que no vemos de un ser humano es incalculable.  Inconmensurable.  Lo prueban Hércules, Ulises y Teseo.  El hombre parado sobre la Luna.  Sin mencionar a los otros que multiplicaron los panes y los peces, curaron a los enfermos y vencieron a la muerte.

 

            Sin embargo, un hombre puede vivir conectado con el miedo, convertido en un pedidor insaciable, aislado, separado de la fuente de poder, buscando seguridad en un tiempo y en un lugar de los que ha desaparecido.

 

            ¿De quién depende esa conexión con el poder creativo que transforma una vida en borrador en una vida de alta calidad?  

 

            De cada uno de nosotros.  Esa conexión no se puede comprar ni vender.  Nadie puede convertirme en creativo si estoy íntimamente sometido al miedo.  Nadie, tampoco, puede esclavizarme si asumo mi libertad esencial.

 

            El problema  con estos enfoques consiste en que si fueran ciertos, y yo lo supiera, entonces no podría echarle la culpa a nadie de mis desdichas, de mis fracasos, ni de mis sufrimientos.  Siempre es más fácil culpar a otros.  Con este gobierno no se puede.  Con la mujer que tengo...  Con el jefe...   Con mis hijos..., etc.  La ignorancia es el camino del menor esfuerzo.  De lo contrario, me veo obligado a asumir la responsabilidad por el 100% de mi propia vida.

 

            No obstante, a lo largo de los numerosos encuentros con personas de todos los niveles de las empresas argentinas, grandes o pequeñas, ha surgido a la luz una realidad impresionante, hermosa. 

 

            La abrumadora mayoría de la gente está preparada para una conexión poderosa y bella con sus mejores energías.  Todos, o casi todos, después de haber experimentado el miedo al desempleo, o el miedo a no poder alimentar a nuestros hijos, sabemos que otra realidad es posible.

 

 

            Esta enorme crisis constituye, al mismo tiempo, la gran oportunidad que se vive en la Argentina.  La posibilidad de expresión del poder creativo de la gente.  Para lo cual sólo se requiere que sus líderes alienten y promuevan las conexiones más directas con lo inconmensurable:

 

 

                        sensibilidad                 en lugar de sumisión o soberbia;

                        sinergia                       en vez de egoísmo o altruismo, y

                        sabiduría                    en vez de ignorancia o exceso de información.

 

 

 

EL “EMPOWERMENT” CREATIVO

 

 

            El secreto del acceso a los poderosos recursos inexplorados de la empresa tiene que ver con un proceso educativo relativamente sencillo pero de alta calidad.  La clave puede residir en le vocablo ed ucere, que significa dejar salir lo que cada uno ya tiene, en lugar de intentar meter información estupidizante desde afuera.

 

 

 

            Tal proceso educativo debiera responder a algunas pautas que se desarrollan en los próximos capítulos.  La más importante para que no se generen desarmonías consiste en comenzar por la cúpula de la jerarquía empresaria.  Y sin embargo, aunque esto parece claro e inteligente, no es lo más habitual.

 

            La conexión con el poder creativo personal y grupal reconoce un obstáculo principal: el temor al cambio, que ha sido lamentablemente acrecentado en nuestro ámbito por la casi completa desaparición de la seguridad laboral como consecuencia de los recientes movimientos normativos gubernamentales, así como por la completa vulnerabilidad empresaria que genera la apertura casi irrestricta de la economía.

 

            Precisamente por esas circunstancias, lo que en otros continentes se lleva a cabo como algo que contribuye a mejorar la calidad de la vida, nosotros estamos haciéndolo como una necesidad primaria de supervivencia.  Personal, empresaria y nacional.  El peligro es enorme, simplemente porque no es inteligente globalizar a costa de la pérdida de ninguna individualidad.

 

            Si el peligro es enorme, la oportunidad también.  Sólo hay que aprender a verla.

 

 


 

Capítulo 2:

 

EL ELEMENTO DE UNIÓN NECESARIO

 

 

¿MIEDO O ENTUSIASMO?

 

            En cada obra humana puede reconocerse un elemento básico que une o vincula a las diferentes partes que la componen.  Borges decía respecto de su relación con la ciudad de Buenos Aires:  “No nos une el amor, sino el espanto”.

 

            ¿Qué elemento de unión empleamos en nuestras relaciones cotidianas?.   Por ejemplo, podemos utilizar el miedo como argamasa en nuestro equipo de trabajo.  Pero sabemos que el resultado, el producto final no será bueno.   En todo producto de alta calidad es posible reconocer la belleza.  Y ninguno de los productos generados en el miedo es bello.  Ni una relación de pareja, ni un automóvil, ni una pintura, ni una galletita.  Porque el miedo repele con la misma potencia con que nos atrae la belleza.  Sabemos que un producto que no es de alta calidad será rápidamente desplazado en un mercado abierto, altamente competitivo y exigente.

 

            Además, las consecuencias del exceso de miedo en los seres humanos son terribles.  Los endocrinólogos denominan a la adrenalina “la hormona del miedo”.   El denominado “stress” no es más que el resultado de una generación superabundante y sostenida de adrenalina en el torrente sanguíneo.   Provoca hipertensión arterial, insomnio, úlceras, impotencia sexual, enanismo psicogénico y en ciertos casos la muerte.  Las glándulas suprarrenales liberan adrenalina cada vez que nuestra mente detecta disgusto, displacer o peligro, y el cuerpo se prepara automáticamente para una lucha a muerte o para una huida veloz.  Como no podemos hacer eso en la oficina o en la calle, reprimimos los impulsos de matar o salir corriendo.  Pero la adrenalina ya fluyó...  Este proceso, repetido veinte veces por día, nos quita calidad de vida y nos va matando lentamente.

 

            Por eso, es evidente que el adhesivo más comúnmente empleado no sirve para responder inteligentemente a los desafíos de la época.  El miedo no le sirve ni a la gente, ni a los productos, ni a la empresa.  ¿Por qué, entonces, lo usamos tanto?   La respuesta es simple: porque no controlamos los procesos mentales que desembocan en el miedo, la ira o la cólera.  Más bien, somos controlados por ellos.   Porque son mecanismos automáticos y ultrarrápidos que funcionan (todavía) fuera del alcance de nuestra voluntad.  Pero no hay nada como la experiencia personal para aprender, si uno está atento.  La prolongada inmersión de una sociedad en la inseguridad económica posibilita el estudio profundo de los mecanismos del miedo.  Una experiencia grupal con tal objetivo fue realizada en el Centro de Altos Estudios sobre Trabajo en Equipo y Creatividad, dirigido por Enrique Mariscal, y sus resultados publicados en el libro “Las Fuentes de la Creatividad Humana”, Editorial Serendipidad, 1995.

 

            El otro extremo es el entusiasmo.  Cuando estamos enamorados, nos sentimos plenos, poderosos.  No hay obstáculos insalvables.  Durante tales experiencias, los científicos han demostrado que nuestras glándulas segregan endorfinas (apócope de endogenous morphines, que significa morfinas generadas internamente).   Se trata de hormonas miles de veces más potentes que la cocaína, que nuestro maravilloso sistema endocrino inyecta en el torrente sanguíneo en todas las experiencias de plenitud como el orgasmo, el enamoramiento, el goce y la muerte.  Por eso la llaman “la hormona de la felicidad”.  Todo el metabolismo se transforma, y funcionamos fluida y poderosamente.  No hay dolor.  No hay temor.

 

            Muchas veces nos hemos sentido enamorados de alguien, de alguna tarea.  El significado de entusiasmo (en-Theus o en-Zeus) es sentirse como con Dios adentro de uno...

 

            ¿Cómo se puede unir un equipo de trabajo con entusiasmo?    En un contexto que favorece la conexión con el miedo, no parece una tarea fácil.  Pero es posible, porque, al igual que con el miedo, la conexión con el entusiasmo es algo personal, indelegable.  Y es parte de esa tarea educativa de la que hablábamos.  Es factible APRENDER a desconectarse del miedo.  Es también factible APRENDER a conectarse con las mejores energías.

 

 

LOS ESTILOS POLARES DE MANAGEMENT

 

            Un gerente moderno tiene dos funciones indelegables.  La primera es tener muy clara la tarea, y transmitirla con igual claridad a su equipo.  La segunda es crear el clima adecuado para permitir que la gente se enamore de la tarea.  O por lo menos que el flujo total de endorfinas supere al de la adrenalina.

 

            Sin embargo, es más frecuente observar enfoques, un tanto ignorantes, de trasladar el combate al proceso productivo interno de la empresa, con las consecuencias destructivas que son de esperar.  Para la gente, y para la empresa.  No se percibe una realidad elemental: los productos compiten en el mercado.  Los hombres cooperan para producirlos.

 

 

            Podemos apreciar estas ideas en la tabla que sigue.

 

 

 

 

 

ESTILOS POLARES DE MANAGEMENT

 

 

 

El MANEJADOR

DE MIEDOS

 

Nombre

 

 

El GENERADOR

DE ENTUSIASMO

 

AUTORIDAD

 

Ideal

 

RESPONSABILIDAD

 

 

COMPETITIVIDAD (LUCHA)

 

Método de Trabajo

 

COOPERACIÓN

 

 

MIEDO-BRONCA

 

Adhesivo Grupal Empleado

 

INTELIGENCIA - CUIDADO

 

 

ESTRIDENCIA

 

Modo

 

ESTILO

 

 

UNIFORMIZACIÓN - SUMISIÓN

 

Visión de la Persona

 

RESPETO POR LO DISTINTO

 

 

ESPIONAJE

 

Actitud hacia los Competidores

 

CREATIVIDAD

 

 

MARKETING INVASIVO

 

Actitud hacia los Clientes

 

SERVICIO

 

 

TIEMPO - AGITACIÓN - STRESS

 

Contribución de los Empleados

 

LO MEJOR DE SÍ MISMOS

 

 

TÉCNICA - EVALUATIVA

 

Orientación de la Capacitación

 

DESARROLLO INDIVIDUAL Y GRUPAL

 

 

MEDIOCRIDAD

 

Resultado

 

EXCELENCIA

 

 

 

 

TRASCENDIENDO LA POLARIDAD

 

            Considerando el problema desde un punto de vista más amplio, tanto en el tiempo como en el espacio, no resulta demasiado bello el espectáculo de cualquier persona con capacidad de mando saltando de un polo al otro.  Porque si bien es razonablemente cierto que la conexión con el miedo (o la ira) no garantiza decisiones inteligentes ni productos excelentes, tampoco es posible para nadie vivir entusiasmado.  Está comprobado que ningún ser humano resiste un orgasmo de 10 minutos...

 

            Si bien la experimentación de ambos polos de la realidad es una condición “sine qua non” para posibilitar estadios nuevos, resulta muy atractiva la idea de indagar acerca de modos menos desgastantes de vivir en contacto con el poder inteligente que está a disposición de los grupos humanos.

 

            Atendiendo a ello, se han realizado en todo el mundo exploraciones destinadas a investigar cómo un grupo de trabajo puede funcionar conectado con sus mejores energías sin poner en peligro el delicado equipo que es la extraordinaria maravilla de un cuerpo humano.

 

            Los encuentros de creatividad que realizamos desde hace varios años recogen tales conocimientos.  Adaptados a la particular idiosincrasia argentina permiten alcanzar estadios de funcionamiento que sus protagonistas describen con palabras tales como “alegría”, “plenitud”, “paz”, “todo está bien”, y otras por el estilo.

 

            Ello permite afirmar que existen puntos de conexión caracterizados por una cualidad mucho más relacionada con la armonía que con el conflicto, y probablemente más cercana a la sabiduría que a los estadios menos inteligentes de la ignorancia y el embrutecimiento combativo que están tan de moda en los círculos autodenominados  de “capacitación para la lucha por la vida”.

 

            Si un gerente pudiera tomar decisiones desde ese estadio, y su equipo operara en conexión con una entusiasta armonía, en lugar de las bajas cualidades energéticas del miedo o del odio, sin duda podríamos escuchar la sinfonía que acompaña a la creación de un producto excelente.

 

            Para trascender la polaridad es necesario aprender algunas cosas...

 

 

 

 

 

 

 

 

            La experiencia solamente consiste en el uso adecuado de una de las facultades de la mente menos empleada en forma correcta:  la imaginación.

 

            Mucho más frecuentemente de lo que creemos, malgastamos la imaginación para sufrir inútilmente.  Esto sucede cuando imaginamos el futuro, y llegamos a tener miedo de lo que pueda pasarnos.  En realidad, no tenemos la menor idea de lo que vendrá, por lo que conectarse con el miedo es absurdo.  Pero igual lo hacemos.

 

            En el caso de la exploración inteligente de las polaridades por medio de visualizaciones creativas, se trata de emplear la imaginación de un modo diferente, con el fin de conectarse con planos internos de una cualidad infinitamente mejor que la del miedo.  Algunas escuelas de pensamiento indican que el uso correcto de la imaginación es una especie de antesala de la posibilidad de desarrollar una facultad mental bastante conocida pero muy poco explorada:  la intuición.  El Pequeño Larousse la define como “el conocimiento claro, directo o inmediato de verdades que penetran en nuestro espíritu sin necesidad de un razonamiento”.   Es posible que tenga que ver con la sabiduría.  La realidad tangible es que cada uno de nosotros sabe lo que es bello.  Sabemos lo que nos gusta y lo que nos disgusta, sin necesidad de pensar o de razonar acerca del asunto.

 

            ¿Y qué hormona segregamos cuando logramos conectar nuestra fuente interna de sabiduría?   Probablemente ninguna en especial, porque estamos en armonía con todo.  La constelación de glándulas que controlan el equilibrio homeostático del cuerpo humano no percibe ningún peligro ni tiene que atender a ninguna ilusión euforizante, por lo que todos recuerdan esencialmente una sensación de pacífica alegría, cualquiera haya sido la visión percibida.

 

            Por alguna razón totalmente inexplicable, estas experiencias funcionan muchísimo mejor cuando se realizan en grupos.

 

 

CÁLCULO DE LA INVERSIÓN MÍNIMA NECESARIA

 

            Estos enfoques de la realidad empresaria no son nuevos.  Se sabe perfectamente que los gerentes japoneses meditan por tradición cultural.  Los directivos alemanes meditan para mejorar su performance general.  Los mánagers norteamericanos han comenzado a meditar para no ser barridos del mercado por los otros dos grupos...  pero en nuestro país seguimos en la lucha, que como dice el tango, “es cruel y es mucha”.

 

            Si un equipo lograra vencer las poderosas barreras de prejuicio que separan al miedo de la sabiduría, se sabe cuál es la inversión que tiene que hacer para que opere el milagro: poco más de un tercio del uno por ciento del tiempo total disponible.  Es necesario dedicar cinco minutos diarios a estas prácticas.  El día entero tiene 1440 minutos, de donde surge el cálculo del valor de la inversión citado:

 

 

 

5’/1440 = 0,00347 = 0,347%

 

 

            A pesar de lo ínfimo de la inversión, casi nadie lo hace todavía en forma sistemática.  Es necesaria una transformación cultural que tiene que vencer obstáculos enormes que han sido erigidos durante milenios por las diferentes formas de superstición a las que ha sido sometida nuestra cultura occidental.

 

 

 

EL PEGAMENTO ADECUADO

 

            Si nuestro sueño empresario es el producir algo útil y de excelente calidad, ahora sabemos que el pegamento adecuado no es el miedo ni la ira.  Tampoco la euforia desbocada y entusiasta.  Es, simplemente, la alegría.  Todos los equipos en alta producción que hemos observado, resultan atractivos porque irradian la alegría del contacto con la creatividad.


 

Capítulo 3:

 

LA FUENTE DE LA INTELIGENCIA

 

 

¿INTELIGENCIA?   ¿DE QUÉ TIPO?

 

            Desde el punto de vista de la empresa actual, la pregunta es perfectamente válida.  El uso masivo de robots y computadoras, que alivian y liberan al hombre de las tareas más repetitivas, ha difundido el apelativo de “inteligencia artificial” para todos estos aparatos maravillosos cuyo desarrollo es impresionante.

 

            Pero no nos referimos a esta clase de inteligencia.  Los japoneses, que son líderes en robótica, capacitan intelectualmente también a las personas que no tienen trabajo, porque saben que la “inteligencia artificial” es sólo eso:  un artificio.

 

            La inteligencia verdadera se manifiesta exclusivamente a través de la mente del hombre.  Podríamos diferenciarla diciendo que es inteligencia consciente, la función mental que nos permite el contacto con las ideas por el empleo de la imaginación y la intuición.  Porque también existe la inteligencia natural que opera fuera del alcance de la conciencia, y cuya manifestación más perfecta está constituida por la casi increíble armonía de órganos y funciones en un cuerpo humano sano.  No necesitamos controlar conscientemente los latidos de nuestro corazón ni la respiración, ni tampoco los incontables cambios cotidianos que se operan en los cientos de miles de millones de células que nos integran...

 

 

IDEAS, IDEOLOGÍAS, ÍDOLOS.

 

            La auténtica conexión con la inteligencia se verifica por la manifestación de una idea.  Para Platón, las ideas eran emanaciones de la divinidad con las que podían tomar contacto algunos hombres.  Para los hindúes, las ideas conforman una “nube de cosas conocibles” que revelan al hombre las mejores formas de expresarse en la vida.  Muy pocas personas toman contacto alguna vez con las ideas.

 

            La mayoría nos abastecemos con productos pre-digeridos que se denominan ideologías.  Son el resultado del eventual contacto con alguna idea por parte del ideólogo, que la mezcla con sus emociones, le da la forma que puede y la lanza a rodar por la vida.  Entonces, algunas personas nos “adherimos” a la ideología, en ciertos casos con tanto fanatismo, que somos capaces de dar la vida por ella.  Este proceso bastante irracional tiene como límite visible la figura muy conocida del “hincha” de fútbol.  No hay razones que avalen la decisión de ser de Boca o de Ríver.  Es casi puramente emocional.  El consumo frecuente de ideologías revela que la persona no tiene pensamiento propio.  Está condicionado por sus emociones o por los pensamientos de otra persona.

 

            Una situación quizás más difundida es la del ídolo, el congelamiento total de una idea en una persona o un grupo.  En este caso, vivo la vida a través del ídolo.  Una figura de la TV, un presidente, un economista, una banda de rock, un ex-presidente.

 

            La calidad de vida y la capacidad de respuesta inteligente son, en cada caso, muy diferentes.  Por eso, educarse y educar a todos para la libertad de la conexión personal con las ideas debiera ser la meta de todas las empresas serias.

 

 

¿YO SEÑOR?...   NO SEÑOR.

 

 

¿Quién tiene la responsabilidad de desarrollar la inteligencia en nuestro país?

 

 

            El tema es clave porque la evolución de los hechos ha puesto en manos de los empresarios una cuota de poder tan importante que podría afirmarse que de sus decisiones depende gran parte del futuro educativo de nuestro país.

 

            Con un Estado en “retiro voluntario” como consecuencia de las tremendas cargas de la deuda externa y de las corrupciones tanto internas como externas, las posibilidades educativas están notablemente restringidas.  Las instituciones, tanto públicas como privadas, intentan sobrevivir, por lo que dejan de lado las necesidades acuciantes de las empresas de contar con jóvenes educados para la plenitud inteligente.  Por eso en nuestro país se importan mánagers, a pesar de los problemas de integración que eso genera.

 

            Existen, por supuesto, las notables, generosas y bellas excepciones que confirman lo expuesto.  Pero lo cierto es que hablar de educación para el trabajo en equipo y la creatividad no desata, en aquellos ámbitos educativos nacionales, ninguna incontenible oleada de entusiasmo.  Ni siquiera una modesta aceptación.

 

            Según la opinión generalizada de los responsables de Relaciones Humanas y Capacitación de las más importantes empresas que operan en nuestro país, todas sin excepción alguna soportan tres problemas que desafían su potencial creativo hasta el límite:

 

 

 

1)         El stress mata.

            El miedo que genera la inseguridad laboral es enorme.

 

2)         Incomunicación vertical.

            Las empresas se han quedado sin interlocutores representativos al

            desaparecer también el sindicalismo responsable.

 

3)         Falencias educativas de todo tipo.

            Embrutecimiento combativo, incluso en los niveles más altos.

 

 

            Esta situación reclama una respuesta hábil por parte de los dirigentes.  Se necesitan más que nunca las conexiones serenas con la inteligencia creativa en todos los niveles.  Es un gran desafío porque las condiciones de la prueba son muy exigentes y los tiempos muy cortos.

 

 

EL EJERCICIO REPETIDO DE LA ESTUPIDEZ

 

            A lo largo de las dos últimas décadas, hemos visto ascender, para luego caer estrepitosamente, las estrellas de distintos sectores del poder en la Argentina.

 

            La guerrilla, los militares, los presidentes abogados. Ninguno ha generado un proyecto incluyente y autosostenido.

 

            ¿Podrían los empresarios actuales, al menos generar grupos ejemplares que sirvan de semilla para futuros emprendimientos humanos más amplios?   Es posible, aunque los sacudones prometen ser notables.  En caso contrario, seguiremos luchando, hasta que aprendamos a hacer algo más inteligente con todo lo que tenemos.

 

 

NADA SE PIERDE, TODO SE TRANSFORMA.

 

            En realidad, desde el punto de vista evolutivo, las conexiones poco inteligentes del hombre con su poder, aparte de ser efímeras y bastante miserables, tienen un poderoso valor educativo. 

            ¿Cómo, si no, aprender qué significa corrupción?

            ¿Qué es la tortura?

            ¿Qué es la esclavitud de la droga?

            ¿Y la esclavitud laboral? ¿La soberbia?  ¿La sumisión?

 

            Lo que no es bello, aquello que está construido con miedo o con odio, indefectiblemente resulta arrasado por lo que en la jerga del mercado se denomina “la revolución de los consumidores”, no sin antes exhibir a la luz su miserable condición.  Pero no se trata de llenar todo de mierda para poder aprender... 

 

            Existen modos más inteligentes, aunque la mitología registra, como antecedente de aplicación, que uno de los trabajos de Hércules consistió en limpiar los establos del rey Augías.  Estaban tan saturados de bosta que una gruesa capa cubría todo el reino, lo que traía hambre, pestes y mal olor para todos sus habitantes.  El héroe lo consiguió en un día, derribando muros y haciendo pasar el río Alfeo por los establos.

 

 

INCONMOVIBLE Y SERENO, INCANSABLE Y SIN TEMORES

 

            ¿Será posible vivir así?

 

            Probablemente se necesiten algunos Hércules para limpiar estos establos nuestros.  El único modo concebible para lograr que alguien se desconecte del miedo frente a los colosales poderes que manejan los asuntos económico-políticos vigentes es el surgimiento de personas que no le teman a nada.  Que no le teman a la muerte.  Que su conexión con la inteligencia sea de tanta calidad que les resulte posible el ejercicio pleno de la valentía.    Que crean que la muerte no existe, porque es sólo una exageración de la imaginación colectiva, alimentada por intermediarios interesados en el sostenimiento de las estructuras del miedo.            Porque de cualquier manera la idea de que existe la muerte es tan inverificable como la de que somos inmortales.  Entonces, uno puede elegir la que más le guste.  Sólo sabemos con certeza que se terminan todas las formas imperfectas.

 

            Vivimos épocas de derrumbe de las instituciones basadas en el miedo. Caen los muros que separan al hombre de sus inherentes cualidades esenciales.  La empresa moderna es uno de los ámbitos donde se percibe con claridad este proceso.  Si no se emplean la sensibilidad, la sabiduría y la sinergia, podrá haber empowerment, pero será efímero y miserable.  Y seguiremos “robando para la corona”, “lavando” dinero “negro”, esclavizando gente con la droga y muriéndonos de stress o de embolias acumulativas, hasta que el hedor sea tan insoportable que no tengamos más remedio que lavar los establos.

 

 

LA FUENTE DE LA INTELIGENCIA

 

            Es el hombre.  Todo el resto es un artificio. 

 

            Después de la guerra, los japoneses eligieron el valor trabajo. Y ganaron.  Ahora eligen el valor inteligencia humana.  Y volverán a ganar.   Salvo que los imitemos.  Rápido.

 

 

 

 


 

Capítulo 4:

 

EL ENTORNO ADECUADO

 

 

 

CRISIS Y CONFLICTO

 

            Somos propietarios de una curiosa manera de ver la vida.  Nos apasiona generarnos expectativas.  Planificar, programar, proyectar.  Y sufrimos mucho cuando no se cumplen nuestros planes.

 

            Por otro lado, las relaciones o las cosas sobre las que no hemos enfocado nuestra atención de programadores del futuro, sistemáticamente, cambian, sin que para ello haya sido necesaria nuestra participación.

 

            Ambas realidades nos indican que la vida se mueve, mucho más frecuentemente de lo que nos gustaría, por senderos que desconocemos absolutamente.

 

            Gracias a ello aún puede existir el asombro.  Sin embargo, la actitud más habitual, tanto hacia los planes no cumplidos como respecto de los cambios no previstos, es de disgusto, rechazo o sensación de peligro.  Lo que a su vez nos enoja o nos de miedo.

 

            En rigor de verdad, todo intento serio de previsión o de programación es utópico.  Vivimos inmersos en una realidad completamente imprevisible.  Simplemente porque ignoramos las fuerzas que operan, ignoramos las leyes a que responden tales fuerzas e ignoramos el programa general, si es que hay alguno inteligible para nuestro nivel de conciencia.

 

            Lo único que importa de esa manía planificadora es el intento de cumplir una meta.  Pero la actitud inteligente, teniendo en cuenta lo poco que sabemos, es estar preparados para ver por cuánto le erramos, y estar atentos para cambiar los planes, o abandonar los objetivos por otros más aproximados a la realidad, o agradecer a la vida por todo lo que conseguimos...

 

            Crisis, para los griegos, es el momento de tomar una decisión nueva, porque ante nosotros hay una bifurcación del camino.  Los chinos emplean dos ideogramas superpuestos para generar la idea de crisis: oportunidad y peligro.  También en este caso es necesario aceptar que las cosas han cambiado y tratar de ver qué oportunidad me trae el cambio.  Y entonces la vida se convierte en una especie de permanente ronda de elecciones.  Para las que no hay “manual de instrucciones” válido.   La clave es aprender a vivir en la incertidumbre sin enloquecer.

 

            El conflicto es un choque entre lo que se esperaba y lo que viene.  Por eso a veces se define a la paz como “el fin de las expectativas”.

 

 

 

 

 

 

EL IGNORANTE, EL SABIO Y NOSOTROS

 

            El ignorante está en paz porque acepta la realidad como es.  Forma parte del ecosistema, y en consecuencia está en perfecta armonía con todo lo que existe.  No se plantea siquiera que las cosas podrían ser diferentes.

 

            El sabio está en paz porque acepta la realidad como es.  Está en perfecta armonía con todo lo que existe porque conoce las cosas tal como son.

 

            Nosotros no estamos en paz porque no aceptamos la realidad como es.  A medio camino entre el ignorante y el sabio, sufrimos mucho porque conocemos algo, pero no sabemos todo.  Porque conocimiento no es sabiduría. Creemos que las cosas son como pensamos que son, pero ello es sólo una ilusión de nuestra mente.

 

            Ilusión, viene del latín i-ludere (no juego, falta de juego).  No jugamos con lo que viene.  Nos tomamos todo demasiado en serio.  Por eso nuestra vida  es un perpetuo conflicto.  No hay lugar para el juego.  Y si no hay juego, no puede haber  alegría, como todos sabemos desde chicos.

 

 

EL CONTEXTO ADECUADO

 

            Habíamos visto que la alegría, la inteligencia y la creatividad aparecen siempre juntas, en contextos donde existe alguna posibilidad de armonía.

 

            Se percibe en casi todas las empresas con las que hemos trabajado durante estos últimos años, lo que podemos llamar el hastío del conflicto.

 

            Este cansancio del combate perpetuo deja secuelas tremendas en todos los actores.

 

            ¿Dónde está el secreto?  Porque no se trata de no confrontar, ni tampoco de no esforzarse.  Se trata de no agregar sufrimiento al dolor.

 

            Porque el dolor existe.  Pero el sufrimiento es dolor más incomprensión.  El que sabe tiene el deber de guiar al que no ve más allá de sus narices.  Con todo respeto por el otro.  Generarle un clima de armonía para que pueda enfrentar la lucha con más sabiduría.  Ayudarlo a equilibrarse, no provocarle más miedo.  O más bronca.  Enormes desperdicios de energía que no benefician a nadie.

 

 

EL CONFLICTO Y LAS GUERRAS

 

            Si el conflicto es una condición inseparable del hombre que comienza a salir del estado de ignorancia, la pregunta que surge es: 

 

            ¿son entonces inevitables las guerras?

 

            La respuesta es que las guerras no son en absoluto necesarias y son perfectamente evitables.

 

            La principal causa de las guerras, como hipótesis a confirmar, surge de la actitud habitual de los dirigentes que enfrentamos problemas y no tenemos la menor idea de cómo solucionarlos.  En lugar de hacer lo más inteligente, que sería renunciar al poder y dejar que otro más inspirado nos reemplace, casi siempre ingresamos en un estado mental que lleva el nombre de una vieja película de Luis Sandrini:  “La Culpa la tuvo el Otro”, y buscamos al chivo expiatorio al que hay que silenciar, matar, torturar, gasificar, fusilar, incinerar, bombardear o hacer desaparecer, para que se terminen nuestros problemas.  Esto sucede también en otros grupos humanos como las empresas, y en general, en todas aquellas situaciones donde hay dos o más personas involucradas.

 

            La resistencia para renunciar, atendiendo a las numerosas muestras de rechazo, de incapacidad, de estupidez o de inoperancia que se nos ofrecen, tiene origen en otros estados mentales ilusorios que los especialistas denominan omnipotencia, en algunos casos, o su polo opuesto que es una sensación que nos invade y paraliza, denominado impotencia.  Pero nunca largamos el sillón...

 

            Podríamos continuar describiendo otras causas de la guerra y del sufrimiento inútil, que son solamente estados de ilusión en  los que nos sumergimos por razones evidentemente poderosas, pero poco comprensibles aún.  Para no salirnos de nuestro tema, damos a continuación el denominado “Decálogo del Sufridor Inútil”, que agrupa una apreciable cantidad de lamentables actitudes autogeneradas y exclusivamente nuestras (lo que significa que solamente nos parecen reales a cada uno de nosotros).

 

            En todos los grupos empresarios, el “Decálogo...” fue una herramienta muy útil para reconocer las trampas en las que caemos con mayor frecuencia de lo que nos gustaría.  El único problema, que todavía no tiene una solución fácil, consiste en darse cuenta que cada persona ve mucho más rápidamente los problemas de actitud en los otros que en sí misma.  No obstante, todas las actitudes descriptas han sido identificadas como generadores de guerras de todo tipo.  Guerras solapadas, o de rencor, o abiertas, o violentas, o educadísimas, pero todas, sin excepción, completamente inútiles.

 

 

DECÁLOGO DEL SUFRIDOR INÚTIL

 

Las Trampas Autogeneradas

 

 

 

        1-   LA PRESUNTA OMNIPOTENCIA

 

        2-   LA PRESUNTA  IMPOTENCIA

 

        3-   EL PENSAMIENTO CONDICIONADO

 

        4-   LOS ROLES CONGELADOS

 

        5-   LA AUTOTORTURA.

              EL ROLLO PERSONAL

 

        6-   LA CULPA LA TUVO EL OTRO

 

        7-   El AUTOSACRIFICIO NO PEDIDO

              NI NECESARIO

 

        8-   El CONSUMISMO EXACERBADO

 

        9-   HACER LO QUE NO ME GUSTA

 

        10- NO HACER LO QUE ME GUSTA

 


 

EL ENTORNO ADECUADO DE TRABAJO

 

            Si las guerras son una creación del hombre, y coincidimos que representan un inútil consumo de energías, podemos ver fácilmente que el otro extremo tampoco es ideal.  Podríamos llamarlo impotencia paralizante.  Entre ambos polos existe una posibilidad equidistante.  La fecunda armonía rítmica generadora de las mejores cosas.

 

            Cada tarea tiene un ritmo particular, un “timing” propio.  Nueve mujeres no pueden hacer un hijo en un mes.  Los dirigentes tienen la obligación de conocer y conectarse con los tiempos adecuados, e impulsar a sus equipos con ese compás.  También deben proteger a sus dirigidos de los apurados de siempre, para no exponerlos a desgastes y presiones enfermantes e inútiles.

 

            Pilotear un team para concretar una performance excelente es un arte reservado a los más sabios y sensibles conductores.  Los que manejan las herramientas del temor y las presiones excesivas están lejos de generar lo mejor para todos.  La que más pierde, siempre, es la empresa.

 

 

 

 

 

 


 

Capítulo 5

 

LA CIENCIA DE APLICACIÓN

 

 

 

¿EMPRESOLOGÍA?

 

 

            No existe una ciencia que abarque el tema.  Simplemente, porque cualquier empresa humana requiere el concurso de todas las disciplinas que estudian lo material, más todas las disciplinas que involucran al ser humano.

 

            No creemos que sea cuestión de incrementar el análisis y la especialización, sino más bien de visualizar el problema de la empresa por generación de una síntesis, sin excluir nada de lo conocido, tratando más bien de imaginarnos los aspectos desconocidos e inconocibles planteando hipótesis a confirmar.  Si no abrimos la mente a lo nuevo, será muy difícil actuar con inteligencia en los tiempos actuales, y mucho menos en el futuro próximo.

 

            Hemos empleado algunos aspectos de la biología, que es la ciencia que estudia la vida humana, complementados con un enfoque analógico.  La analogía es el estudio de lo similar.  Si los mandatos délfico y chino de “conócete a ti mismo...” son válidos, en el hombre está oculta la clave de todo lo demás.

 

            El modelo disponible, accesible y que al mismo tiempo es el más perfecto paradigma de organización, es el ser humano.  Tan perfecto es el modelo, que en algunos círculos se sospecha que es inmortal...

 

            En este capítulo desarrollaremos el concepto de biología analógica aplicado a las organizaciones humanas, y en particular a las empresas.

 

 

¿POR QUÉ MUEREN LAS EMPRESAS?

 

 

            Todo lo que vemos está vivo.

            Todo lo que vemos, morirá.

 

 

            Si nuestra mente aceptara ambas afirmaciones por un momento, simplemente como hipótesis a confirmar, podríamos profundizar la comprensión de los fenómenos cruciales de los sufrimientos y de los fracasos empresarios.

 

            Todo lo que vemos responde al siguiente modelo de generación:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 


 

 

 

 


            Esto es válido para una civilización, para un país, para una empresa, para una pareja, para hacer una fábrica de chorizos, una casa o una heladera.  Todo lo que vemos responde a una secuencia INTROSPECCIÓN - BUENAS RELACIONES.  Hasta las organizaciones mafiosas son sostenidas por conceptos de “hermandad” o de “unidad familiar” y una idea fuerza que el Padrino III expresa con gran convicción:  “Cuando yo tenga todo el poder, el mundo será perfecto.”

 

            Todo lo que vemos ha nacido de una idea y de un proceso de mimesis (o de buenas relaciones), que significa hacer que aquellos que pueden materializarla, respondan a la voluntad del “empresario” y, aceptando la idea como propia, la concretan.  Todo lo que vemos es sostenido por varias vidas que lo integran, unidas por un propósito común.

 

            Todo lo que vemos, morirá.  ¿Por qué?

 

            Dos razones principales podrían ser una respuesta útil.  IMPERFECCIÓN Y CRISTALIZACIÓN.

 

            La imperfección es el resultado de procesos de realización que no reflejan la idea original o el ideal.  Siempre los planos y los planes son una cosa, y lo que logramos materializar es otra.

 

            La cristalización es una rigidización que implica una pérdida de sensibilidad y una baja capacidad de respuesta a los cambios, que son lo único permanente del entorno.

 

            Entonces, la relación entre lo que hemos generado, que es imperfecto y rígido, y la realidad siempre cambiante, comienza a deteriorarse.  Todo lo que tiene que estar duro se ablanda.  Todo lo que tiene que ser blando se endurece.  Todo lo que tiene que subir, baja.  Todo lo que tiene que bajar, sube.

 

 

 

            A este proceso, generalmente irreversible, lo conocemos con el nombre de CORRUPCIÓN.  La forma no sirve más a su propósito original, no satisface ninguna necesidad de otros.  Entonces muere.

 

 

 

 

 

         ¿Qué significa la muerte de una organización humana?

 

            Significa la LIBERACIÓN de los elementos que la componían (tanto de los elementos concretos que le daban cuerpo, como de las ideas que los originaron), para que ambos puedan tener UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE EXPRESARSE, probablemente en algo de mejor calidad que lo recientemente fallecido.

 

            Este proceso puede verse con mucha claridad en las más importantes de las organizaciones humanas: las civilizaciones.  Por ejemplo, la denominada Civilización Helénica, que creció con la idea y los impulsos griegos, y murió con la expansión y la cristalización del Imperio Romano, otro monumento a la corrupción en sus momentos finales.  Mientras Nerón tocaba la lira como réquiem de la Roma incendiada, los millones de habitantes del más grande imperio sumados a los bárbaros, quedaban en libertad para generar nuestra civilización occidental, al influjo de las ideas renovadoras del cristianismo.

 

            Así, las civilizaciones viven algunos milenios, las naciones algunos siglos, las empresas algunas décadas, al igual que los hombres que las impulsan.

 

            ¿Qué nos dice nuestro modelo biológico respecto de la muerte?

 

            Que todos los hombres que no alcanzan la perfección, mueren.  No obstante, de algunos pocos se dice que han logrado vencer a la muerte.  Sin embargo, estamos tan lejos de esos presuntos vencedores, que a todos los efectos prácticos resulta adecuado suponer que todo lo que vemos, morirá.  Eso nos incluye, e incluye a nuestras empresas.

 

            Cuando la corrupción es visible, la muerte es casi inevitable.  El indicador de malas relaciones y de mal funcionamiento en cualquier organización humana, desde una pareja a una civilización, pasando por las empresas y las naciones, presagia alguna cercana liberación de la idea respecto de la forma imperfecta que la aprisiona.

 

            Siendo este fenómeno prácticamente inevitable, parte del proceso educativo que planteamos en los anteriores capítulos debiera dedicarse a la preparación para una buena muerte.  Porque al igual que es posible aprender a vivir una buena vida, también se puede aprender a morir bien.

 

            Es perfectamente válido y viable ayudar a morir a las organizaciones que ya no sirven, a las empresas que se están muriendo de viejas, a las instituciones que no cumplen ninguna finalidad social, a los gobiernos corruptos, etc., sin que ello genere los traumatismos habituales, resultado de la falta de visión, de conocimiento y de aceptación del fenómeno de la muerte.

 

            La ignorancia y el rechazo de este asunto esencial generan miedo y enorme sufrimiento.  Porque una cosa es ayudar amorosamente a morir a un sistema caduco, y otra muy diferente es matar de hambre a los integrantes.

 

 

LA BUENA VIDA

 

 

            La buena vida parece ser un sinónimo de buenas relaciones, que comienzan, indefectiblemente, con una buena conexión (personal, intransferible, sin intermediarios ni humanos ni tecnológicos) de una persona con la fuente de ideas y de impulso vital.

 

            Esa conexión no es con la World Wide Web, ni con Internet, ni con nada que se le parezca.  Es una conexión que ya existe, pero que aún no sabemos cómo usarla correctamente.  Normalmente, la utilizamos para conectar el miedo o la ira.  Pero a través del mismo vínculo puede fluir la energía ilimitada del entusiasmo o el bálsamo de la inteligencia creadora.

 

            Si nuestra expresión vital es puramente egoísta, seca, es decir que no le sirve a nadie más, ese flujo se interrumpe y la vida nos otorga otra oportunidad para aprender a manejar correctamente las energías que están a disposición de cualquier persona.

 

            Entonces, en estos momentos de grandes y profundos cambios, es de fundamental importancia para toda empresa humana comprender el modo en que funcionan las conexiones de los hombres con ese valor imprescindible que denominamos inteligencia y de qué modo es posible actuar inteligentemente para controlar y atenuar la inundación de adrenalina que sufre el planeta entero.  Miedo, odio, sexualidad exacerbada, violencia, guerras son el resultado del mal uso que cada hombre hace de su enorme potencial creativo.  Y en particular, los que tienen la responsabilidad de conducir organizaciones.

 

            Obviamente, estamos describiendo los fundamentos de una nueva ciencia que está comenzando a dar sus primeros pasos sobre la tierra, y que resultará de una síntesis entre la biología materialista y la psicología transpersonal que estudia no sólo la enfermedad, sino también la potencial genialidad en el ser humano:  la ciencia de las relaciones humanas con todo lo que existe.

 

 

 

LA SALUD DEL MODELO HUMANO

 

 

            Una persona funciona en plenitud cuando irradia.  Hay gente que, en ciertos momentos de su vida, irradia belleza.  Otras irradian inteligencia, bondad, integridad, sabiduría, amor, coraje, talento, serenidad, luz, compasión, fortaleza.

 

            ¿Qué irradia la empresa que dirigimos o a la que estamos vinculados?

 

            En otros momentos, las personas en lugar de irradiar, repelemos.  Sucede cuando estamos iracundos, celosos, odiosos, desubicados, arrogantes, cholulos, insoportables, cargosos, insensibles, sucios, borrachos, impertinentes o mafiosos.

 

            Cotidianamente nos vemos obligados a rechazar los excesos del marketing invasivo, las técnicas caza-bobos o directamente los engaños que utilizan muchas más empresas de las que creemos, generando oleadas de rechazo y de insatisfacción en la gente.  Se pierde de vista la clave: satisfacer la necesidad del cliente, no la propia.

 

            El otro estado posible de la enfermedad es el pasivo.  Chupamos energía en lugar de irradiar nada.  Somos los agujeros negros de la oficina.  Siempre pedimos, nunca damos nada, ni siquiera una sonrisa.  Tenemos miedo o estamos tristes, o enojados.  Todo nos cuesta o nos duele.  Estamos susceptibles, extremadamente sensibles.  El vampiro depende de chupar la sangre de otros para continuar muerto.

 

            Es posible distinguir el estado de pedidor del estado de dador.  Y en este último, podemos percatarnos de si lo que damos es bueno o provoca repulsión en los destinatarios.

 

           

Así, la calidad de nuestros contactos y de nuestro producto depende esencialmente de la calidad de la relación interna, personal, con la vida.

 

            La exploración, la experimentación y la expresión cuidadosa, inteligente de esta conexión interior es el campo de esta nueva ciencia, que ya está manifestándose en todos los niveles del quehacer humano.  Eso es lo que hacen los equipos de gobierno, los equipos empresarios y los equipos deportivos cuando hablan, con un dejo de ironía, de sus “retiros espirituales” o “jornadas de reflexión y convivencia”.  Con mayor o menor cuidado, con más o menos inteligencia, estos nuevos modos de contacto con la realidad, impensables hace veinte años en esos ámbitos, están llevando lentamente la tendencia desde la exploración del espacio exterior interplanetario hacia la exploración del espacio interior de los grupos humanos y de los seres humanos, una aventura mucho más interesante, más accesible, más hermosa y más increíble que la otra.

 

            Probablemente intuimos que nada externo nos va a salvar.  Ni los platos voladores, ni los “extraterrestres”, ni Internet, ni la banca virtual, ni la robotización ni la explotación comercial de la Luna y los planetas. Es probable que ya tengamos todo lo que necesitamos para vivir plenamente.

 

            Sólo nos falta aprender a percibir mejor los medios a nuestro alcance, y a emplearlos con más cuidado.  Nos parecemos al Ratón Mickey en el dibujo animado “El Aprendiz de Brujo”.  Tenemos poderes a disposición que no conocemos ni sabemos emplear.   La globalización de las comunicaciones es sólo un presagio, una manifestación externa, muy simple y pobre, de otras redes a las que vivimos conectados, sin darnos cuenta.

 

            La creatividad y la alegría que podemos observar en algunas personas, muy pocas aún, nos indican que otra vida es posible, que otras empresas increíbles nos esperan.

 

            Hay que estar atento al desarrollo de esta nueva ciencia de las relaciones, ayudar a morir lo menos dolorosamente posible a todas las organizaciones que actualmente están irreparablemente ganadas por la corrupción y conectarnos con las nuevas empresas del hombre que inaugurarán el Tercer Milenio, sólo para seguir evolucionando hacia horizontes cuyos límites, hoy, no son imaginables.

 

            El estado de salud, de plenitud, de rítmica armonía de un ser humano puede definirse como de equilibrio dinámico inestable, siempre cambiante.  No es el éxtasis ni tampoco el terror paralizante.

 

            El comando de ese estado de equilibrio corresponde a una constelación de glándulas denominadas endocrinas (o de secreción interna) que fabrican hormonas.  Este sistema de control opera por medio del torrente sanguíneo, y en estrecho contacto con el sistema nervioso y el cerebro.

 

            La perfección de este sistema de comunicaciones, de alimentación, de control y de reacción instantánea a la realidad supera de modo inalcanzable a cualquier intento de imitación por parte de Internet, la TV, la radio, los sistemas en redes, las computadoras, los robots  o cualquier otro que podamos imaginar con el fin de dotar a nuestras organizaciones de algo similar.  No obstante, son sistemas parecidos.  Por ello, el modelo humano, aunque inalcanzable, tiene sentido práctico concreto para mejorar los pobres sistemas con que cuentan las empresas modernas.

 

            La diferencia es clara: una organización no es un organismo.  Pero se le parece.

 

            Volviendo a nuestro modelo humano, ha sido comprobado por la ciencia médica que los estados emocionales y mentales influyen decisivamente sobre el sistema endocrino.

 

            Una de las glándulas, la hipófisis, alojada en el centro del cerebro, en estrecho contacto con los sistemas nerviosos, emite hormonas que tienen efecto sobre casi todas las otras glándulas.  Si nuestra mente percibe peligro, o separación, el flujo hormonal actúa sobre las suprarrenales que liberan adrenalina.

 

            Si la percepción es de unión, de goce, la misma hipófisis segrega endorfinas, cuyos efectos son miles de veces más rápidos y poderosos que los de la cocaína...   y completamente gratuitos e inocuos.

 

            La epífisis o pineal, también localizada en el cerebro, establece ritmos biológicos como los del sueño, estado imprescindible para la “reparación” del cuerpo.  Si nos vemos privados del sueño por un período no muy largo, todo el sistema se desequilibra.  Esta glándula es sensible a la luz.  Cuando estamos “iluminados” irradiamos.  Si nos sentimos deprimidos no  tenemos voluntad para hacer nada. Nada nos gusta.  Estamos oscuros.

 

            En esta descripción médica, aparece un elemento esencial vinculado tanto a los estados de plenitud como a los de enfermedad: el funcionamiento de nuestra mente.

 

            Los hábitos y comportamientos del pensamiento humano y su íntima vinculación con los estados emocionales constituyen un área casi inexplorada del conocimiento.

 

            No obstante, es posible rescatar dos hipótesis que prometen confirmación y que resultan de primordial interés para nuestro tema:

 

1-      El estado de plenitud, de creatividad o de genialidad es inherente a la condición humana.  Es decir que el solo hecho de haber nacido humano,  sin consideración del color de piel, de la educación recibida, del sexo o de cualquier otro parámetro, implica la preexistencia potencial de tales fuentes de inteligencia, de belleza y de sabiduría.  Esto significa que algunos cadetes pueden estar mejor conectados que algunos gerentes, y algunos gerentes mejor conectados que algunos directores.  O viceversa.

 

2-      La conexión consciente con esas fuentes es un proceso que puede ser iniciado, explorado y experimentado por cada persona  sin intermediario alguno (ya sea humano o tecnológico).

 

          Esto significa que no es necesario estar abonado a ningún videocable, fibra óptica, empresa, ideología, iglesia, secta, nación o partido alguno para expresar la innata creatividad.  No se puede comprar, ni vender.  Los caminos hacia los contactos plenos son infinitos, personales, misteriosos e intransferibles.  Otros pueden percibir antes que uno, a través de nuestras actitudes y de nuestros actos, si estamos bien conectados. O si seguimos viviendo en el miedo o en el odio.

 

 

 

 

LA SALUD EMPRESARIA

 

 

Partiendo de esa base, que parece razonable, es posible establecer por analogía, las dos guías más importantes que marcan el camino hacia la salud empresaria:

 

 

 

EL CAMINO HACIA LA SALUD EMPRESARIA

 

 

GUÍA NÚMERO 1

 

“¿ A QUIÉN LE SIRVEN NUESTROS PRODUCTOS?”

 

 

 

 

         Es muy difícil y costoso, y lo será más aún sostener empresas que trafican con la estupidez, con la ignorancia, con el miedo o con el odio de la gente.  Simplemente, porque es casi imposible que los que trabajan en una empresa de ese tipo, puedan compartir y sostener el proyecto que impulsa a tal organización.

 

            En estos tiempos, la búsqueda de sentido por parte de las personas es algo inevitable.  Esto abarca a los clientes, a los directivos y a los empleados de la empresa.  Tiene que ver con los conceptos de motivación, sensibilidad y sinergia, y con la afirmación bíblica:  “por sus frutos los conoceréis”.

 

 

 

 

EL CAMINO HACIA LA SALUD EMPRESARIA

 

 

GUÍA NUMERO 2

 

“¿ ESTAMOS HACIENDO LO QUE PODRÍAMOS HACER?

¿O NOS CONFORMAMOS CON HACER LO QUE PODEMOS?”

 

 

 

 

         Este es el concepto de mejora continua, o de evolución, contrario al de cristalización y muerte.  Implica la revisión constante de las relaciones, los procesos y los productos, tanto de la propia vida como de la empresa.

 

            Requiere una actitud de apertura y de humildad.  Indudablemente, no estamos haciendo lo que podríamos.  Y lo peor, es que lo sabemos.  No estamos diseñados para tener miedo, ni para ser individuos insoportables, ni sólo para pagar la cuenta de la luz, ni  para la queja ni para sufrir inútilmente.  Pero lo hacemos sin que nadie nos obligue.  ¿Qué nos tiene atados?.

 

 

 

 

 

 


 

         Capítulo 6

 

EL CULTO DE LA VISIÓN

 

 

LA VISIÓN ES INALCANZABLE

 

 

            La visión es un ejercicio de la imaginación por medio del cual vislumbramos metas, sueños, mundos nuevos que no están fácilmente a disposición, pero que algo en nosotros nos dice que son posibles.  Algo así como modestas utopías personales que son el faro de nuestros movimientos.

 

            Lo más importante y útil de la visión es que nos da una dirección, un eje en el que es posible concentrar los esfuerzos.  Y  también un sentido claro de marcha.

 

            La visión es como un hito elevado que puede divisarse desde cualquier sitio, o como una antena cuyas señales son perceptibles en cualquier condición meteorológica.

 

            “Sin visión, los pueblos perecen”.  Y las empresas también.

 

            En épocas de cambios acelerados y turbulentos, es imprescindible generar y difundir claramente la visión de la empresa.  Porque si no hay dirección, reina la dispersión de las energías.  Y si el sentido de la marcha no es claro, no es posible motivar ni convocar.

 

            Las visiones elevadas, claras, inclusivas y publicables, aunque sean inalcanzables, atraen lo mejor, convocan y motivan.    Dignifican los esfuerzos cotidianos.  Colaboran en la tarea de trasmutar el deseo en impulso hacia arriba, hacia la plena libertad.

 

            Las visiones restringidas a lo material, oscuras, egoístas, sectarias, exclusivas, elitistas, atraen lo peor que hay en nosotros y en los otros.  Nos dejan pegados a la necesidad y al temor, generan relaciones del tipo amo-esclavo­.  Rápidamente, estas encierran a los protagonistas en una especie de infierno portátil que no desaparece ni cuando dormimos.

 

 

 

 

 

 

¿ÁGUILA O PERDIZ?

 

 

 

            No es necesario que un microemprendimiento tenga la idea de ser global en pocos años.  Hay visiones modestas, como el vuelo de la perdiz, pero sumamente válidas.  Lo único que importa es la visión en cuanto a la calidad de las relaciones humanas que aspira a generar.

 

            Existen águilas ciegas que creen que el sol no existe.  Hay líderes que sueñan con la robotización total.  En el planeta viven empresarios que tienen una visión del futuro del más puro estilo “1984”, con el ojo omnipresente de la TV que controla todas las vidas, sometidas a la única voluntad válida del Hermano Grande.  Otros, más modernos que ORWELL, adoptaron como visión macabra la advertencia de HUXLEY en la novela “Un mundo feliz”, donde el avance, la manipulación genética “crea” seres humanos “adaptados” y sin espíritu de libertad, también sometidos a la voluntad del único poderoso, para cumplir todas las tareas que satisfagan su necesidad.

 

 

 

LA VISIÓN EMPRESARIA INTELIGENTE

 

 

            Tales visiones ignoran la realidad.  El sueño hitleriano de la dictadura universal, y el sueño mafioso del control total no perciben dos hechos que son absolutamente inmodificables por cualquier hombre o grupo de hombres.

 

            El primero es la completa diversidad de la vida.  No hay, en el mismo árbol, dos hojas iguales.  No hubo, no hay, ni habrá jamás una persona igual a cada uno de nosotros.  Somos únicos e irrepetibles.  De este hecho surge una ley que sería muy conveniente adoptar en cualquier visión empresaria.

 

 

 

VISIÓN EMPRESARIA INTELIGENTE

 

 

LEY NUMERO 1  -  DE LA DIVERSIDAD

 

Es necesario aprender a convivir con lo distinto.

 

 

 

 

         De donde surgen dos corolarios importantes y valiosos:

 

 

COROLARIO 1:   Hay que respetar al otro.

                                  Nunca intentar cambiarlo.

 

 

            Este corolario de la ley es muy útil para la vida en pareja.  La ilusión más frecuente y más deletérea es el intento de cambiar al otro.  No se puede.  Y si a uno intentan cambiarlo, uno siente como que el otro lo quisiera matar.  No lo quiere como es.  Y ahí comienza el rencor.  En la pareja, en la empresa, en las naciones y en el planeta.  Rencor generado, obviamente, por la ignorancia.

 

            Todas las ideas de clonización y de uniformización son, sencillamente, antinaturales, porque desconocen esta ley fundamental de la naturaleza en la que vivimos.

 

            Sin embargo, la vida es relación.  Estamos diseñados para crear y sostener fuertes vínculos de lealtad, de respeto, de amistad, de amor.  Pero la clave de la diversidad y del respeto al otro nos conduce al único modo inteligente de vinculación humana, que también debiera ser adoptado en las empresas:

 

 

COROLARIO 2:   El único modo de relación inteligente es el de

   la unidad en la diversidad.

 

 

            Nos une un proyecto común, pero subsiste, inalterada y enaltecida, nuestra individualidad personal.

 

            El segundo hecho notable, que ha sido demostrado a lo largo de toda la historia de la humanidad y a todo lo ancho del planeta, es el de la inherente libertad del hombre.

 

 

 

VISIÓN EMPRESARIA INTELIGENTE

 

 

LEY NUMERO 2  -  DE LA LIBERTAD

 

Cada hombre, todos los hombres

somos seres esencialmente libres

 

 

         Esta ley, que es un principio o una idea universal, ha sufrido a lo largo del tiempo diversas distorsiones de aplicación que requieren ser aclaradas para evitar que las palabras nublen nuestra comprensión de la realidad:

 

 

                                   LIBERTAD PARA ASESINAR,

                                   LIBERTAD PARA DROGAR,

                                   LIBERTAD PARA TORTURAR,

                                   LIBERTAD PARA MATAR DE HAMBRE,

                                   LIBERTAD PARA PROSTITUIR,

                                   LIBERTAD PARA SOMETER,

                                   LIBERTAD PARA COIMEAR,

                                   LIBERTAD PARA ESCLAVIZAR,

 

 

            ¿O estamos hablando de la libertad para el desarrollo sinérgico de las potencialidades individuales, empresarias, nacionales y planetarias?

 

 

            Los corolarios de esta ley son también adecuados para ser considerados como parte de la visión de los empresarios del Tercer Milenio.

 

 

COROLARIO 3:  Vida es relación.   La libertad no debe

                                 emplearse para separar a los hombres.

 

 

 

            Los “ghettos”

            El “pueblo elegido por Dios”.

            La “raza elegida” de Hitler.

            La “cortina de hierro”.

            “El muro de Berlín”

            Los barrios cerrados.

            El “country-club”.

            El “primer mundo”.

 

           

            La separatividad es la ignorancia de la igualdad esencial de todos los hombres.  Todos los intentos de separarse, de aislarse, han sido inútiles, particularmente en aquellos casos en que le hombre ha empleado al poder discriminador de su mente para coartar el libre albedrío de las personas, para evitar “contaminarse”, o mezclarse “con lo peor” o con “lo más bajo”, o con los que tienen otra ideología, sexo o color de piel.

 

            No queda nadie en el mundo que no tenga alguna gota de sangre negra o judía.  Ni tampoco judíos o negros en la situación inversa.  No hay alemanes puros ni judíos “puros”.

 

            Pero relación con el otro no es eliminación del otro.

 

 

COROLARIO 4:  La libertad es la posibilidad de

                                           buenas relaciones con todos los otros.

 

 

            Hay gerentes de empresas que prohiben a sus subordinados hablar con empleados de otro sector.

 

            Hay empresas que fagocitan a otras.

 

            Hay corporaciones multinacionales que “ocupan” con gerentes de una nacionalidad sucursales de otros país.

 

            Hay países que coartan la libre expresión o el libre albedrío de otros países.  En los ámbitos políticos, o económicos, o monetarios o culturales, o todos ellos.

 

            Del mismo modo que la separatividad es un extremo indeseable y poco inteligente, el otro polo bajo y oscuro de la idea de libertad es la falta de respeto por las individualidades ajenas.  Hay un “círculo de vida” que no debe ser traspasado, porque se infringe la Ley de la Libertad.

 

-    No se debería destrozar a una persona viva para extraerle órganos que prolongarán la vida de otros.  Es asesinato. 

     Sin embargo se hace.

 

-    No se debería destruir a una empresa sana para sacarla del mercado y beneficiar a otra.  Es asesinato empresario.

     Sin embargo se hace.

 

-    No se debería desmantelar a una economía nacional porque en otro país el trabajo esclavo permite abaratar costos.  Es asesinato nacional.

     Sin embargo se hace.

 

-    No se debería globalizar el sistema financiero si existen todavía las naciones.  Es asesinato mundial.

     Sin embargo se hace.

 

 

            Estos y otros crímenes que se cometen cotidianamente en nombre de la libertad de mercado, no son expresiones de la visión inteligente de empresarios y políticos.  Están en contra de fuerzas evolutivas poderosas que tienen como expresión las leyes citadas.

 

            Parece mucho más inteligente reconocer la plena vigencia de esas leyes y ajustar la visión empresaria a los hechos, abandonando las ilusiones y los cantos de sirena que llevan a la nave a estrellarse contra las rocas de la ignorancia..

 

            Como siempre, el estrecho camino entre las polaridades es difícil de encontrar y mucho más difícil de recorrer.  Pero es el único que va para arriba.  Todos los otros, más tarde o más temprano, caen inevitablemente, inexorablemente.

 

 

 

 

EL CULTO DE LA VISIÓN.

 

 

            El culto de la visión empresaria significa propender lo más asiduamente posible a la conexión con las ideas, en detrimento de las ideologías y de las idolatrías.  Lo cual implica el aprendizaje del uso correcto de la mente.  Aprender a desconectarse del instinto de supervivencia (miedo, ira) y a conectarse por medio del intelecto, con los planos sabios de la intuición.

 

            Los ámbitos empresarios son probablemente los más preparados para la práctica fecunda de estos ejercicios de la imaginación creadora.  Van a desaparecer las formas caducas, cristalizadas, inútiles y es necesario hacer surgir las nuevas empresas  del hombre.  El éxito y el progreso de esta impresionante y gigantesca tarea de las actuales generaciones dependerá de la suave transición entre el pasado y el futuro nuevo mundo, y de la decisión de los dirigentes de renovar su visión, sin dogmatismos, para ajustarla a las necesidades de la humanidad toda.  Que no son pocas.


 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 7

ORDEN DE LA NUEVA EMPRESA

 

 

 

 

TODO SE SABE

 

 

            El orden de la nueva empresa tendrá que realizar una transformación esencial, como consecuencia del avance hacia la eterealización de los sistemas de telecomunicaciones, de teleinformación y de bancarización del dinero.

 

            Las conexiones instantáneas y su vulnerabilidad a los hackers, a los periodistas y a una opinión pública cada vez más instruida por los mismos medios, presagian la concreción de un notable avance: la virtual imposibilidad de conservar oculta durante mucho tiempo cualquier acción, reacción o transacción.  Ya nadie puede operar solo y en secreto en una sociedad globalizada, al menos en sus sistemas informativos y financieros.

 

            Este presagio de la telepatía entrenará sin duda para la transparencia luminosa no solo de actos, sino también de pensamientos, a las futuras generaciones.

 

            Es una tendencia irreversible que se apoya en una cualidad humana notablemente incrementada en los tiempos que corren: el ansia de conocerlo todo.  Ese poderoso impulso, en manos de los medios de comunicación, promete acabar con los secretos de la privacidad, de la privaticidad, de algunas privatizaciones resonantes y también de ciertas privaciones a las que son sometidas algunas personas.

 

            Por alguna razón incomprensible aún, todo lo privado está tomando estado público.  Sobre todo si se refiere a cuestiones privadas de algunos personajes famosos.

 

            Los juicios tienden a ser orales y públicos.  Los gobiernos intentan cruzar bancos de datos con las instituciones bancarias, los bancos con las empresas, las empresas compran y venden mailings, los bancos suizos están luchando para conservar su secrecidad, el Pentágono se queja de las intromisiones en sus sistemas de información, algunos organismos de seguridad son investigados por otros, el “secreto del sumario” está en vías de extinción...

 

            Todo lo oculto sale a la luz.

            Probablemente sea una manifestación más de la realidad: vivimos en un mundo polar.  Hitler generó al genio de la cohetería, Werner Von Braun, quien luego impulsó a sus mortales enemigos hacia la hazaña máxima del hombre en la Luna.  Si fabricamos desaparecidos volverán en forma de familiares omnipresentes.  Si gano elecciones con engaños, generados por un aparato publicitario enorme, nunca más podré tener secretos.  Si me pongo en un polo, la vida se encarga de darle fuerza al otro polo...

 

            En este contexto se desarrollarán las vicisitudes de nuestra empresa.

 

 

EL ORDEN INCLUSIVO

 

            El orden, que es el conjunto de normas a las que se ajustan los integrantes de una empresa, debería resistir estas pruebas de la polaridad.   La pregunta clave número uno es:

 

 

 

EL ORDEN DE LA NUEVA EMPRESA

 

 

PREGUNTA CLAVE:   Descubriendo el polo

 

¿Contra quién lucho?, o lo que es lo mismo:

¿A quién le estoy dando poder?

 

 

 

         La respuesta inteligente es saber quién es el enemigo, explorar el otro polo, reconocerlo como un aspecto válido de la vida, integrarse y trascender el conflicto.

 

ACTITUD CLAVE

Inclusividad

 

META

Integración y trascendencia de la polaridad

 

PRINCIPIO

Todo lo que existe tiene derecho a existir

 

RESULTADO POSIBLE

La expresión exitosa de ideas brillantes

 

RECOMPENSA

Irradiación. Goce.  Transparencia

 

 

 

EL JUEGO DEL “ESTANCIERO” Y DEL “PAC-MAN”

 

            El afán de integración absoluta tiene sus riesgos notorios.  Como en el juego del “ESTANCIERO”, siempre alguien se queda con todas las propiedades y todo el dinero, después de haber quebrado a todos los otros jugadores con altos peajes, elevadas tasas y alquileres cada vez mayores.

 

            Si me como a todos para tener más poder como el PAC-MAN, el juego se termina pronto.  Podrá argumentarse que en el juego los recursos son limitados y por eso termina tan pronto.  Es cierto, pero también lo es la ley implícita en el diseño de los juegos.  Se trata de comer o ser comido.

 

            En la vida real, hay lugar para todos.  Los recursos son abundantes.  El único problema es el acaparamiento innecesario, o el miedo a ser comido, o la voracidad insaciable, todas ellas manifestaciones enfermas e ignorantes de la vida, modelos enfermos de acción que es mejor no imitar.

 

            La escasez está en la mente estrecha de algunos dirigentes, insaciables porque están tan vacíos por dentro que nada alcanza para llenarlos.  Son los “carenciados internos”, los pedidores, los ignorantes acaparadores que no saben que los usureros mueren de cáncer.

 

 

 

¿AUTORITARISMO O ANARQUÍA?:      LIBERTAD RESPONSABLE

 

            El amo necesita del esclavo.  Y viceversa.

 

            Esa relación, de bajo nivel de inteligencia, es la que se crea por las actitudes de paternalismo de un lado, y de miedo e inseguridad por el otro.  Esa mutua falta de respeto suele engendrar el otro polo del autoritarismo: la anarquía.

 

            Entonces, nadie respeta a nadie, reina el caos y resulta muy difícil crear algo de valor en una tarea conjunta como la empresaria.  Tanto la falta de orden como el exceso de rigidez en los roles son inadecuados para el funcionamiento en plenitud de un equipo.

 

            La trascendencia de esta polaridad, cuya existencia se observa con demasiada frecuencia en nuestro medio, encuentra su punto de armonía en algún lugar entre ambos extremos, en la práctica inteligente del respeto mutuo y del libre albedrío.  En ambientes donde se cultivan estos valores, florece la posibilidad de que cada miembro de un equipo, voluntariamente, sin “zanahorias” externas, MOTIVADO, ponga lo mejor de sí en la tarea común.  Lograrlo es un arte.  La recompensa es inconmensurable.

 

¿SUFRIMIENTO O PLACER?:      COMPROMISO

 

            La actitud de “romperse el culo” por la empresa, tan en boga en los tiempos que corren, dejando de lado las connotaciones estrictamente sexuales que contiene, explicita con toda claridad un ideal vigente, que podría describirse como de alta valoración del sufrimiento.

 

            Muchos dirigentes empresarios consideran que la inteligencia en la tarea, la dedicación y la capacidad para resolver problemas DEBE estar ligada al dolor, al sufrimiento o a alguna pérdida importante por parte de los miembros del equipo.  Descuidar la familia, su aspecto personal o los estudios.   Todo debe ser sacrificado en el altar de la empresa, que por supuesto no existe más en la mente del dirigente.

 

            Este resabio ignorante, es un polo bajo de una realidad vigente, que genera en la gente el otro polo:  “cuando pueda, te cago”.  Para hacer lo que a mí me gusta, o simplemente, fiaca.

 

            Obviamente, la calidad energética de esta polaridad jamás supera el nivel del ano.  Podría afirmarse que el producto de este equipo siempre, siempre será una cagada.

 

            La trascendencia de la polaridad laboral “VALORACIÓN DEL SUFRIMIENTO” VS. “VALORACIÓN DEL PLACER” es imprescindible en las empresas modernas por las siguientes razones de gran peso:

 

1-      Valorar en exceso el sufrimiento conduce a la conformidad psicológica con el dolor que presenciamos a diario en todos los ámbitos de nuestra vida,  en particular en la TV.  El problema empresario que se genera con esta actitud está a la vista.  Insensibilidad, crueldad, sobreexigencia, falta de respeto.  Se crea un ambiente de miedo, pesado, donde no puede haber ni alegría con la tarea, y en consecuencia, nada de creatividad.

 

          Pierde la empresa todas las energías dilapidadas en estériles e inacabables conflictos personales que no tienen nada que ver con el proyecto, con la tarea.  Y a lo mejor, los empleados creativos huyen del jefe sufridor, migrando a otras empresas más tolerantes.

 

2-      El otro polo implica la actitud de “pasarla bien” la mayor parte del tiempo posible, sin ningún interés en que se cumpla la tarea o se cuiden los intereses de la empresa.  La persona no se siente partícipe de las metas ni le importa el éxito o el fracaso de la gestión, siempre que pueda “zafar” de la eventual asignación de responsabilidades por incumplimiento de las metas.

 

 

 

            La clave de la trascendencia de esta polaridad es el COMPROMISO.  La creación de un sistema “nosotros”, donde los integrantes de un grupo aprenden a salir de sus limitadas cuestiones personales, para ELEGIR TRABAJAR CON OTROS EN UN PROYECTO COMÚN.

 

            No se trata de salir de la visión exclusiva del ombligo propio, y tomar conciencia que los otros existen, sino de dar un paso más y DECIDIR que los otros son respetables para mí, y el trabajo también.  Este aprendizaje de la posibilidad de sostener buenas relaciones humanas es el único camino que genera el milagro de un NOSOTROS EN ACCIÓN INTELIGENTE.  Condición imprescindible para generar productos exitosos.

 

 

 

¿AUTOSACRIFICIO O INDIVIDUALISMO?:     TEAMWORKING

 

            El autosacrificio suele denominarse la “actitud idische mame”.  Entrego todo, pero para que nunca, nunca, me abandones y para que siempre, siempre hagas lo que yo quiero.  Este intento de control total disfrazado de altruismo es muy frecuente en las organizaciones.

 

            Cualquier apartamiento de las reglas o cualquier atisbo de conducta libre o independiente y desapegada son consideradas como flagrantes violaciones a códigos o normas jamás escritas pero no por eso menos poderosas, que implican la sumisión obligada de una persona a un equipo, una marca o una empresa.  Como la lealtad es algo que no puede ser exigido, sino que nace de adentro, suele ocurrir que el autosacrificio genera primero agresividad encubierta y luego el polo opuesto, que consiste en el individualismo exacerbado o actitud de “se van todos a la mierda...”

 

            Ambos polos conspiran contra la  adecuada participación comprometida de cualquier persona en un equipo de trabajo eficiente.

 

            Ni el autosacrificio ni el individualismo permiten generar la tan mentada, pero tan poco usada disciplina del “teamworking”.

 

            El camino más directo hacia la trascendencia de esta polaridad no es muy fácil, puesto que requiere la exploración de la conciencia grupal.  Aprender a aceptar a los otros como válidamente distintos, a saber que (afortunadamente) no todos piensan como yo, y que la única actitud realmente creativa es la de gran apertura mental a lo que otros sienten, piensan, y viven.  Ahí es donde puede darse el autodescubrimiento paradójico: viendo y escuchando a otros puedo darme cuenta de las esencialidades que nos unen, y también de las diferencias que nos enriquecen.  En realidad nadie puede hacer aquello para lo que yo estoy diseñado, pero al mismo tiempo, jamás podría hacerlo sin otros...

 

            Sólo entonces es posible una comprensión aceptable de los conceptos de solidaridad y sinergia, sin los cuales el trabajo en equipo carece totalmente de sentido práctico.

 

            Mucho se habla y se pontifica sobre el teamworking, pero es realmente muy poco lo que se realiza.  No obstante, es un signo alentador que oculta la necesidad imperiosa de dignificación del trabajo, y de la creación de ámbitos de expresión más libres y cuidadosos con las personas.

 

 

 

 

                                                                                                                

                                                                                             

 

 

 

Sin el tránsito del YO al NOSOTROS,

 no puede haber TEAMWORKING

 

 

 

 

 

         ¿De quién depende ese giro de cabeza?         De cada persona.

 

            Es muy improbable que individuos relacionados en una pareja o en una empresa transiten de la conciencia del “yo” a la conciencia del “nosotros” en forma simultánea.  A ello se debe la gran cantidad de fracasos en los matrimonios y también en los equipos de trabajo.

 

            Sin embargo, son expansiones de conciencia cada vez más frecuentes y que persisten por más tiempo.

 

 

 

EL SENDERO Y LA AUTOPISTA

 

            En este espinoso asunto del orden polar en el que vivimos, es posible verificar que existen simultáneamente, un estrecho camino y una muy ancha y cómoda autopista.

 

            El estrecho camino (constituido por la superación de las polaridades), es el que nos conduce a la expresión más elevada y satisfactoria de la experiencia empresaria.  Es difícil encontrarlo y mucho más difícil continuar en él.

 

            Hay, también, una autopista formada por el conjunto de polaridades, que es el más fácil porque siempre caemos en él, pero es el que nos conduce al desastre.

 

            ¿Cómo  es posible diagnosticar con certeza la condición de nuestra empresa? ¿Cómo saber si se desliza hacia el desastre o está ascendiendo hacia el éxito?

 

            El indicador más claro es el de la calidad de las relaciones.

 

 

            De la gente consigo misma. ¿Hay conflictos, stress o apatía?

 

 

            En las gerencias. ¿Cuál es el clima laboral? ¿Se trabajan más horas de lo necesario? ¿Hay más accidentes o ausentismo?

 

 

            Con los proveedores. ¿Se verifican incumplimientos y reclamos? ¿Estamos desarrollando su potencial? ¿O los estamos exprimiendo?

 

 

            Con los clientes. ¿Qué piensan los clientes? ¿Se cumplen sus necesidades? ¿Puede decirse que tendemos hacia la satisfacción total de los clientes?

 

            Estas pocas preguntas, analizadas con objetividad, pueden hacernos saber si  nuestra empresa se encuentra en el  sendero o en  la autopista.

 

            En cualquier caso, ¡Bon Voyage!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

EPILOGO

 

 

 

 

            Los recursos inexplorados de la empresa constituyen su verdadera riqueza.

 

            Esos recursos son abundantes, verdaderos, bellos, buenos, gratuitos y están disponibles.

 

            Están ocultos en lo más recóndito de los grupos humanos.

 

            Las nuevas empresas del hombre serán capaces de redescubrirlos y emplearlos.

 

            Los nuevos empresarios, algunos de los cuales ya están operando, saben que el poder grupal es prácticamente ilimitado, que la creatividad no tiene techo conocido y que vivimos la gran oportunidad de aprender a generar un mundo en el que cada persona pueda desarrollar su potencialidad de modos mucho más humanos e inteligentes.

 

            La cooperación, la inclusividad y la inofensividad son valores que han comenzado a trascender los niveles desgastantes de las polaridades revolución-rendición, separatividad-uniformidad, sumisión-agresión, respectivamente.

 

            Todos tenemos por delante un estrecho sendero y una amplia autopista, con destinos diversos, pero perfectamente previsibles.

 

            Sólo hay que elegir el camino que más nos guste, y transitarlo con energía.

 

            De eso depende el futuro de nuestra civilización.